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23 Sep 202117:30

Sostenibilidad desde la raíz

Sostenibilidad desde la raíz

 

En este primer artículo pretendo acercar bases conceptuales y trasladar palancas aceleradoras de sostenibilidad, validables para todos los actores, que dan respuesta a prioridades, urgencias y que abren el debate sobre quién está capitalizando la sostenibilidad y todo el alcance de mejora que nos queda por avanzar haciendo que las variables ambientales, sociales, de buen gobierno y económicas formen parte del mismo hilo.

 

El ejercicio no es sencillo, la palabra sostenibilidad en la moda suena doblemente atractiva, pero está siendo exhaustamente agotada como si de un baño de tintura perfecto se tratase. Muchas veces sin bases sólidas, sin los auxiliares para que la reacción de la visión holística se produzca y sin los colorantes de la coherencia presentes, otras veces necesitan remontes por estar sesgada por sensibilidades diversas, percepciones individuales o intereses propios en la mezcla de la cocina de colores.

 

¿Necesitamos una definición legislada del término sostenibilidad en el sector textil para poder avanzar o es por el contrario una aspiración en la que siempre se puede mejorar y por lo tanto la definición encorsetaría algo que rompería las costuras a la palabra?

 

Breaking points ambientales y sociales: seguridad de producto y REACH, materias primas, transparencia, trazabilidad y elección de los mejores actores, regeneración de ecosistemas y generación de valor para sociedades resilientes, reparto de riqueza, gestión de riesgos, economía circular y responsabilidad ampliada de productor, descarbonización e industria 4.0, ecodiseño, estándares de producto y de producción, unidades productivas sostenibles, criterios ASG en inversores, logística y packaging sostenibles, etc. todo esto son sólo unas puntadas de todo el trabajo que las organizaciones tienen por delante en clave de sostenibilidad. 

 

Hay que dejar claro que cada stakeholder (marcas, industriales textiles, administración, legisladores, patronales textiles, inversores, tercer sector, universidades, certificadoras, centros tecnológicos, consumidores, etc.) tenemos que avanzar los aspectos que son relevantes para nosotros según nuestro propósito y la naturaleza de nuestras organizaciones, os dejo mi lista de aceleradoras de sostenibilidad, transversales a actores e incluso a muchos sectores y espero que os haga reflexionar:

 

1. Breaking points. El abismo. Cambio climático, pérdida de biodiversidad, colapso de ecosistemas, pérdida de servicios ecosistémicos que dejen por ejemplo inservible el agua de un río y todas las sociales derivadas de la sobreexplotación laboral y la falta de desarrollo. Aquí hay diferentes velocidades en un mundo global, con unas regulaciones y objetivos dispares. ¿Estará Greenpeace preparando una campaña basado en el Fashion Pact? Esto sería un cambio de paradigma como en su día lo fue su campaña Detox que obligará a acelerar a los que vayan más lentos. ¿Será capaz el sector textil de construir sociedades resilientes, generar valor compartido y regenerar ecosistemas en los países en los que opera?


2. Transparencia, trazabilidad y elección de los mejores proveedores. Detrás de cada producto textil existen numerosos actores que intervienen en las materias primas, la preparación de la fibra, hilatura, tejeduría, tintura, acabado de tejido, estampación, confección, acabado de prenda, y si lo alargamos certificadoras, centros tecnológicos, consultoras, etc. Existe muy poca discriminación positiva hacia los actores que mejor desempeño tienen en aspectos ambientales y sociales, e incluso, a veces ponen en riesgo su viabilidad económica. El consumidor final no sabe ni que existen muchos de ellos cuando su importancia es capital en cuanto a impactos ambientales y sociales. Las certificaciones que venden excelencia muchas veces están por debajo de la legislación europea. Recordaros que la trazabilidad en la fabricación está más que superada por temas de calidad de producto desde hace decenas de años. Otro punto y aparte son los Análisis de Ciclo de Vida que en la actualidad son poco fiables por falta de datos robustos y específicos por procesos y por unidades productivas. ¿Priorizará el mercado una transparencia que genere valor compartido, se darán referencias de la huella ambiental de los productos, los márgenes permitirán el desarrollo de la industria 4.0? 


3. Economía Circular (EC) y Responsabilidad Ampliada de Productor (RAP). La EC es un todo, no sólo materiales, es agua, energía (descarbonización) y cualquier entrada en procesos está en su alcance y derivadas de su uso. El avance es inevitable en un planeta finito y la legislación europea está haciendo los deberes. Está muy interiorizado para el ahorro de costes en los industriales textiles europeos desde hace muchos años y en cualquier unidad productiva del sector. La RAP, debería de ayudar al sector con las particularidades de cada país a ser más circular para poder escalar soluciones en los diferentes flujos de residuos que se van a poner en marcha y generar riqueza. Ser capaz de modularse por reciclabilidad y ser punta de lanza para desarrollar nuevas tecnologías y nueva actividad económica. Los industriales textiles de España ya son líderes a nivel europeo produciendo 61.000 toneladas de hilos a partir de regenerados postindustrial y muchas de nuestras marcas son pioneras en programas de recogida y uso de materias primas recicladas. ¿Seremos capaces de aprovechar las oportunidades de la EC de eficiencia para consumir y producir productos más sostenibles o seremos reactivos con la legislación y las tendencias?

 

La sostenibilidad hay que verla como un proceso, siendo la meta última la de generar impacto positivo mediante consumo responsable y consciente, empoderar a todos los actores y especialmente al consumidor final, con el fin último de generar valor en la sociedad sin poner en peligro ecosistemas ni valores sociales e inclusive regenerarlos. La definición seguirá viva y evolucionando conforme avancen los retos y será un básico hilvanar el desempeño con el triple resultado, así como democratizar la sostenibilidad y buscar soluciones escalables. 

 

La legislación europea es vanguardista en clave de sostenibilidad (seguridad de producto, uso, manejo y restricción de químicos, emisiones, vertidos, residuos, ruidos, evaluaciones de impacto, captación y uso de agua, revisiones de seguridad y de combustión de la maquinaria, garantías financieras, envases, etc.) y hay intentos robustos de definir los productos sostenibles a través de la Ecolabel. En el horizonte planean la descarbonización, el Zero Pollution, Carbon Boarder Tax, Due Diligence, la nueva directiva de ecodiseño, la ejecución del Circular Economy Action Plan y el Green Deal. Esto supondrá cambios en el tablero de juego muy importantes y se verá acelerada con requerimientos de inversores y tercer sector.

 

La sostenibilidad en el sector textil se está tricotando a velocidad de vértigo e intenta coser muchos retos, un sector deslocalizado ayuda a industrializar otros países haciendo a veces rotos y descosidos sociales y ambientales. Por otro lado, hacen que estos países avancen y se industrialicen, el mercado avanza con exigencias y control de cadena de suministro, desarrollo de estándares, etc. Nunca se escuchó tanto la palabra sostenibilidad y nunca tan poco se produjo en Europa, que es dónde precisamente la legislación es más vanguardista, estas dicotomías son las que enfrentamos en el sector y sus derivadas, y el posicionamiento todavía es más relevante que la materialidad. ¿Seremos capaces de generar un futuro más sostenible, resiliente, generador de riqueza distribuida y regenerador de ecosistemas? ¿Valora el mercado a los actores con un desempeño social y ambiental excelente? 

 

¡Seguimos!

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