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16 Dic 201716:03

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Etiopía y Myanmar se abren camino en el mapa del aprovisionamiento de moda ‘low cost’

Etiopía y Myanmar logran hacerse un hueco en el mapa del aprovisionamiento de moda low cost. Los dos países han empezado a dinamizar su industria textil con el...
14 Oct 2014 — 04:42
S. Riera
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Etiopía y Myanmar logran hacerse un hueco en el mapa del aprovisionamiento de moda low cost. Los dos países han empezado a dinamizar su industria textil con el propósito de competir con otros polos productivos del sector, como China, India, Bangladesh, Camboya o Vietnam. Etiopía trata de ganar espacio con el apoyo de su Gobierno y de grupos globales de distribución como H&M. Myanmar, por su parte, ha conseguido la colaboración del Ejecutivo estadounidense y ha captado a Gap.

 

Desde el encarecimiento de los costes laborales en China y la deslocalización de la producción textil del país a otras regiones colindantes, se ha redibujado el mapa mundial del aprovisionamiento. En los últimos cinco años, los países del sudeste asiático han absorbido el grueso de la producción que ha abandonado la industria china en busca de mano de obra más barata.

 

Bangladesh, Camboya y Vietnam, que ya contaban con cierta estructura productiva, concentran en la actualidad la mayor parte de la producción low cost de los principales retailers internacionales por unos costes laborales muy competitivos. Según datos de la ONG Ropa Limpia, el salario mínimo en Bangladesh se sitúa en 50,32 euros; en la India, en 51,7 euros, y en Camboya, en 60,68 euros.

 

Estos salarios han convertido estos países en polvorines laborales. Desde que la producción de prendas incrementó la demanda en esta región, el clima de protestas se ha intensificado y, en ocasiones, los mismos distribuidores se han visto obligados a tomar partido en las negociaciones entre trabajadores, empresas y gobiernos.

 

La tensión social que se vive en estos países, sumada a la falta de seguridad en los mismos centros de producción que puso en evidencia el derrumbe del Rana Plaza, ha obligado a los gigantes de la distribución a buscar nuevos polos productivos con costes laborales igualmente bajos. En esta línea se erigen Etiopía y Myanmar.

 

H&M colocó en el mapa del aprovisionamiento la industria etíope del textil, cuando a mediados de 2013 anunció sus planes para trasladar en el país parte de su producción de prendas. Por el momento, el grupo sueco ya ha iniciado pruebas piloto para empezar a producir y se ha aliado con el fondo Swedfund para acelerar su actividad en el país.

 

Además de H&M, también han mostrado interés por la industria etíope grupos de China e India, que buscan en la región salarios más bajos. De hecho, el Ejecutivo del país ha llevado a cabo acciones para buscar inversores en China con el propósito de desarrollar su industria textil y del calzado.

 

En lo que va de año, la compañía india ShriVallabh Pitti Group ha anunciado que invertirá 550 millones de dólares en la construcción de una planta en la localidad de Kombolcha para la producción de hilo de algodón, mientras que la china Jiangsu Lianfa Textile se ha comprometido en invertir 500 millones de dólares en una planta que empleará a más de 20.000 trabajadores cuando esté plenamente operativa. A finales de 2013, la compañía china de calzado Huajian Group anunció la creación de 10.000 puestos de trabajo en el país africano en los próximos cinco años.

 

El Ejecutivo del país se ha volcado en la dinamización de la industria textil para que se convierta en uno de sus motores de crecimiento. El Gobierno del país anunció en julio una inversión de 250 millones de dólares para poner en marcha un nuevos parque industrial y reforzar los ya existentes.

 

Myanmar, por su parte, también trata de posicionarse con la colaboración del Gobierno de Estados Unidos. Los Ejecutivos de ambos países han empezado a trabajar de manera conjunta para impulsar mejoras en las condiciones laborales y en la estrategia energética del país para el desarrollo de una nueva industria textil en la región.

 

Estados Unidos inició su apoyo a Myanmar después de que el país asiático retirase las sanciones en 2012 tras las primeras elecciones democráticas celebradas en el país. En junio, el gigante estadounidense de la moda Gap se comprometió a llevar parte de su producción a Myanmar.

 

Gap ha sido una de las primeras compañías en empezar a producir en Myanmar desde su giro democrático, pero son varios los retailers internacionales que estudian seguir los pasos de la estadounidense. El país cuenta con un fuerte tejido industrial para el sector de la confección, con alrededor de 350 empresas, que emplean unas 300.000 personas.

 

La industria textil local exporta sobre todo a Japón (en torno al 50% del total de sus ventas al exterior) y a Corea del Sur (el 30%). Por el momento, el único grupo español que confecciona en el país asiático es Cortefiel. El grupo chino Li & Fung, por su parte, también está apostando por Myanmar, donde acaba de abrir una primera oficina comercial.

 

A diferencia de otros países vecinos, como Bangladesh o Camboya, Myanmar no tiene conflictos laborales, aunque los salarios y las condiciones de trabajo apuntan a una conflictividad potencial si no se produce una rápida mejora. En este sentido, el país se ha comprometido a erradicar el trabajo forzoso en 2014. Por otro lado, en la confección, todavía se dan casos de trabajo infantil.

 

La Unión Europea y otros países asiáticos, como la India, también se han comprometido a ayudar a Myanmar en su desarrollo industrial y económico. Bruselas benefició el textil de Myanmar con el arancel cero para sus ventas a los países del Unión, mientras que la India le ofreció en 2013 una línea de crédito de cinco millones de dólares y asesoramiento técnico par abrir 300 fábricas.

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