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23 Sep 201707:35

Las gafas de la banca

A propósito de diversas comunicaciones e intervenciones al respecto en Barcelona Fashion Summit 2014.

 

En primer lugar, una observación previa. La banca trata con empresas no con sectores, pero este trato se sustenta en estudios y en la experiencia acumulada, por lo que si se pude decir que la banca tiene una opinión profesional sobre el sector de la moda, aunque ésta no está explicitada. Sin embargo, trataremos de hacer una aproximación a la misma analizando los puntos fuertes y débiles del sector.

 

Puntos fuertes del sector moda

 El sector moda tiene un importante punto fuerte: es capaz de crear estrellas en poco tiempo. Me refiero a empresas/marcas que aparecen y se desarrollan de una manera exponencial en base a un producto/concepto/marca innovadores, una implantación comercial y una expansión internacional inteligentes y un equipo directivo potente. En poco tiempo, estas empresas muestran una capacidad de crecimiento extraordinaria, muchas veces acompañada de márgenes apetecibles.

 

Con este relato, la banca podría considerar atractiva la moda, como sector de empresas emergentes y con un potencial de crecimiento importante, lo que asegura el negocio bancario a medio plazo.

 

Puntos débiles del sector moda

 En la BFS 2014, se dijo que el 25% de las empresas de moda habían desaparecido durante la crisis. Dejando aparte factores que afectan a todos los sectores: bajada de ventas, recorte de márgenes, problemas de acceso al crédito, etc., hay que reconocer que los mismos factores señalados anteriormente en positivo también juegan de manera importante para explicar esta elevada mortalidad empresarial: el agotamiento de un concepto/producto, errores estratégicos en la expansión comercial y en la internacionalización, el abandono de un socio, los relevos en las cúpulas directivas, etc.

 

Con esta perspectiva, de la que todos conocemos ejemplos a diario, es honrado considerar que el sector moda comporta riesgos, algunos elevados,  inherentes al tipo de empresas y su funcionamiento en España.

 

En este caso, la banca, resalta seguramente estos riesgos antes de decidir su apoyo a una empresa o proyecto concreto.

 

Las gafas de la banca, hoy

 En un balance de los puntos fuertes y débiles, un observador imparcial se decantaría por el empate, pues siendo ciertos todos los argumentos siempre puede verse el vaso medio lleno o medio vacío.

 

Sin embargo, el observador en este caso son los bancos y éstos tienen  una idiosincrasia propia. En general, la banca tiene una actuación procíclica, es decir en fases de expansión del ciclo económico, la banca apoya las tendencias alcistas y minimiza los riesgos, como hemos visto claramente con la burbuja inmobiliaria de los últimos años.

 

En la actualidad, nos hallamos en una fase depresiva del ciclo económico, con una banca (o lo que queda de ella) que ha sufrido un verdadero “tsunami” que se ha reflejado negativamente en el deterioro de sus balances. En estas condiciones, la banca tiene una clara  “aversión al riesgo”, es decir es muy exigente en sus análisis, muy prudente a la hora de comprometerse, y, si lo hace, solicita garantías superiores para cubrirse. Por tanto, el pretendido equilibrio teórico entre puntos fuertes y débiles del sector moda no es tal en estos momentos, ya que los riesgos se valoran más que las potencialidades de las empresas.

 

Por tanto, el sector moda sufre de la escasez de crédito disponible (como todas las empresas) pero también paga un surplus por ser considerado por la banca como un sector con un riesgo más elevado que la media.

 

Las previsiones al respecto en este año son que continuará la escasez de crédito, en especial para las pymes, si  bien con una ligera mejora sobre los niveles de años anteriores.

 

Un último consejo, citado en la BFS, cuando menos se dependa de la banca mejor, tanto en fases de expansión como de crisis, y, según parece, hay otras alternativas a estudiar y aprovechar.

 

Nota bene: Naturalmente, este comentario es una generalización ya que los “big seven” de la moda en España seguramente son vistos con ojos ( o con gafas) más favorables por parte de la banca.

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