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19 Sep 201821:00

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De Dogi a Nylstar, la industria española se reconstruye gracias a los inversores

07 Sep 2015 — 04:45
S. Riera
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Los inversores confían por primera vez en la industria textil. En los últimos años, se han realizado en España tres de las mayores operaciones en el ámbito textil con tres de las mayores empresas del sector en el textil. En 2009, el grupo inversor Praedium tomó el control del fabricante de hilatura Nylstar; en 2014, el fondo Sherpa Capital se hizo con Dogi, de tejido elástico, y a principios de año, el alemán Aurelius compró Tavex Europa.

 

Es la primera vez que el capital riesgo se interesa por la industria textil en España. Después de tres décadas de reconversión industrial, primero por la entrada del país en la Comunidad Económica Europea (CEE) y más adelante como consecuencia de la deslocalización, el tejido empresarial del sector se ha ajustado a la nueva realidad. Las compañías textiles que han logrado permanecer han pasado por varias fases de reestructuración, que las han dejado exhaustas, pero también con el tamaño preciso y un buen posicionamiento.

 

Nylstar busca su tercer era dorada de la mano de Praedium, propiedad del inversor Alfonso Cirera. El fabricante de nylon, con sede en Blanes (Girona), es el pilar del proyecto Nylstar Fashion Group que su nuevo dueño ha empezado a moldear a partir de adquisiciones. La compañía, fundada en 1923 por las familias Vilà y Gillet como Sociedad Anónima de Fibras Artificiales (SAFA), es uno de los pocos fabricantes de nylon para el sector de la moda que quedan en Europa.

 

La empresa vivió a lo largo de su trayectoria dos eras doradas, una en la década de los setenta, con la explosión en la moda del nylon y otras fibras artificiales, y la segunda, en los noventa, cuando formó parte de un grupo internacional con once plantas de producción en todo el mundo y una facturación de 670 millones de euros. El grupo francés Rhône Poulenc (Rhodia) se hizo con SAFA en 1986 y, ocho años después, entró en el capital la italiana Snia, que situó la sede de la empresa en Italia.

 

Praedium adquirió Nylstar cuando la crisis del textil había arrasado con su estructura y sólo salvaba la planta de Blanes, que había entrado en concurso de acreedores en 2007. Entonces, la multinacional estaba controlada por el banco de inversión estadounidense Bear Stearns, que fue liquidando el resto de sociedades en el mundo. Cuatro años después de comprarla el grupo inversor barcelonés, la empresa recuperó el control de su marca de nylon Meryl para todo el mundo y empezó a desarrollar un nuevo modelo de negocio con el que quiere abarcar toda la cadena de valor.

 

La empresa, que concluyó 2013 con una cifra de negocio de 65 millones de euros, acaba de abrir una filial en Nueva York y ultima la apertura de otra en Hong Kong. Nylstar ha reforzado su nuevo negocio textil con un acuerdo de colaborador con el tejedor Puntiblond, especializado en tejido elástico y el fichaje de Raimón Pagès, antiguo director de operaciones en Dogi. La compañía también ha creado una división para el desarrollo de colecciones de prenda acabada, que acaba de desarrollar la primera línea de prêt-à-porter de la marca de bolsos Lupo, que Praedium compró en 2014.

 

El grupo inversor cerró en mayo la adquisición de Montefibre, otro hilador español al borde del cierre. El fabricante de hilo acrílico, que superó el concurso de acreedores a finales de 2014, no podrá retomar la actividad este septiembre tal y como estaba previsto. Después de más de dos años paralizada, Praedium no ha podido reemprender la actividad de la fábrica de Miranda de Ebro (Burgos) porque su principal acreedor, la eléctrica Endesa, le exige el pago de su deuda.

 

 

El fondo de inversión Sherpa Capital, presidido por Eduardo Navarro, salvó a Dogi de la liquidación. La compañía, que había logrado salir de los juzgados en 2009, no pudo hacer frente a la deuda concursal cuatro años más tarde. Sherpa Capital cerró la operación de compra el año pasado convirtiéndose en el accionista de referencia. La familia Domènech, fundadora de la compañía, mantiene aún un porcentaje del capital.

 

La entrada del fondo inversor llevó consigo una quita de en torno al 90% en la deuda concursal de la textil catalana y el regreso de la compañía al parqué, del que había salido con el proceso concursal. Tras un primer año de transición, Sherpa Capital ha presentado un plan de crecimiento para los próximos cinco años con el que espera crecer hasta los 200 millones de euros. La empresa concluyó 2014 con una cifra de negocio de 36,9 millones de euros, un 8,9% menos que en el año anterior.

 

Dogi aprobó en junio una nueva ampliación de capital de 4,9 millones de euros para fortalecer su estructura y poder llevar a cabo una estrategia de crecimiento basada en adquisiciones. Los planes del grupo pasan, en una primera fase, por comprar empresas que le permitan mejorar su posicionamiento en la cadena de valor y, más adelante, que le ayuden a entrar en nuevos segmentos de mercado.

 

 

Por último, la tercera operación en el ámbito textil la protagonizó Tavex. El fondo alemán Aurelius, que abrió su oficina comercial en Madrid en octubre de 2014, se hizo con el negocio en Europa de la compañía textil en febrero. Aurelius, con sede en la localidad alemana de Gründwald, cerca de Múnich, aprovechó la estrategia de desinversión del grupo brasileño Camargo Correa, el entonces accionista mayoritario de Tavex, para adquirir una de las históricas del sector en España.

 

Camargo Correa decidió dar marcha atrás en el proyecto de fusión entre la brasileña Santista y la española Tavex que se llevó a cabo en 2006 ante la dificultad de acceso al crédito y por no poder hacer frente a los costes de la reestructuración. En estos años junto a Santista, la empresa española cerró la planta de Bergara (Guipúzcoa) y dejó de fabricar en España.

 

La nueva Tavex Europa inicia ahora su andadura con una plantilla de 572 trabajadores y con oficinas en Bergara, Madrid y Valencia, además de su centro de producción en Marruecos. En 2014, el negocio europeo de Tavex se situó en 45 millones de euros. El grupo inicia además esta nueva etapa sin la mochila de la deuda financiera. La compañía continúa liderada por José Luis Zabaleta, uno de sus ejecutivos históricos.

 

Con Aurelius, la empresa ha empezado a diseñar el plan de negocio para los próximos tres años y no descarta evaluar alianzas estratégicas con diferentes fases de la cadena, como lavanderías o confeccionistas. Los acuerdos podrían ir desde una toma de participación hasta pactos de comercialización.

 

Tras la entrada del fondo alemán, Tavex ha tenido tres propietarios en los últimos 25 años. Zabaleta fue uno de los directivos de la empresa que en la década de los noventa se hizo con el control a través de un management buy out. Después de aquella operación, la compañía dio el salto a bolsa. La fusión con Santista vino en pleno proceso de globalización y se hizo con miras de crear el mayor grupo fabricante de denim del mundo.  Ahora, el grupo continúa bajo la tutela de un inversor.

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