Uso de cookies Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información sobre nuestra: Política de cookies

Líder en información económica del negocio de la moda

19 Nov 201722:53

Los retos de la logística en moda para 2016

Inditex logística

 

Post de Nacho Espada

 

 

No deja de sorprenderme leer informes gubernamentales acerca de cuestiones tan necesarias como el estado de la logística en España, entre otras cosas, por lo fundamental para nuestro sector.

 

Actualmente, existe en España, según el Ministerio de Fomento, una “dotación importante” de infraestructuras logísticas “con capacidad suficiente” para el tratamiento de unos tráficos de mercancías cuyo volumen global ha descendido por la crisis económica sufrida en los últimos años.

 

Parafraseando los datos que maneja el Ministerio, esta capacidad es una de las causas por la que “no es probable” que se presenten “cambios significativos a corto plazo” en unos nodos y superficie logística que mantienen una tendencia marcada por la estabilidad. Junto a este motivo, desde Fomento también señalan que la creación de infraestructuras no se ajusta a una coyuntura de variación en un corto periodo de tiempo.

 

Me quedo bastante parado cuando leo afirmaciones tan rotundas, meramente estadísticas, y es que así lo recoge el Informe Anual 2015 del Observatorio del Transporte y la Logística, elaborado por el Ministerio de Fomento, en su apartado dedicado a Infraestructuras e Instalaciones Logísticas, en el que se analizan las infraestructuras destinadas exclusivamente a la actividad logística, excluyendo así la superficie de aeropuertos, puertos y terminales ferroviarias que no estén destinados a estos fines.

 

Siguiendo con esos datos, en 2014 se identificaron en España un total de 73,7 millones de metros cuadrados de instalaciones logísticas, lo que representa un incremento del 0,6% respecto a la superficie registrada en 2013.

 

Dicha superficie corresponde en un 51,1% a instalaciones asociadas al modo marítimo, mientras que las instalaciones por carretera alcanzan el 35,2%. Por su parte, las instalaciones logísticas ferroviarias representan un 11,0% y las destinadas a carga aérea un 2,8%.

 

Por este y otros informes conocemos que las comunidades autónomas que disponen de más superficie logística son las de mayor peso demográfico y económico, con Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid liderando el ránking.

 

De este modo, en términos generales puede observarse que la intensidad logística está relacionada con diversos factores como son la posición geográfica de las comunidades autónomas en las rutas de conexiones nacionales e internacionales, la presencia de instalaciones portuarias y la densidad de población.

 

Estos son datos puros y duros.

 

Pero, ¿cómo tenemos que interpretar estos datos y por qué no se hacen otro tipo de recomendaciones más acordes a lo que necesita nuestro sector y, en general, el tejido empresarial español?

 

En primer lugar, me pregunto si para ser competitivos a nivel internacional existe esa “suficiente capacidad logística” de la que habla el Ministerio. Creo que pecamos de conformistas y así nos luce el pelo.

 

¿Por qué no hablamos también de capacidad por metros en gestión moderna y óptima? Porque que se rompa la cadena de suministro o haya interrupciones serias en el envío de nuestros productos no es una cuestión baladí.

 

Bien, señores del Gobierno, prefiero soluciones concretas a datos técnicos (sobre todo si se limitan a enumerar cosas preexistentes y a dar una opinión ramplona).

 

Me gustaría que en este tipo de informes se intuyera el plan estratégico para los próximos años en materia logística por sectores y el apoyo de estos en términos de economía política.

 

Cosas como por ejemplo, “tenemos X capacidad de almacenaje pudiéndose incrementar más cualitativamente que de forma cuantitativa, ya que es necesario invertir en I+D+i para mejorar los procesos, volvernos más competitivos y gestionar mejor los stocks para nuestras empresas propias y clientes”.

 

Autocrítica no implica tirar piedras a nuestro propio tejado y sí dar soluciones o ver en lo que fallamos. Dar soluciones tras haber detectado nuestro problema.

 

Creo que España podría satisfacer logísticamente a clientes internos y externos aprovechando mejor su capacidad y ampliándola allí donde existe de un modo residual. También pienso que para vender nuestro producto de moda necesitamos ser los mejores proveyendo, limitando el número de incidencias y gestionando mejor con controles de calidad todos los procesos. Y si se hace bien, se tiene que hacer mejor. Y economizar tiempos en los modos de transporte sin incrementar el coste…aunque suene imposible.

 

Podemos competir en calidad si no podemos hacerlo en precio, aunque, sinceramente, que cueste más traer un contenedor de Valencia hasta Baleares que desde China indica que algo estamos haciendo mal, seguro. Pero eso da para casi un monográfico…

...