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20 Nov 201904:37

Llueve sobre mojado en la moda británica: el ‘tornado Brexit’ irrumpe en un sector en horas bajas

Marks&Spencer, Arcadia, House of Fraser, Asos… La incertidumbre ante la inminente salida de Reino Unido de la Unión Europea ha supuesto el toque de gracia para muchas compañías británicas del sector.

30 Sep 2019 — 04:58
Carmen Juárez
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Llueve sobre mojado en la moda británica: el ‘tornado Brexit’ irrumpe en un sector en horas bajas

 

 

God save British retail. La incertidumbre ante la inminente salida de Reino Unido de la Unión Europea no podía coger en peor momento a los gigantes británicos de la moda. Desde 2016, los concursos, cierres y caídas de ventas se acumulan entre los mayores operadores del sector, que ahora enfrentan el desafío del Brexit sin apenas margen de maniobra.

 

La tormenta comenzó a cernirse sobre el high street británico ya en 2016. Fue el año en que quebró el gigante BHS, que The Guardian calificó como la peor noticia para el retail del país desde la desaparición de Woolworths en 2008.

 

El Apocalipsis Retail, que azotaba ya a Estados Unidos, entró en Europa a través de Reino Unido, donde los operadores tenían menos flexibilidad por la duración de los contratos de alquiler. Como en Estados Unidos, la mayoría de cadenas británicas están poco internacionalizadas, lo que magnificó todavía más el impacto del apocalipsis.

 

 

 

 

 

La crisis no es exclusiva del sector. En 2018, se registraron 2.481 cierres netos de tiendas en el país, el récord histórico, frente a las 1.772 que bajaron la persiana el año anterior. En total, abrieron 3.372 establecimientos, unos nueve al día, frente a las 16 tiendas que se abrían cada jornada en 2013. Otros 5.833 establecimientos bajaron la persiana.

 

Gran parte de los cierres se deben a procesos de reestructuración: en 2018, casi 120 retailers se acogieron a alguna fórmula similar al concurso de acreedores, un 6% más que en 2017, según datos de Deloitte.

 

En el retail de moda, el saldo también fue negativo: el año pasado se abrieron 347 tiendas y se cerraron 616, según un informe de PwC elaborado a partir de datos de The Local Data Company. En lo que va de año, la moda ha vuelto a liderar el repliegue, con 262 cierres y un saldo neto de 118 tiendas menos.

 

 

 

 

Las ventas, en cambio, no arrojan una evolución tan negativa: desde 2016, la facturación del comercio minorista sólo ha cerrado cinco meses en descenso. En lo que va de año, el sector ha oscilado subidas de hasta el 7,8% en abril con caídas de apenas el 0,1%, registrada en mayo.

 

La crisis llega a todos los sectores, del lujo a la gran distribución, pasando por el ecommerce. Uno de los últimos en sumarse a la oleada de reestructuraciones es Laura Ashley, que anunció este año el cierre de cuarenta de sus tiendas en Reino Unido y de todas con las que el grupo operaba en Australia.

 

Pero no es el único. Arcadia, propietaria de Topshop, Topman, Dorothy Perkins, Burton y Miss Selfridge, llegó el pasado junio a un acuerdo de insolvencia (CVA, en sus siglas en inglés) con sus acreedores para evitar el concurso. El acuerdo contempla el cierre de medio centenar de tiendas en Reino Unido e Irlanda, y la reestructuración de su negoci en Estados Unidos.

 

 

 

 

 

Topshop y Topman, las dos principales cadenas del grupo, encogieron sus ventas un 9% en 2018, hasta 847 millones de libras, mientras que las pérdidas antes de impuestos se dispararon hasta 505,1 millones de libras.

 

Mothercare, uno de los mayores grupos de moda infantil del mundo, lleva ya casi diez años inmersa en distintos procesos de reestructuración. En 2018, la compañía recuperó a su consejero delegado, Mark Newton-Jones, apenas un mes después de su salida para encarar un nuevo plan (CVA) que ha supuesto 200 despidos y el cierre de 79 de sus 134 tiendas en Reino Unido.

 

El grupo cerró el último ejercicio (finalizado el 30 de marzo) con unas pérdidas antes de impuestos de 87,3 millones de libras, frente a las 72,8 millones de libras del año anterior. Las ventas, por su parte, cayeron un 7,9%.

 

 

  

 

Otra de las compañías en crisis es Superdry. Su cofundador, Julian Dunkerton, que regresó a la empresa el año pasado, ha reconocido que “llevará tiempo” revivir la compañía, que en julio comunicó unas pérdidas de 85 millones de libras.

 

El pasado marzo, la empresa puso en marcha un plan de reestructuración para reducir costes en veinte millones de libras y que contemplaba, entre otras medidas, el despido de hasta 200 empleados de su sede central.

 

Aunque el grupo cerró 2018 al alza, este año ha empezado a sufrir la ralentización del retail, con una caída de las ventas del 1,5% en el tercer trimestre. La marca continuó elevando su facturación en el canal multimarca, pero su red de tiendas lastró su facturación.

 

 

 

 

Ted Baker sigue el mismo camino. La cadena cerró 2018 con una caída del beneficio del 26%, hasta 51 millones de libras, y en junio lanzó un profit warning por las “extremadamente difíciles” condiciones para el comercio.

 

Next ha sido uno de los operadores más resilientes, hasta ahora. El pasado 19 de septiembre, las acciones del grupo se hundieron en la bolsa de Londres después de anunciar una caída de las ventas del 4% en los seis primeros meses del ejercicio. Su consejero delegado, Simon Wolfson, un firme defensor del Brexit, insistió en que el descenso no está relacionado con la inminente salida de la Unión Europea.

 

Burberry, una de las compañías británicas más internacionalizadas, tampoco pasa por su mejor momento. El grupo, que se encuentra inmerso en un giro estratégico tras cambiar de equipo directivo, cerró 2018 en plano y anunció a principios de este año que cerrará una de cada diez tiendas en todo el mundo.

 

Otro retailer local de lujo, Mulberry, tampoco atraviesa un buen momento. La compañía redujo un 6% sus ventas en Reino Unido en el ejercicio 2018 (cerrado el 30 de marzo de este año), lastrada en gran parte por el colapso de House of Fraser, uno de sus principales canales de venta. En global, las ventas de la compañía cayeron un 2%.

 

 

 

Los grandes almacenes, reyes de la reestructuración

Marks&Spencer enfrenta una de las mayores reestructuraciones del país para evitar seguir el camino de BHS. La compañía, uno de los principales retailers británicos, ha trazado una nueva estrategia basada en tiendas más pequeñas y el canal online. Sólo en 2018, la compañía anunció 300 despidos en Reino Unido y cien cierres.

 

La empresa ha comenzado a recoger los frutos de esta reestructuración: en 2018, la compañía elevó un 26,6% su beneficio, hasta 84,6 millones de libras, peses a encoger sus ventas un 3%. Con todo, la empresa sufrió un duro golpe este año tras salir del selectivo de referencia de la bolsa británica, el Ftse100.

 

House of Fraser, en cambio, no termina de remontar. La compañía fue rescatada el año pasado por Sports Direct por noventa millones de libras, pero el proceso concursal todavía no se ha resuelto. 

 

 

 

 

Los planes de Mike Ashley, dueño del grupo de moda deportiva, pasaban por convertir la cadena de grandes almacenes en el Harrods del high street. Sin embargo, en los últimos resultados de Sports Direct empezaron a vislumbrarse las dificultades para acelerar el negocio. En agosto, los acreedores acordaron alargar el proceso concursal un año más, hasta 2020.

 

La complejidad de integrar House of Fraser ha lastrado también la evolución de Sports Direct, que el pasado julio aplazó la presentación de sus cuentas anuales por “la actual incertidumbre sobre el futuro desempeño de House of Fraser, así como el creciente escrutinio regulatorio de auditores y auditorías”.

 

Otro grupo británico de moda deportiva, JD Sports, continúa desafiando las complejas condiciones del retail con aumento en ventas y beneficio. La compañía ha cerrado el primer semestre de este año con un crecimiento del 47% en sus ventas, hasta 2.700 millones de libras, mientras que su beneficio se elevó un 6,6%, hasta 129,9 millones.

 

 

El online, a doble velocidad

El canal online tampoco escapa a la crisis que atraviesan los grupos británicos de moda. Asos, el rey local de la moda online y una de las mayores plataformas europeas especializadas en el sector, presentó tres profit warnings en ocho meses entre diciembre de 2018 y julio de 2019.

 

En el último, Asos recortó su previsión de beneficios para el ejercicio 2019 hasta entre 30 millones y 35 millones de libras, muy por debajo de los 55 millones de libras que preveían los analistas y menos de la mitad de los 102 millones con los que cerró 2018. La compañía atribuyó la revisión a problemas logísticos en Estados Unidos y Europa.

 

Su rival Boohoo, en cambio, sigue viento en popa. La plataforma, que controla también Pretty Little Thing, Nasty Gal y, desde este año, Coat y Karen Millen, disparó sus ventas un 48% en el último ejercicio y elevó su beneficio antes de impuestos un 38%, hasta 59,9 millones de libras.

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