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08 May 202121:41

De ‘flagship’ a almacén: El Corte Inglés abre la veda de las ‘dark stores’

La caída del precio de las rentas de los locales comerciales y el auge del online han propiciado el boom de estos almacenes logísticos, emplazados donde antes se ubicaban tiendas.

22 Mar 2021 — 04:54
Laura Juanes
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De ‘flagship’ a almacén: El Corte Inglés abre la veda de las ‘dark stores’

 

 

Ha sido la tormenta perfecta, y El Corte Inglés ha abierto la veda. El fenómeno de las dark stores venía gestándose desde hacía años, pero el estallido de la pandemia ha dado alas a estos almacenes logísticos urbanos, al calor de la caída de las rentas y el auge del canal online. Ya durante el confinamiento, varios operadores, como Inditex o El Ganso, transformaron sus tiendas en centros de distribución para desatascar el stock que había quedado atrapado. Ahora, la moda se une formalmente a esta tendencia, muy implementada ya en otros sectores, como la alimentación o la restauración.

 

No existen dudas: si algo ha acelerado la pandemia en la industria de la moda, eso ha sido la digitalización. Con las persianas de las tiendas bajadas de un día para otro, las compañías del sector tuvieron que adaptarse a contrarreloj a un mundo nuevo en el que imperaron las calles vacías. El ecommerce fue la tabla de salvación para muchos operadores, que pudieron dar respuesta a la demanda creciente de los consumidores a través de la Red. De hecho, según datos de la agencia estadística Eurostat, cuatro de cada diez europeos compraron moda online el año pasado. En España, la cuota se disparó un 30%.

 

Pese a que renovar el armario no fue una prioridad para los consumidores en un año de tanta incertidumbre, la moda se erigió como la categoría más popular en todos los grupos de edad. Mientras las empresas se apresuraban a mejorar las condiciones de su canal online, ofreciendo entregas gratuitas o mayores plazos de devolución, los clientes también fueron rápidos en elevar sus demandas. El consumidor quería para ayer lo que había comprado hoy, y la necesidad de poder distribuir el mismo día fue volviéndose prioritaria para los operadores. La logística se presentaba como un problema que había que resolver, y la solución apareció en forma de dark store. Este tipo de establecimiento permite una entrega rápida y en cuestión de horas, al encontrarse en el centro de las ciudades o, incluso, en zonas residenciales.

 

 

 

 

El cierre de tiendas fue el otro catalizador de estos almacenes metropolitanos. Las restricciones impuestas para frenar el avance del coronavirus obligaron a los operadores no esenciales a bajar las persianas de sus establecimientos, una situación que se extendió durante casi dos meses y que llevó a las compañías a plantear un cambio en su red de puntos de venta. Los tres grandes grupos de moda a escala internacional fueron de los primeros en cuantificar este ajuste: Inditex, H&M y Gap reducirán sus redes globales de distribución con hasta 1.400 cierres netos.

 

Los expertos señalan que es posible que esta reducción de tiendas en el sector en todo el mundo sea mayor a la llevada a cabo en la gran recesión de 2007. Y, pese a que gigantes como Inditex han anunciado que no abandonarán el brick and mortar, lo cierto es que deshacerse de los establecimientos menos rentables se ha convertido en una prioridad para más de una compañía.

 

Esta situación ha acelerado también algo que muchos ya anticiparon cuando empezó la crisis del coronavirus: una caída de las rentas en algunas de las zonas más codiciadas de las grandes capitales. En Nueva York, por ejemplo, los alquileres de locales comerciales llegaron a caer hasta un 25% el año pasado; en Barcelona, por otro lado, las rentas comerciales de las zonas prime descendieron un 7% en el segundo semestre de 2020. Esto ha dado alas a las dark stores, que pueden emplazarse “en cualquier lugar, desde el centro de una ciudad hasta los Monegros”, asegura Pau Caralt, cofundador de la start up de logística para ecommerce Adock.

 

Pese a que el emprendedor sostiene que “los precios de los centros urbanos no pueden competir con los de un polígono”, señala que las dark stores emplazadas en las ciudades son la opción óptima para las entregas en el mismo día. “Lo que pasa es que en el sector del retail, este sistema está todavía verde”, matiza el empresario.

 

 

 

 

El retail ha sido el último sector en unirse al modelo de las dark storesEn España, este tipo de almacenes aterrizó de la mano de Glovo y en formato supermercado, para la distribución de productos de alimentación y cuidado a cualquier hora. Pronto entró en el campo de juego un nuevo actor: la restauración, que, con las persianas bajadas y una demanda creciente de la comida a domicilio, empezó a implementar el modelo de dark kitchen.


Pese a que el retail se sumó a esta tendencia sin saberlo durante el confinamiento (Inditex rescató el stock de sus tiendas en España para dar respuesta a la demanda online), lo cierto es que la popularidad que han ido ganando estos almacenes, unido a la aparición de nuevas empresas como Adock, ha propiciado cada vez más su implantación. En España, una de las primeras empresas en operar con este modelo fue Laagam, que se alió con la start up fundada por Caralt para la distribución de sus artículos. “Nosotros empezamos entregando pedidos en el mismo día, por lo que la estructura cambia completamente, ya que tienes que estar dentro de la ciudad”, explica el emprendedor.

 

Pero este modelo no sólo da respuesta a las demandas de los consumidores, sino que también soluciona un problema con el que se encuentran gran parte de los operadores online: los costes de la última milla. El último tramo de la distribución, el que va desde los almacenes logísticos hasta la casa de los consumidores, copa entre el 50% y el 53% del coste total del transporte. Las dark stores permiten reducir estos costes “y otros fijos, como el alquiler de locales que deben permanecer cerrados o incluso los gastos de personal”, subraya Caralt.

 

No sólo el retail está interesado en este modelo logístico emergente. El capital riesgo también posa su mirada en las empresas especializadas en dar este tipo de servicios: ya en 2017, las start ups de entrega de última milla recibieron inversiones por valor de 11.100 millones de dólares, según McKinsey. “Los inversores ven una oportunidad para que este tipo de servicio complemente a las empresas con flotas de entrega tradicionales, ya que se anticipan a las tendencias venideras”, asegura la consultora.

 

 

 

 

En abril del año pasado, Ed Jobson, consultor especializado en supply chain de Capgemini, aseguró que “podemos esperar ver una expansión de las dark stores, así como un cambio del brick existente a este nuevo formato, ya sea total o parcialmente”. La tesis del profesional se corrobora: la semana pasada, El Corte Inglés anunció la transformación de su centro de Eibar en una dark store, una iniciativa se enmarca en la apuesta estratégica de la empresa por la digitalización.

 

Se trata de un gran centro de preparación y distribución de pedidos de alimentación para el comercio electrónico que dará servicio a todas las provincias de País Vasco. La instalación permitirá a El Corte Inglés mejorar sus niveles de servicio y la operativa de preparación de pedidos de alimentación. El grupo de grandes almacenes ya marcó la pauta en 2014, cuando puso en marcha el Centro de Distribución Alimentaria (Cedial) a las afueras de Madrid, una instalación de 10.000 metros cuadrados que, en pleno estallido de la pandemia, se vio impulsada por el auge de las compras online.

 

“Hay muchas marcas que están apostando por el canal online: van a cerrar algunos centros para potenciar sus ventas digitales, y esto implica que todo lo que tenían en tienda pase a almacenes”, indica Pau Caralt. Adock, que tiene menos de un año de vida, cuenta actualmente con una cartera de ocho clientes en Barcelona, aunque la previsión es incrementar el dato.

 

“También tenemos partners en localizaciones estratégicas, en Madrid, Valencia o Bilbao, pero esto tiene un problema”, anticipa el emprendedor. Y es que el volumen de stock del que dispone una compañía puede representar un impedimento. “Las dark stores se pueden ubicar en cualquier parte, pero cuando están en ciudad es para las entregas rápidas; esto quiere decir que debes tener mucho inventario repartido en muchos sitios, lo que aumenta el coste”, aclara el empresario.

 

 

 

 

“Para sobrevivir, los retailers necesitan la flexibilidad necesaria para cambiar repentinamente una parte o la totalidad de sus operaciones en línea”, asegura Ed Jonson, añadiendo además que la capacidad de reutilizar espacios podría ser la tabla de salvación para los operadores. Pese a esto, expertos del sector inmobiliario señalan que las redes de tiendas de la industria de la moda impedirán a las dark stores a desarrollarse tanto como en otras industrias, como la alimenticia.

 

Pau Caralt discrepa, señalando que está habiendo un aumento de la demanda de este tipo de almacenes logísticos, ya que “para el cliente es más fácil calcular costes, ajustarlos y entenderlos”. “Este es un modelo que hace muchos años que funciona, y en Europa está muy aposentado, especialmente en Alemania, Francia y Reino Unido”, continúa el emprendedor.

 

Ante la amenaza de la caída de ventas, nuevos cierres y la fortaleza que está ganando el canal online, este modelo de distribución se erige como una opción que los retailers tienen cada vez más en cuenta. Pero no todos los jugadores tendrán fácil participar del partido: “los centros comerciales tendrían que rentabilizar su espacio, que es muy caro -detalla Caralt-; podrían dar el paso, pero no sé si llegarían por el precio, ya que su metro cuadrado es muy caro, y el factor precio es fundamental”, sentencia el emprendedor.

 

 

Cien millones en nuevas dark stores

El sector inmobiliario ya ve el potencial de este nuevo activo logístico. Stoneweg se ha aliado con Glovo para la apertura de nuevas dark stores. La compañía sueca invertirá cien millones de euros para la compra y reforma de varios locales, que alquilará a la start up española a medio o largo plazo.

 

Gran parte de la inversión se destinará al negocio de los supermercados, aunque la iniciativa también contempla abrir almacenes para el pequeño comercio. El proyecto, que sólo el primer año prevé pasar de dieciocho a cien dark stores, está enfocado en mercados clave, como España, Italia, Portugal, Rumanía y otras regiones de Europa del Este. 

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