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23 Nov 201719:49

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Nylstar rompe con Puntiblond mientras ultima la reapertura de su planta de hilo

04 Jul 2016 — 04:27
S. Riera
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Nylstar rompe con Puntiblond y redefine toda su estrategia a falta de una semana para reabrir la planta de hilatura. Ambas empresas rescinden el contrato de colaboración que habían alcanzado en mayo de 2015 para desarrollar la nueva línea de negocio Meryl Fabrics para la producción de tejido, según han explicado fuentes del sector a Modaes.es.

 

Puntiblond era uno de los puntales para la estrategia de verticalización de su negocio que trazó Nylstar tras tomar de nuevo el control global de la marca Meryl. El fabricante de hilatura, con sede en Blanes (Girona) y propiedad del grupo inversor Praedium, creó esta nueva división textil a finales de 2014 para la producción de tejido para terceros. La empresa también puso en marcha en paralelo otro departamento para el diseño y desarrollo de prendas.

 

El fabricante de tejido elástico, con sede en Sant Pere de Vilamajor (Barcelona), selló el acuerdo con el hilador catalán un año después de abandonar el concurso de acreedores. Con una plantilla de cuarenta trabajadores, Puntiblond se marcó como objetivo duplicar su facturación hasta siete millones de euros en 2016 a raíz del pacto con Nylstar.

 

 

La operación comprometía a Nylstar a mantener el servicio de la cartera de clientes de Puntiblond y garantizaba el futuro de su plantilla. El tejedor catalán, cuyos orígenes se remontan a 1947, tiene una capacidad de producción de un centenar de toneladas al mes.

 

Nylstar colocó al frente de esta nueva división textil a Raimon Pagés, ex director de operaciones de Dogi. Pagés ha sido uno de los directivos que han salido de la empresa tras la ejecución del último expediente de regulación de empleo (ERE) temporal sobre la totalidad de la plantilla. También se incorporó entonces al equipo a Francesc Jiménez, ex directivo de la compañía de lencería DBApparel (ahora Hanesbrands).

 

El acuerdo entre Nylstar y Puntiblond se rompió a finales de 2015, justo antes de que el hilador presentara el ERE temporal de cuatro meses de duración, que concluye el próximo 11 de julio. La empresa justificó esta reestructuración para solventar un problema técnico en la caldera de gas que afectaba al suministro energético de la planta. Sin embargo, el ERE no sólo afectó a los trabajadores de la fábrica, sino también al resto de departamentos, como administración o comercial.

 

 

Nylstar empezó a frenar el ritmo de producción a principios de año. Desde febrero, la fábrica dejó de producir hilo y centró su actividad en los acabados. La plantilla comunicó entonces que en los últimos años, la compañía había disminuido su producción un 85%. El presidente de Praedium, Alfonso Cirera, explicó también entonces que la empresa contaba con un abultado stock de mil toneladas de hilo.

 

El próximo lunes, se reincorporarán al trabajo 140 trabajadores después de que decidieran salir de la empresa 35 empleados. En estas últimas semanas, Nylstar ha ido ultimando la puesta a punto de la factoría para reanudar la producción según lo previsto: se ha puesto en marcha la nueva caldera de gas y se han alcanzado acuerdos con las empresas proveedoras de luz y gas.

 

La factoría de Blanes arranca con una producción de cien toneladas anuales, que espera ir ampliando hasta llegar a fabricar 300 toneladas a partir de octubre. Sin embargo, son partidas que aún están por debajo de los volúmenes habituales de la planta.

 

No obstante, durante estos meses de parón, Nylstar ha perdido a su hasta ahora director general, Zígor Kortázar, que abandonó la compañía para emprender nuevos proyectos profesionales. Por otro lado, el equipo de la marca de complementos Lupo, propiedad también de Praedium, abandonó las instalaciones de Blanes (en la misma planta de Nylstar) para trasladarse a Barcelona. Lupo inicia también una nueva etapa tras la salida en las últimas semanas de su directora general, Mireia Armengol.

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