Impulsan

El coronavirus ahoga a la moda

 

Por primera vez en la historia, el sector de la moda se ha paralizado. El negocio, siempre dinámico y cambiante, pausó su actividad durante los primeros meses del año ante la irrupción de un actor inesperado: la pandemia del Covid-19.

 

Los grandes operadores del sector tuvieron que cerrar el grueso de sus establecimientos y pausar sus planes estratégicos de crecimiento para poner en marcha respuestas a contrarreloj para paliar el impacto de esta crisis global, de la que no ha escapado apenas operador.

 

Despidos temporales, tanto de las plantillas de tienda como de oficinas corporativas; recorte de sueldos, firma de líneas de crédito, emisión de bonos, acuerdos de refinanciación, negociación con los caseros, cancelación del dividendo o paralización de pedidos han sido algunas de las iniciativas que han tomado los grandes operadores en los últimos meses para hacer frente al golpe.

 

 

Las empresas más penalizadas por la crisis han sido aquellas más expuestas a mercados internacionales, con redes comerciales sobredimensionadas, las que dependían más de las ventas a turistas o las que ya se encontraban atravesando su propia crisis.

 

En el negocio de la gran distribución, con pesos pesados como Inditex, H&M o Fast Retailing, se han registrado caídas trimestrales de hasta el 50%, y la mayoría de las cuentas de los grandes grupos se tiñeron de rojo durante los peores meses de la crisis sanitaria. En el caso de Inditex, que por primera vez en su historia como compañía cotizada, registró pérdidas.

 

Para otros gigantes de la gran distribución, la crisis les ha pillado en un momento de transición con nuevos directivos al frente. Es el caso de H&M y Gap. El grupo sueco tiene a Helena Helmersson como consejera delegada desde enero, mientras que en Gap, Sonia Sygnal se asumió la dirección el mismo día en que la empresa anunció el cierre de tiendas en Estados Unidos.

 

Las empresas más penalizadas por la crisis han sido las más expuestas a mercados internacionales

 

Para otros grupos de gran distribución, como L Brands, la crisis del coronavirus no ha hecho más que acelerar la caída. El dueño de Victoria’s Secret vio romperse el acuerdo que había firmado en febrero con el fondo Sycamore para la venta del 55% de la cadena de íntimo.

 

El negocio de grandes almacenes se ha comportado de manera similar durante los últimos meses. El sector, que ya se enfrentaba a su propio apocalipsis, ha continuado forzando cierres masivos de tiendas y despidos para aguantar el golpe, y ha visto a algún operador entrar en concurso.

 

Es el caso de la estadounidense JC Penney, que presentó chapter 11 en mayo. La empresa ha puesto en marcha un plan de contingencia que pasa por despedir a más de mil empleados y cerrar definitivamente cerca de 150 establecimientos.

 

 

Altibajos en el mapa

 

 

Las mismas medidas han tomado otros grupos en Estados Unidos como Macy’s, Nordstrom o Khol’s. El número uno del sector ha despedido a cerca de 3.500 empleados, mientras que las otras dos compañías también han ajustado su red comercial.

 

Para los líderes del lujo, la pandemia ha supuesto una crisis sin precedentes. Respaldadas en su mayoría por el turismo, gigantes como LVMH, Kering, Richemont o Chanel han visto obligadas a repensar sus estrategias ante las calles vacías en todo el mundo. Además, el sector también tenía en China, donde se originó la pandemia, su vector de crecimiento.

 

La respuesta de algunas empresas a la crisis ha sido subir precios. Es el caso de compañías como Chanel, Gucci o Louis Vuitton. Además, la crisis también sembró dudas sobre la mayor operación corporativa de la historia: la compra de Tiffany por LVMH.

 

Para el deporte, 2020 estaba destinado a ser su año con en horizonte en competiciones deportivas como los Juegos Olímpicos de Tokio y la Eurocopa de fútbol. La cancelación de estos eventos ha tenido su consecuente impacto en el negocio de los gigantes del deporte.

 

La crisis también sembró dudas sobre la compra de Tiffany por LVMH

El impacto también paralizó el negocio de los sectores de la moda urbana y el calzado, con redes comerciales sobredimensionadas y en el caso del calzado, muy expuesto al canal multimarca, que ya contaba con su propia crisis.

 

Lo mismo le ocurría a la moda infantil, muy penalizada por la caída de la natalidad. Con el coronavirus se aceleró la caída de muchas empresas, como Orchestra o Mothercare, que ya se encontraban en horas bajas antes de la pandemia.

 

Pese a que es un negocio en auge, la cosmética ha sido uno de los segmentos del sector de la moda más penalizados tras el impacto de la pandemia debido a su exposición al travel retail, canal que se ha pausado ante las restricciones de viajes, y la dependencia de terceros para su distribución.

 

Los gigantes de la industria, por su parte, tuvieron que hacer frente a la pandemia desde su primer brote. Ya en enero, se paralizó la producción en China, la fábrica del mundo, y una vez recuperada la actividad, los gigantes del sector tuvieron que hacer frente a la cancelación o retraso en los pagos de pedidos por parte de sus clientes.

 

El coronavirus ha dado alas al canal online

Sólo se ha salvado el ecommerce, gracias a que el cierre de tiendas físicas ha dado alas al canal online, y los pure players lo han capitalizado. Aunque el sector tampoco se ha salvado de la caída de la demanda o de las restricciones de movilidad.

 

España ha sido uno de los países europeos más afectados por la pandemia. La moda, que arrastraba la resaca de la última crisis, se vio obligado a cerrar las puertas de todas las tiendas el pasado 14 de marzo ante la declaración del estado de alarma. Expedientes temporales de regulación de empleo (Ertes), o negociación con los caseros han sido las principales medidas tomadas por el conjunto del sector para paliar el impacto.

 

Idas y venidas en el ránking

El Mapa de la Moda 2020 ha cerrado con idas y venidas en algunos de los sectores. Con los últimos datos disponibles de todas las empresas, los únicos segmentos que mantienen posiciones son gran distribución, lujo, moda urbana, moda infantil y España.

 

En el negocio de los grandes almacenes, Nordstrom superó a Sears en la tabla, colocándose como el cuarto mayor grupo de su sector en el mundo. El grupo registró una facturación de 13.441 millones de euros en el último ejercicio, frente a los 13.185 millones de Sears. Además, la japonesa Isetan ha superado este año a JC Penney en el ránking, colocándose en la séptima posición, con trescientos millones de euros de diferencia.

 

En el negocio del deporte, Decathlon ha adelantado a Intersport, quedándose con el bronce. La compañía francesa finalizó el último ejercicio con una facturación de 12.400 millones de euros frente a los ingresos de 12.300 millones de euros de la central suiza de compras.

En el calzado, Deckers ha pasado de la octava a la sexta posición. La empresa estadounidense, que hace dos años se encontraba en el puesto número nueve, ha logrado imponerse a Aldo Shoes y Clarks después de engordar su negocio un 5,5% en el último ejercicio.

Las empresas más penalizadas por la crisis han sido aquellas más expuestas a mercados internacionales, con redes comerciales sobredimensionadas, las que dependían más de las ventas a turistas o las que ya se encontraban atravesando su propia crisis.  En el negocio de la gran distribución, con pesos pesados como Inditex, H&M o Fast Retailing, se han registrado caídas trimestrales de hasta el 50%, y la mayoría de las cuentas de los grandes grupos se tiñeron de rojo durante los peores meses de la crisis sanitaria. En el caso de Inditex, que por primera vez en su historia como compañía cotizada, registró pérdidas.  Para otros gigantes de la gran distribución, la crisis les ha pillado en un momento de transición con nuevos directivos al frente. Es el caso de H&M y Gap. El grupo sueco tiene a Helena Helmersson como consejera delegada desde enero, mientras que en Gap, Sonia Sygnal se asumió la dirección el mismo día en que la empresa anunció el cierre de tiendas en Estados Unidos.  Las empresas más penalizadas por la crisis han sido aquellas más expuestas a mercados internacionales   Para otros grupos de gran distribución, como L Brands, la crisis del coronavirus no ha hecho más que acelerar la caída. El dueño de Victoria’s Secret vio romperse el acuerdo que había firmado en febrero con el fondo Sycamore para la venta del 55% de la cadena de íntimo.  El negocio de grandes almacenes se ha comportado de manera similar durante los últimos meses. El sector, que ya se enfrentaba a su propio apocalipsis, ha continuado forzando cierres masivos de tiendas y despidos para aguantar el golpe, y ha visto a algún operador entrar en concurso.  Es el caso de la estadounidense JC Penney, que presentó chapter 11 en mayo. La empresa ha puesto en marcha un plan de contingencia que pasa por despedir a más de mil empleados y cerrar definitivamente cerca de 150 establecimientos.     Las mismas medidas han tomado otros grupos en Estados Unidos como Macy’s, Nordstrom o Khol’s. El número uno del sector ha despedido a cerca de 3.500 empleados, mientras que las otras dos compañías también han ajustado su red comercial.  Para los líderes del lujo, la pandemia ha supuesto una crisis sin precedentes. Respaldadas en su mayoría por el turismo, gigantes como LVMH, Kering, Richemont o Chanel han visto obligadas a repensar sus estrategias ante las calles vacías en todo el mundo. Además, el sector también tenía en China, donde se originó la pandemia, su vector de crecimiento.  La respuesta de algunas empresas a la crisis ha sido subir precios. Es el caso de compañías como Chanel, Gucci o Louis Vuitton. Además, la crisis también sembró dudas sobre la mayor operación corporativa de la historia: la compra de Tiffany por LVMH. Para el deporte, 2020 estaba destinado a ser su año con en horizonte en competiciones deportivas como los Juegos Olímpicos de Tokio y la Eurocopa de fútbol. La cancelación de estos eventos ha tenido su consecuente impacto en el negocio de los gigantes del deporte.  La crisis también sembró dudas sobre la mayor operación corporativa de la historia: la compra de Tiffany por LVMH  El impacto también paralizó el negocio de los sectores de la moda urbana y el calzado, con redes comerciales sobredimensionadas y en el caso del calzado, muy expuesto al canal multimarca, que ya contaba con su propia crisis.  Lo mismo le ocurría a la moda infantil, muy penalizada por la caída de la natalidad. Con el coronavirus se aceleró la caída de muchas empresas, como Orchestra o Mothercare, que ya se encontraban en horas bajas antes de la pandemia. Pese a que es un negocio en auge, la cosmética ha sido uno de los segmentos del sector de la moda más penalizados tras el impacto de la pandemia debido a su exposición al travel retail, canal que se ha pausado ante las restricciones de viajes, y la dependencia de terceros para su distribución. Los gigantes de la industria, por su parte, tuvieron que hacer frente a la pandemia desde su primer brote. Ya en enero, se paralizó la producción en China, la fábrica del mundo, y una vez recuperada la actividad, los gigantes del sector tuvieron que hacer frente a la cancelación o retraso en los pagos de pedidos por parte de sus clientes.   El coronavirus ha dado alas al canal online  Sólo se ha salvado el ecommerce, gracias a que el cierre de tiendas físicas ha dado alas al canal online, y los pure players lo han capitalizado. Aunque el sector tampoco se ha salvado de la caída de la demanda o de las restricciones de movilidad.  España ha sido uno de los países europeos más afectados por la pandemia. La moda, que arrastraba la resaca de la última crisis, se vio obligado a cerrar las puertas de todas las tiendas el pasado 14 de marzo ante la declaración del estado de alarma. Expedientes temporales de regulación de empleo (Ertes), o negociación con los caseros han sido las principales medidas tomadas por el conjunto del sector para paliar el impacto.   Idas y venidas en el ránking El Mapa de la Moda 2020 ha cerrado con idas y venidas en algunos de los sectores. Con los últimos datos disponibles de todas las empresas, los únicos segmentos que mantienen posiciones son gran distribución, lujo, moda urbana, moda infantil y España. En el negocio de los grandes almacenes, Nordstrom superó a Sears en la tabla, colocándose como el cuarto mayor grupo de su sector en el mundo. El grupo registró una facturación de 13.441 millones de euros en el último ejercicio, frente a los 13.185 millones de Sears. Además, la japonesa Isetan ha superado este año a JC Penney en el ránking, colocándose en la séptima posición, con trescientos millones de euros de diferencia. En el negocio del deporte, Decathlon ha adelantado a Intersport, quedándose con el bronce. La compañía francesa finalizó el último ejercicio con una facturación de 12.400 millones de euros frente a los ingresos de 12.300 millones de euros de la central suiza de compras.  En el calzado, Deckers ha pasado de la octava a la sexta posición. La empresa estadounidense, que hace dos años se encontraba en el puesto número nueve, ha logrado imponerse a Aldo Shoes y Clarks después de engordar su negocio un 5,5% en el último ejercicio.  Boohoo entró en el ránking de los mayores grupos de ecommerce  La perfumería ha dado entrada este año a un nuevo operador tras la salida de Avon, que pasó a manos de la brasileña Natura. La estadounidense Revlon se ha colocado cómo décima en la tabla, mientras que Amorepacific y Natura han avanzado hasta la octava y novena posición, respectivamente.  La industria ha sido uno de los sectores con más vaivenes en el ránking. Inmerso en una estrategia de crecimiento, el gigante de las cremalleras YKK disparó su facturación en 2019 hasta situarse en la segunda posición del ránking, mientras que G-III Apparel Group descendió de la tercera a la sexta posición. Gore, por su parte, ha superado a Shenzhou, colocándose como cuarto en el ránking. El ecommrce, por su parte, también da la bienvenida este año a un nuevo operador. Se trata de la compañía británica Boohoo, que ha arrebatado la décima posición a Global Fashion Group, dueño de plataformas como Dafiti, Lamoda o Zalora. Respaldada por su estrategia de compras, Boohoo finalizó el último ejercicio con una facturación de 1.372 millones de euros.

La perfumería ha dado entrada este año a un nuevo operador tras la salida de Avon, que pasó a manos de la brasileña Natura. La estadounidense Revlon se ha colocado cómo décima en la tabla, mientras que Amorepacific y Natura han avanzado hasta la octava y novena posición, respectivamente.

 

La industria ha sido uno de los sectores con más vaivenes en el ránking. Inmerso en una estrategia de crecimiento, el gigante de las cremalleras YKK disparó su facturación en 2019 hasta situarse en la segunda posición del ránking, mientras que G-III Apparel Group descendió de la tercera a la sexta posición. Gore, por su parte, ha superado a Shenzhou, colocándose como cuarto en el ránking.

 

El ecommrce, por su parte, también da la bienvenida este año a un nuevo operador. Se trata de la compañía británica Boohoo, que ha arrebatado la décima posición a Global Fashion Group, dueño de plataformas como Dafiti, Lamoda o Zalora. Respaldada por su estrategia de compras, Boohoo finalizó el último ejercicio con una facturación de 1.372 millones de euros.