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18 Nov 201805:08

Turismo: un éxito a reorientar

Turismo: un éxito a reorientar

 

 

El turismo ha sido un puntal de la economía española desde que la misma se abrió al exterior con el Plan de Estabilización hace casi 60 años. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el sector aporta un 11% al Producto Interior Bruto (PIB) y genera el 13% del empleo total, según datos de 2016. Si añadimos los efectos indirectos e inducidos llegaríamos a porcentajes del 15-16% en ambas variables.

 

A pesar de la cifra récord de turistas extranjeros que se espera para este año, unos 83 millones, las bases estructurales de la demanda continúan siendo las mismas de siempre: la mayoría de turistas son europeos (85%) en especial del Reino Unido, Alemania, Francia, Países Nórdicos e Italia (63% del total). La mayoría de visitantes se concentran en los meses estivales y casi un 80% en las zonas litorales del Mediterráneo y de las islas Baleares y Canarias.

 

Esos vientos de cola

El récord estimado de visitantes en este año muestra una clara desaceleración de su crecimiento después de dos años extraordinarios. Así el aumento fue del 10,5% en 2016 y del 8,6% en 2017 y se espera un crecimiento del 1,5% en el actual.

 

 

 

 

Después de un período excepcional parece que los vientos de cola van perdiendo su fuerza. Citaremos en especial, la normalización de la situación política y social en el Norte de África (Egipto y Túnez) y Turquía. Según diversos estudios, entre 2010 y 2016 un tercio de la demanda turística española vino generada por la inestabilidad en los citados países.

 

Además, estos han devaluado fuertemente sus monedas en relación al euro con lo que sus servicios son más baratos en términos comparativos. Otro viento de cola que se está apagando es el petróleo barato. Este ha pasado de 43 dólares por barril Brent en 2016 a los 75 dólares actuales.

 

Si tenemos en cuenta que el turismo español depende del transporte aéreo en un 80% del total de viajeros, en especial de las líneas low cost, se comprenderá que la incidencia del petróleo va a encarecer los billetes, lo que no es bueno para viajar.

 

 

 

 

Diversificar el sector

El turismo de sol y playa continúa siendo fundamental para el sector, pero éste ha de encontrar otros nichos para dar así nuevos impulsos a un modelo de éxito y construir nuevas bases de crecimiento a medio y largo plazo.

 

En primer lugar, el sector ha de diversificar su clientela. Ahora son básicamente europeos pero los turistas que más crecen, y crecerán en el futuro, son básicamente las nuevas clases emergentes de Asia, con China en la cabeza, las del Próximo Oriente y de Latinoamérica.

 

Otra diversificación necesaria es desarrollar otros segmentos turísticos con mayor potencial. Nos referimos al turismo cultural, el de la tercera edad, lógico ante una Europa cada vez más envejecida, el de salud, el gastronómico, el de compras, centrado en las grandes ciudades, etcétera.

 

El turismo en el retail moda

Las compras globales de turistas extranjeros de productos de vestuario (vestido y calzado) representan el 8% del consumo español de los mismos. Sin embargo, hay que destacar que este porcentaje es mucho mayor en las zonas turísticas antes citadas y en los grandes ejes comerciales de las ciudades, destacando Barcelona, Madrid, Palma, Marbella y Sevilla, que son las que atraen el turismo de mayor capacidad de gasto como el chino. Todo ello sin contar el efecto difusor de nuestra imagen moda (país, marcas, tiendas) a través de los turistas que nos visitan.

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