Impulsan

¿Tierra a la vista?

 


Pilar Riaño
Directora
Modaes.es

Ser digital o no ser. Ser sostenible o no ser. Y, también, ser grande o no ser. El sector de la moda, como el conjunto de la economía mundial, se enfrenta a un entorno particularmente desafiante tras el impacto del Covid-19 en la economía y el consumo. Caída de ventas, acumulación de stocks y freno a la movilidad de personas y mercancías forman el particular triángulo de las Bermudas para las empresas de un sector que, como muchos otros, tiene ante sí la certeza de que muchos van a desaparecer antes de poder gritar “tierra a la vista”.

 

En el momento en que difundimos este especial Mapa de la Moda, a finales de julio de 2020, esta puede ser una imagen bastante precisa del panorama que se abre para el sector en España y en todo el mundo. Un escenario que aún podría ir a peor si, como presagian muchos expertos, los efectos más lesivos del coronavirus no han llegado todavía. Y todo después de sólo unos meses en que el mundo ha cambiado de arriba abajo.

 

En 2019, las empresas de moda todavía se enfrentaban a retos normales como la atonía del consumo (particularmente en el mundo occidental) y la competencia de la moda con otros sectores, como la tecnología o el turismo, a la hora de captar el gasto de los consumidores. Pero no sólo eso, sino que las empresas del sector también continuaban registrando los efectos del Apocalipsis Retail por el auge del ecommerce y hacían frente al reto cada vez más clamoroso de la sostenibilidad.

 

En este sentido, las cuentas de los grandes operadores de la moda en 2019 muestran como, en general, las empresas continuaban creciendo y ganando terreno en el mundo. Con destacadas excepciones, eso sí, las grandes empresas de la moda internacional exhibían una buena salud, con crecimiento e inversión, o, si no, con capacidad para emprender los cambios necesarios en su modelo de negocio.

 

El nuevo escenario tras el Covid-19 ya ha dejado, tal y como reflejan los diferentes capítulos del Mapa del la Moda, relevantes consecuencias en este particular atlas de los grandes operadores mundiales. Y es probable que la pandemia deje más cambios en este mapa que en todos los años anteriores.

 

El tamaño es un factor de fortaleza para las empresas de moda (cuántos pequeños operadores querrían tener ahora los recursos de los gigantes), pero no garantiza en ningún caso su permanencia en el mercado, y menos ahora. Es el momento en que las empresas de moda, incluidos los gigantes, saquen a colación todos sus recursos (materiales e intangibles) para poder seguir siendo relevantes.

 

Sólo algunos gritarán “tierra a la vista”.