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21 Nov 201720:04

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Rentas al alza, alquileres largos y consumo en descenso: el ‘cóctel’ que ‘ahoga’ a los retailers en Reino Unido

La caída de BHS y Austin Reed ha sido sólo la guinda. Desde el principio del año, los principales operadores...
03 May 2016 — 04:47
I. P. Gestal
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Reino Unido

 

 

La caída de BHS y Austin Reed ha sido sólo la guinda. Desde el principio del año, los principales operadores británicos han contenido el aliento al ver como menguaban sus cuentas de resultados impactadas por el descenso de las ventas y con la amenaza latente de un posible Brexit en el horizonte. La semana pasada, los dos grupos históricos pusieron el foco sobre un tercer vértice que ha acelerado su caída: el cóctel de la escalada de costes en el retail fruto de la unión de políticas laborales y el aumento de las rentas en los locales comerciales.

 

La alerta saltó con las ventas de la campaña navideña. En diciembre, las ventas minoristas se contrajeron por primera vez desde 2010, y grupos como Marks&Spencer, Karen Millen o French Connection calificaron la campaña de decepcionante.

 

Con el inicio del año, las ventas continuaron cayendo, hasta el punto que el consejero delegado de Next, Simon Wolfson, llegó a asegurar que “este año podría ser el más duro al  que nos hemos enfrentado desde 2008”.

 

 

 

 

Al descenso del consumo se suma, además, la guerra de precios en el sector de la moda, que se ha acelerado con la entrada de nuevos operadores de gran distribución en el escenario del retail británico en los últimos años. Los precios del vestido y el calzado encadenan ya 35 meses de caídas, con descensos del 6,8% en febrero y del 6,9% en marzo.

 

Pero más allá del retroceso del consumo y el descenso de los precios, un fenómeno que también han experimentado los operadores españoles, lo que está ahogando los márgenes de los retailers británicos en particular es la escalada de los costes.

 

“Londres es una de las ciudades del mundo que recibe un mayor número de turistas y esto provoca que las marcas internacionales siempre tengan en cuenta esta ciudad en sus estrategias de expansión”, explica Marie Hickey, directora de investigación comercial de la consultora Savills.

 

 

 

 

Esta mayor demanda ha tenido como consecuencia un aumento muy fuerte de las rentas. En los últimos tres años, los alquileres en Londres aumentaron una media del 11,8% anual. Sólo en Bond Street, una de las principales calles comerciales de la ciudad, el incremento ha sido del 18,6% anual en este mismo periodo.

 

En el caso de los operadores históricos, como BHS, la escalada de las rentas se ha sumado a que los contratos que regían los alquileres eran de muy larga duración. Uno de los ejemplos más evidentes es el del establecimiento de BHS en Cyldebank, Escocia, cuyo alquiler había firmado en 1979 y por el que pagaba 404.000 libras por año, cerca de un 65% por encima de la tasa mercado.

 

Aunque, sobre el papel, el aumento de los costes en el mercado de retail en Reino Unido afecta por igual a operadores locales y extranjeros, las compañías británicas se están viendo más afectadas porque concentran el grueso de su negocio en su mercado local y están menos internacionalizadas que los grupos de moda de otros países.

 

 

 

 

“Los volúmenes de venta y los beneficios de los retailers están presionados”, explica la consultora inmobiliaria CBRE en el informe United Kingdom Real Estate Outlook 2016. “Al mismo tiempo, los retailers tienen preocupaciones serias sobre el impacto del aumento del salario mínimo y la introducción del Apprenticeship Levy”, añaden desde la consultora.

 

Esta última normativa, aprobada este año  y que entrará en vigor en abril de 2017, requiere a los empleadores que facturen más de tres millones de libras por año que realicen inversiones en programas de formación.

 

 

 

 

A estas se sumará la impending rate evaluation, que también entrará en vigor en abril del próximo año y que supondrá la revalorización de todas las propiedades comerciales en Inglaterra y Gales en base al valor de alquiler a 1 de abril de 2015, lo que presumiblemente supondrá más costes para los operadores de retail.

 

A este cóctel de subida de costes y descenso de las ventas se añade una tercera debilidad estructural de los grupos británicos de distribución de moda que ha contribuido a su caída: el producto. “La moda inglesa tiene problemas en la medida en que no es una moda global”, explica Luis Lara, senior advisor de KPMG.

 

“Marcas como BHS o Austin Reed se han quedado atrás, amparadas en la tradición que representan, pero el nicho al que se dirigen es mucho más pequeño y ya no funcionan”, asegura el experto.

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