Impulsan

Adaptación al cambio

Pilar Riaño
Directora de Modaes.es

 


Pilar Riaño
Directora
Modaes.es

En un triple salto mortal de la simplificación histórica, con la venia del cómplice lector, puede decirse que la influencia exterior que el antiguo Egipto siempre quiso evitar terminó acabando con esta civilización. Con un carácter ultraconservador y completamente cerrado sobre sí misma, esta sociedad hizo de la aversión al cambio una estrategia para perdurar que le llevó a existir durante milenios.


Afortunadamente para los que aspiramos a experimentar el progreso incluso durante nuestra vida, el cambio es absolutamente inevitable en nuestra sociedad. De hecho, es probablemente uno de los rasgos que más caracteriza el tiempo en el que nos ha tocado vivir: podemos haber nacido en el ocaso de la Guerra Fría y quién sabe si morir en un mundo dominado por China y con Estados Unidos despojado de su poder y su influencia global. Podemos haber nacido en un hogar sin teléfono ni televisión y tal vez morir en un paraíso creado por realidad virtual.

 

El caso es que el cambio es y será un compañero constante en nuestra vida y, desde el punto de vista de la economía, haremos bien en adaptarnos a él en lugar de combatirlo. Claro que, en ocasiones, el cambio no es tan estimulante como la aparición de una nueva tecnología y, como ocurre con el Covid-19, se muestra como una amenaza que todos hacemos bien en temer y combatir.

 

Ahora bien, bueno o malo, buscado o sobrevenido, el cambio es algo que un sector como la moda debe asimilar sin resistencias y, en ocasiones, hasta impulsar con su liderazgo. Sin duda el comercio electrónico es un buen ejemplo de ello.

 

La irrupción de las nuevas tecnologías ha obligado a la moda en los últimos años a adaptar sus formas de trabajo, sus infraestructuras y la composición de sus equipos, y además ha tenido que hacerlo de forma constante, mientras por otro lado libraba una dura batalla por seducir a un consumidor particularmente esquivo y apático. Pero, además, la moda ha tenido que hacer frente a una aceleración de sus ya frenéticos tiempos, por influjo de la rapidez de las comunicaciones. El negocio de la moda también ha tenido que adaptarse a un mundo más transparente, en el que el acceso a la información se democratiza a todos los niveles, generando oportunidad y amenazas a partes iguales para las empresas del sector.

 

Los cambios no han terminado allí, sino que han llegado a uno de los aspectos más disruptivos para la moda como es la sostenibilidad de su modelo. Más que la mayoría de sectores, la moda se enfrenta al reto de ser sostenible o ser rechazada en un futuro cada vez más cercano por sus consumidores.

 

La adaptación al cambio es, en síntesis, una constante en la idiosincrasia de las empresas de moda, tal vez porque su propio producto, realizado en base a la observación del mundo y a la creatividad, debe renovarse constantemente. Quizás por ello la moda ha obtenido en los últimos años buena nota en la transformación digital, particularmente en la distribución, tal y como revela el presente informe.

 

En el accidentado inicio de esta nueva década, la adaptación al cambio continuará siendo la clave para la prosperidad de los negocios y, sin duda, la moda continuará haciendo gala de su gran capacidad para conseguirlo.