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18 Sep 201819:54

“Mamá, me mudo al extranjero”: la internacionalización de las empresas españolas

 “Mamá, me mudo al extranjero”: la internacionalización de las empresas españolas

 

 

De la misma manera que se dice que un bebé llega al mundo con un pan bajo el brazo, en los últimos años (y cada vez más) las marcas de moda están naciendo con la maleta en la mano. En un país que arrancó 2017 alcanzando un 17,4% de exportaciones, marcando un nuevo máximo histórico, hablar de empresas con afán internacional es una necesidad y casi una obviedad. Las nuevas tecnologías, la crisis y el e-business han sido tres de los grandes impulsores que han hecho a las empresas españolas pronunciar ese ‘Mamá, me mudo al extranjero’, y lanzarse a hacer las américas.

 

Y es que, ¿qué empresa se niega hoy en día a tener una ecommerce que le permita llegar a todo el mundo? El poder comprar en Internet, la comodidad de viajar por tiendas de todo el mundo desde el sofá de casa a una distancia que se mide en lo que dura un click de ratón ha hecho que la mente del consumidor se haya abierto a comprar moda sea de donde sea.

 

Sin importar la procedencia (que sólo se plantea a la hora de mirar los gastos de envío), el consumidor en la Red se ha lanzado a conocer marcas y diseñadores que se salen de lo que hasta hace muy poco habría tenido al alcance en el centro de su ciudad o en la capital de su país, ampliando horizontes. Los límites se han desdibujado, ya no existen barreras geográficas.

 

 

 

 

Es precisamente esta actitud del consumidor la que ha favorecido, a su vez, que el retail haya extendido sus brazos para llegar allí donde antes se antojaba impensable. El esfuerzo titánico que suponía para una empresa española plantearse mudarse al extranjero ha dado paso a una marca proactiva, que se cuelga la mochila a la espalda y se lanza a llevar su producto, su modelo de tienda y su filosofía, a nuevos países y mercados.

 

Claro reflejo de esto es el proyecto que nos llega a CuldeSac pidiendo ‘un nombre internacional’. La marca nace sabiendo que tarde o temprano va a cruzar la frontera, y que tiene que entenderse en cualquier idioma. Comprende, que la comunicación en la que se cimiente su marca y su producto (que tiene que ser casi lo mismo) debe ser entendible a todos los niveles.

 

La base de una marca exportable, como la que ha construido Coolway (la marca del calzado del grupo Ulanka) es una imagen de catálogo internacional, un modelo de tienda que funcione, y un producto deseable tanto en Valencia como en Nueva York. A pesar de este click que ha hecho la mentalidad de las empresas españolas, hay marcas eminentemente digitales e internacionales, como Hawkers, que ha vuelto a casa para establecer un ‘cuartel general’ que transmita la filosofía de la marca en su lugar de procedencia.

 

Hawkers ha apostado por un sitio físico donde la personalidad no se diluya, en un proyecto de retail donde cada detalle de la tienda respira la naturaleza de una marca que, aunque internacional, no olvida sus orígenes ni la importancia de tener un sitio al que acudir cuando el Wifi no nos alcanza. Y es que, por mucho que nos encante coger la maleta y llevarnos la marca a hacer un poco de airhopping, siempre acabamos volviendo a casa a por tuppers y la energía que nos da volver a pisar nuestra flagship.

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