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22 Oct 201715:50

Es hora de invertir

Es hora de invertir

 

Un indicador muy sensible de la realidad económica es el de la inversión empresarial. Si alguien invierte en un proyecto, compra unas máquinas, mejora sus instalaciones, etc. es que piensa recuperar la cantidad invertida más un beneficio, ello significa que las expectativas de futuro se estiman como favorables y de ahí que se diga que “la inversión es una apuesta de futuro” y, si este no se ve claro, nadie invertirá.

 

La evolución de la inversión en bienes de equipo en España (maquinaria, instalaciones, equipos, material de transporte, etc., excluyendo la construcción) hace cuatro años seguidos que va en aumento y en el año actual se recuperará el nivel existente al principio de la crisis en 2008.  Esta evolución refleja claramente la mejora de la economía española después de unos años muy negativos y constituye el mejor resultado entre los países de la Eurozona, afectada por una clara atonía inversora.

 

Esta misma tendencia se ha dado en la industria textil y de la confección, excluida la distribución. La inversión sufrió una fuerte caída, marcando unos niveles mínimos entre 2009 y 2013. Posteriormente, los datos evidencian una clara recuperación.

 

Así lo señala la evolución de las importaciones de maquinaria del sector que se han situado en el último trienio (2014 a 2016) en un nivel 50% superior al del trienio anterior y los datos disponibles del año actual mantienen el mismo tono positivo.

Los factores impulsores de la recuperación del sector son conocidos: la mejora de la demanda, tanto interior como internacional, la normalización de las condiciones crediticias, la reducción del endeudamiento de las empresa y, sobre todo, el cambio a positivo de las expectativas  empresariales.

 

Esta nueva inversión cumple varias finalidades pero la más evidente es la puesta al día de la estructura productiva de las empresas que había quedado muy desvalorizada después de un período sin prácticamente inversiones relevantes fuera de las de  mantenimiento.

 

 

Afrontar nuevos retos

A pesar del crecimiento de las cifras de inversión, no debemos olvidar que el esfuerzo inversor de las empresas, medido en relación al valor añadido generado o a la inversión por empleado, todavía está por debajo de los registros de los primeros años del siglo. Por ello, es necesario no sólo invertir sino también hacer un esfuerzo algo mayor para volver a ponernos al día.

 

Otro motivo es la incorporación de las mejoras tecnológicas que se han producido en los últimos años. Aunque las mismas no comportan innovaciones radicales (excepto la estampación digital) sí que representan avances en la productividad de los equipos y en su eficiencia, en especial en relación a la energía, el agua o las materias auxiliares, como las de tintura y acabado.

 

Por su parte, toda la cadena textil está sometida a una acelerada tensión respecto a los tiempos y la flexibilidad de respuesta, dentro de un entorno de precios estables o a la baja, con lo que lograr estos objetivos implica una mayor inversión, en especial en las TIC, aunque también en otros ámbitos no estrictamente tecnológicos, como los organizativos de especial relevancia. Por ello, las inversiones han de acelerarse en los próximos años si las empresas quieren seguir siendo competitivas, sin olvidar la llegada de  la nueva industria 4.0.

 

En la actualidad, las condiciones para la inversión son favorables, y seguramente continuarán siéndolo a medio plazo, por tanto es el momento de ir pensando en potenciar aún más la inversión como motor estratégico de la empresa.

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