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23 Oct 201709:43

Back Stage

Carlos Delso, el hombre ‘perfecto’ que dejó el lujo para reinventarse con las ‘start ups’

El ex director general de Louis Vuitton en España y ex primer ejecutivo de Suárez falleció ayer. Empezó su trayectoria en finanzas, pero pronto saltó al retail y al lujo. En su última etapa, Delso se dedicó al asesoramiento de empresas y a la docencia.

28 Sep 2017 — 04:53
P. Riaño
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Carlos Delso, el hombre ‘perfecto’ que dejó el lujo para reinventarse con las ‘start ups’

 

Cuando un empresario o directivo se coloca ante el objetivo de un fotógrafo suele ponerse nervioso. Este no era el caso de Carlos Delso, que, rápidamente, se arreglaba la ropa, ponía su mejor cara y se arremangaba la americana como mostrando su reloj. Seguramente este es uno de los rasgos que le dejaron sus años en la industria del lujo, donde llegó hasta lo más alto en España en un icono como Louis Vuitton. Pero lo cierto es que Delso, que falleció el pasado martes, estaba ahora en el lugar que llevaba años planeando: dedicado a la docencia y al acompañamiento de start ups.

 

De pose perfecta y un hablar impoluto, Delso parecía predestinado a hacer carrera en la industria del lujo, aunque también a estar relacionado con el emprendimiento. “Mi abuelo emprendió”, explicaba orgulloso en una reciente entrevista. Su abuelo, de hecho, creó una empresa de pavimento de terrazo que instaló el suelo del Paseo del Prado en La Habana (Cuba) sobre el que desfiló Chanel en 2016.

 

Doctor por la Universidad Pontificia Comillas, Delso inició su trayectoria laboral en el entorno financiero, influido por películas como Wall Street, como él mismo había reconocido. Sus primeros pasos los dio en Robert Bosch, de donde pasó a Banco Hispano Americano y, después, en 1991, a Unilever. Más tarde saltaría a Pepsico, Johnson&Johnson y Xfera (ahora Yoigo).

 

 

 

 

 

 

Gracias a este último puesto (en el que tuvo que montar y desmontar una red de tiendas en sólo un año), entró en contacto con el negocio del retail, que conocería mucho más de cerca en sus siguientes puestos. En 2002 fichó por Guerlain, propiedad de LVMH, donde pasó más de cuatro años; cuando llegó el momento de promocionar internacionalmente, decidió no hacerlo por motivos familiares. Y, así, dio el salto a Louis Vuitton.

 

Enamorado del municipio asturiano de Llanes (donde compró hace diez años un terreno y construyó una casa respetando la arquitectura local), Delso pasó sus mejores años profesionales en Louis Vuitton como director general en España, Portugal y Marruecos durante seis ejercicios. En 2013 dejó la firma de LVMH, aunque siguió vinculado al lujo al frente de la empresa española Suárez.

 

“En 1996 empecé a planear que en este preciso momento dejaría mi zona de confort y abandonaría la gran empresa”, explicaba Delso el pasado julio. Tras años de carrera, el ejecutivo acababa de dejar el horario de oficina para dedicarse al asesoramiento de empresas y a la inversión, con una decena de participadas.

 

Empezó invirtiendo sin buscar un retorno económico, sólo para aprender, pero ahora ya se encontraba en una nueva fase, construyendo una cartera de empresas diversificada en el entorno de la moda, el diseño y el ámbito digital.

 

Delso no sólo esparcía su conocimiento entre sus participadas, sino también entre sus alumnos. Ahora el directivo, que se introdujo en la docencia en los noventa, tenía más tiempo para dedicarlo a las aulas, en centros como Universidad de Villanueva, Isem, Instituto de Empresa y la Universidad Carlos III de Madrid.

 

 

 

 

Pero los negocios no eran el único puntal de su vida. También su familia. Casado y con dos hijos, Delso dejó su ascenso en Guerlain precisamente por atender mejor a su familia. Sus inversiones también las consideraba “familiares”.

 

Aficionado al arte contemporáneo y con una colección (“modesta”) de grabados y fotografía, Delso era también un gran deportista. Se aficionó al running antes de que este deporte estuviera de moda y en 1997 corrió su primer maratón, que no terminó. La cabezonería (“soy un cabezón, es el componente aragonés de mi abuela”, confesaba) le llevó a correr en 1998 y 1999 los dos siguientes. Del maratón pasó al triatlón y acabó nueve veces por debajo de las tres horas. De ahí al triatlón: uno lo terminó en diez horas y 45 minutos y el otro en trece horas.

 

Empresarios y directivos del sector de la moda coincidían ayer en alabar el amplio conocimiento de Delso, con métricas y datos de negocio pero también con la sensibilidad del diseño. Otro de los rasgos más destacados era su generosidad y la amabilidad con la que repartía enseñanzas.

 

“Delso deja un vacío en la moda y los negocios”, era el mensaje que coincidían en expresar ayer varias personas relevantes del sector, en muchos casos fuertemente impactadas por la noticia de su fallecimiento. Experto, sabio, amigo, generoso, cercano, cariñoso, apasionado, entregado o reinventado a sí mismo eran algunos de los apelativos que sirvieron ayer para dar el adiós a esta figura de la moda y el lujo en España.

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3 comentarios
Gabriela Planas
29 Sep 2017 — 11:39
Muchas veces en el mundo sobre todo del lujo hay mucho snobismo y Carlos era la antítesis a eso. Una persona humilde y el mejor de los ponentes que en mi época del IE he llevado de speaker. Aún estoy conmocionada. Me ha ayudado y apoyado y ante cualquier propuesta nueva siempre tenía un si. Aconsejaba sin esperar nada a cambio. Carlos hacia de este mundo un lugar mejor
Carlos Oliveira
28 Sep 2017 — 20:26
Carlos fue mi primer jefe en Johnson & Johnson, mi amigo y mi mentor. Nunca dejamos de vernos cada pocos meses y compartir reflexiones. Fue, sin lugar a dudas, la persona que más ha influido en mi carrera, de la que más aprendí. Es una pérdida enorme para todos lo que tuvimos el honor de conocerle. Todavía no me lo creo.... te queremos mucho amigo!
Carlos Oliveira Sanchez-Molini
Paloma DS
28 Sep 2017 — 17:15
Un bonito homenaje a un magnífico profesor y amigo. Vamos a echar mucho de menos a Carlos, aunque su presencia perdura en las muchas conversaciones, en los cientos de favores, en el optimismo, el rigor, la alegría que fue sembrando a manos llenas. Siempre decía que al final, lo que queda, son las cosas bien hechas y eso es lo que él mismo supo hacer: las cosas bien hechas. Y así es como le reconocemos: como un buen profesional y como una persona buena.
Hoy comentábamos que Carlos conservaba algo del alma de un niño: cómo se sorprendía de las cosas, como las valoraba... ojalá sepamos seguir su estela, en la universidad, en la empresa. Hasta siempre, Carlos!
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