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21 Nov 201721:59

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Deconstruyendo Nylstar: de un negocio de hilatura a uno de márketing y moda

Look Katy Perry con prendas hechas con Meryl. El fabricante de hilo de nylon Nylstar ha fichado una estilista para elaborar en su página web looks de última tendencia...
15 Jun 2015 — 04:45
S. Riera
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Look Katy Perry con prendas hechas con Meryl. El fabricante de hilo de nylon Nylstar ha fichado una estilista para elaborar en su página web looks de última tendencia con prendas elaboradas con sus productos. “No somos un hilador, somos una empresa de moda”, sentencia la directiva de la compañía, Carla Fernández-Moreno. En los últimos 18 meses, Nylstar ha trabajado a contrarreloj para que la distancia entre la editora de colecciones en la web y el ruido de las bobinas de las instalaciones casi centenarias de la antigua SAFA (Sociedad Anónima de Fibras Artificiales) sea imperceptible. El siguiente paso será replicar este mismo modelo en otro fabricante de hilo artificial, Montefibre, recientemente incorporada a Nylstar Fashion Group.

 

Nike, Adidas, Asics, Oysho, Victoria Secret o Theory (Fast Retailing), entre otras, tienen en la composición de muchas de sus prendas el nylon Meryl. Fundada en 1923 por las familias Vilà y Gillet, la fábrica de poliamida 6.6, popularmente conocida como nylon, ahora está a punto de escribir un nuevo capítulo en su historia. La compañía, que el grupo inversor Praedim compró en 2009, empezó a deconstruir su anterior modelo de negocio a principios de 2013, cuando recuperó el control de la marca Meryl para todo el mundo. En 2013, Nylstar cerró con una cifra de negocio de 65 millones de euros.

 

Con sede en Blanes (Girona), la compañía cuenta en la actualidad con una plantilla de 280 trabajadores, 120 de los cuales se han incorporado en el último año y medio, el periodo que se inicia con el pleno control de Meryl. La empresa sigue incorporando personal y cuenta con varios procesos de selección abiertos para las oficinas centrales en Blanes, pero también para las filiales en Nueva York y Hong Kong, que tiene previsto poner en marcha en breve.

 

“Hoy, el caso Nylstar ya se expone en Esade”, explica Fernández-Moreno. “No podíamos quedarnos sólo como vendedores de hilo si queríamos crecer”, subraya. “La tecnología ya la tenemos, ahora hemos orientado por primera vez el negocio al mercado de consumo”, añade.

 

Las nuevas incorporaciones dan cuenta de ello. Por las oficinas y por los exteriores de la fábrica se mueve un personal atípico en el textil tradicional: chicas que no alcanzan la treintena, con jeans skinny y deportivas de loneta con plataforma; chicos en polo y vaqueros. La portavoz de Nylstar asegura que setenta de los nuevos puestos de trabajo los han ocupado licenciados y que uno de los departamentos que más ha crecido en personal es precisamente el de desarrollo de negocio y márketing, que suma ya 24 personas.

 

Nylstar se estructura en torno a tres divisiones: Meryl Yarns, para la venta directa de hilo; Meryl Fabrics, para el desarrollo y comercialización de tejido, y Meryl Collections, para el diseño de colecciones de moda para terceros. A su manera, la compañía gerundense trata de hacerse suyo el método de Uniqlo One table meeting, que consiste en sentar en una misma mesa todas las etapas del proceso productivo, desde el diseñador hasta el hilador. “No vendemos hilo, desarrollamos proyectos conjuntos con nuestros clientes”, explica Fernández.

 

Nylstar puso en marcha el año pasado una división de tejidos junto a talleres en Alemania, Suiza, Grecia e Italia, que ya eran clientes suyos. Fernández-Moreno asegura que no tratan de hacerles la competencia, sino de trabajar de manera conjunta para reforzar la cadena de valor del proceso industrial. La compañía sentó las bases de este proyecto con el fichaje de Raimon Pagès, antiguo director de operaciones en Dogi, y la firma de un acuerdo de colaboración con el fabricante de tejido elástico Puntiblond.

 

Bajo Meryl Fabrics, la empresa ya ha empezado a trazar líneas de producto para diferentes ámbitos, que incluyen el desarrollo de tejidos básicos, pero también mucho más sofisticados para el deporte activo, el activewear y el prêt-à-porter.

 

Meryl Collections, por su parte, es una evolución de Meryl Contract, un proyecto que empezó para gestionar la producción, pero que ha terminado como un equipo de diseño para colecciones de moda para terceros, en el que no falta ni directora creativa. El debut de esta nueva área ha sido la primera colección de prêt-à-porter de la firma de complementos Lupo, también propiedad de Praedium.

 

 

Nylstar Fashion Group

 

Nylstar es la piedra angular del Nylstar Fashion Group. A raíz de la adquisición de esta compañía, Praedium, liderada por Alfonso Cirera, sienta las bases para la construcción de un grupo industrial textil. El grupo inversor, con intereses en otros ámbitos económicos, decide apostar también por el sector textil. Después de la fábrica gerundense de hilatura, Praedium compró Lupo y, más recientemente, al hilador de acrílico Montefibre, propietario de la marca Leacril.

 

Otra de las adquisiciones que ha realizado el inversor en estos últimos años fue la del confeccionista BMP, en Mataró, aunque ahora considera que la operación no responde a los intereses actuales de la empresa.

 

Después de sentar las nuevas directrices de la nueva Nylstar, los planes de Praedium pasan por replicar el modelo a Montefibre, a pesar de que la situación de la planta de Miranda de Ebro (Burgos) es totalmente diferente. El grupo inversor calcula reanudar la producción de Montefibre, que llevará entonces más de tres años parada, en septiembre con un centenar de trabajadores, aunque no todos estarán en fábrica. No obstante, el proceso de selección del personal en producción se realizará con antiguos empleados. Praedium mantendrá también las oficinas de Montefibre en Barcelona.

 

En 2016, tras la consolidación del nuevo modelo de negocio de Nylstar y la reactivación de Montefibre, Nylstar Fashion Group espera contar con una plantilla de más de 500 trabajadores en España.

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