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16 Nov 201804:25

What’s new? What’s now!

What’s new? What’s now!

 

 

“¿Por qué no compran mi producto?

¿Y por qué tendrían que comprarlo?”  

 

Cuando Domingo Barrachina, un gran profesional del retail, realizó este comentario, la mayoría de los presentes rieron o sonrieron. Estábamos en medio de una sesión interesante: “Fashion e-commerce, what’s next?” organizada por TLG y Modaes, donde se intentaba ofrecer una visión del futuro de este canal en el mundo de la moda.

 

Si queréis que os diga la verdad, me quedó mal cuerpo al oír esas dos frases porque resumen perfectamente cuál es la realidad de muchas marcas de moda. Y la verdad duele. Igual no para el 20/80 del sector, pero sí para el 80/20. Y eso representan muchas empresas en el mercado español o mundial.

 

Lo que nos venía a decir Domingo, es que el desarrollo de un ecommerce, como el de cualquier otro canal de comercialización, debe ser parte de una estrategia general de empresa, debe partir de la esencia del branding de la compañía, seguir por todos los procesos de creación, producción y distribución y acompañar al consumidor en cualquier punto de contacto con la marca. Y todo eso basándose en una premisa con la que venimos insistiendo en este blog, la de colocar al cliente en el centro de las decisiones de marca y empresa.

 

 

 

 

Christian de Angelis, cofundador de Modaes nos había explicado minutos antes los principales datos de la evolución del ecommerce de moda en España en los últimos años y las tendencias de evolución a futuro. Todo crecimiento y expectativas de desarrollo. Finalizó su presentación de manera soberbia, citando una de las frases que pronunció Pablo Isla en la presentación de la reforma de la espectacular tienda de Inditex en Milán. La compañía gallega ofrecerá todos sus productos en cualquier parte del mundo, aunque no dispongan de canal físico. El all in one omnicanal. Un compromiso con sus clientes en toda regla.

 

Si las marcas de moda quieren sobrevivir y competir con estos tiburones, llámese Inditex, Amazon, Nike o Deichmann, deberán ser pececillos rápidos y efectivos, con estrategias claras y voluntad de inversión para innovar en todos los procesos de creación de demanda y de comercialización con sus consumidores.

 

Podríamos hablar en el caso del ecommerce de la accesibilidad, de la importancia de la presentación del catálogo de producto, de la propuesta de valor, del contenido, del proceso de compra, del servicio y la comunicación, del último metro y de los procesos de devolución.

 

 

 

 

Pero asegurar la supervivencia y el crecimiento omnicanal va más allá, implica foco en el branding, implica coherencia en el contenido y en la experiencia en todos los canales, implica diferenciación en el producto y en la manera de comunicarlo, implica motivación y corresponsabilidad con el talento interno, implica un relacional activo con los clientes, implica una sostenibilidad con la sociedad y finalmente implica innovación humana, de procesos y tecnológica para mejorar mi negocio on-line y off-line.

 

Siguen existiendo empresas que no creen en la transformación digital, que no invierten en el desarrollo omnicanal o en el marketing de contenidos. Lícito, pero que no se extrañen entonces por qué no les compran sus productos.

 

A todas aquellas marcas que quieran evolucionar, pregúntense que es lo que pueden hacer ahora, para encarar mejor el mañana.

 

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