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08 Dic 201904:43

Del Brexit a los tipos con permiso de Trump: claves del escenario ‘macro’

La economía regresa a sus puestos envuelta en el mismo clima de convulsión e incertidumbre con la que cerró por vacaciones: la guerra comercial se recrudece, el Brexit estalla y los tipos de interés se hunden.

02 Sep 2019 — 04:54
S. Riera
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G7

 

 

La economía vuelve a la carga después de un mes en stand by. La actividad se reactiva de nuevo en septiembre con las pilas cargadas, pero con el mismo entorno macroeconómico encallado, convulso e incierto, igual que se dejó un mes atrás. Como si de una niebla densa se tratara, la guerra comercial, el Brexit, los tipos de interés negativos, las tensiones geopolíticas o incluso una amenaza de recesión continúan enturbiando la toma de decisiones.

 

 

La guerra comercial evidencia sus daños colaterales

La batalla comercial entre China y Estados Unidos está en un punto de inflexión. En agosto, los máximos mandatarios de ambos países volvieron a elevar la confrontación con nuevas partidas arancelarias. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó incluso a pedir a las empresas de su país que se llevaran su producción de China. Sin embargo, el Gobierno de Pekín fue quien finalmente tendió la mano para retomar las negociaciones.

 

Los daños colaterales de esta pugna entre las dos mayores economías mundiales empiezan a evidenciarse y a hacer mella en el desarrollo económico de sus propios territorios, pero también en el crecimiento global: la caída del comercio mundial se agudiza, las economías exportadoras empiezan a sufrir y las divisas emergentes se debilitan, entre otros efectos.

 

 

La singularidad de los tipos de interés negativos se perpetúa

El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, aseguró a finales de agosto que el escenario de tipos de interés negativo perdurará. El paradigma de una inflación sana no termina de asentarse en la zona euro y la política de estímulos, que debía retirarse este año, se mantiene.

 

Se acumulan ya más de tres años de tipos de interés negativos y la banca empieza a dar señales de alerta ante esta situación, que continúa estrechando sus márgenes. Esta política penaliza el ahorro y, aunque a priori parezca que beneficie el crédito hipotecario, la banca endurece otras comisiones para ganar con ello rentabilidad.

 

Con esta medida, el BCE continúa buscando que el dinero fluya, se preste y se invierta, pero continúa sin conseguirlo, y a las puertas de otra recesión. No obstante, en Estados Unidos, la Reserva Federal bajó el pasado julio los tipos de interés un 0,25%, su primer recorte desde 2008.

 

 

 

 

Vuelven a sonar tambores de recesión

La amenaza de recesión regresa al calor del temor de que grandes economías mundiales como Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos o China frenen en seco su desarrollo económico. El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó su previsión de crecimiento global para 2019 al 3,2% en su última revisión de julio.

 

Las malas noticias en este sentido no cesan. El Producto Interior Bruto (PIB) de Alemania y Reino Unido, las dos mayores economías europeas, cayó en el segundo trimestre del año y todo parece indicar que volverá a caer en el tercer trimestre, dando pie a hablar de nuevo de recesión técnica. Su elevada exposición al comercio exterior es ahora una de sus principales debilidades.

 

En Estados Unidos, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, aseguraba que cada vez había más nubarrones en la economía estadounidense a pesar de que en estos momentos todavía evoluciona en positivo. China, por su parte, continúa aflojando su ritmo de crecimiento.

 

 

¿Habrá Brexit duro?

El 31 de octubre es la nueva fecha que el Gobierno británico de Boris Johnson se ha fijado en el calendario para desacoplarse definitivamente de la Unión Europea con acuerdo o sin acuerdo. Los movimientos de la última semana han puesto a la economía del país y la del conjunto de Europa en alerta ante las consecuencias que podría provocar una ruptura no pactada.

 

Se estima que un escenario de estas características acarrearía en primer lugar un desplome de la libra esterlina. Otros efectos inmediatos serían un descenso de la inversión ante la incertidumbre del nuevo contexto y la subida arancelaria con la Unión Europea, su principal socio comercial.

 

 

China acelera su cambio de ciclo económico

No sólo es el conflicto comercial con Estados Unidos lo que hace tambalear la economía china. Los ingresos per cápita continúan incrementándose pero se prevé que se enfríe la creación de empleo a media que el crecimiento de la economía disminuya el ritmo y los costes de vida continúen al alza.

 

En agosto, China marcó el peor registro en la evolución de su producción industrial desde 2002, como consecuencia de la débil demanda interna del país y la batalla comercial que lidia en el exterior. Para compensarlo, a finales de mes, el Gobierno de Pekín activó un plan para dinamizar el consumo doméstico y acelerar el cambio de ciclo económico del país para restar dependencia a la industria y las exportaciones.

 

 

 

 

Las tensiones geopolíticas no aflojan

El enfrentamiento dialéctico y los movimientos estratégicos elevan el clima de tensión entre Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Norte e Irán. Este intercambio de acusaciones, de gestos militares y de pruebas armamentísticas agita aún más el ambiente de incertidumbre económica, pero también de cierto temor hacia el posible desenlace.

 

Más allá del poder desestabilizador del presidente de Estados Unidos, hay otros conflictos políticos que están lejos de resolverse. Es el caso de la revuelta pro democracia de Hong Kong y la capacidad de China de contener y sofocar las protestas; el conflicto interno en Turquía ante el avance del partido laicista, o la profunda crisis en la que sigue sumida Venezuela.

 

Por otro lado, en países más cercanos, como Reino Unido o Italia, la amenaza de unas elecciones anticipadas está sobre la mesa. En el primero de ellos, en el caso de que no se lograra el Brexit el 31 de octubre; en el segundo, si no cristalizan las negociaciones entre el Movimiento Cinco Estrellas y el Partido Demócrata.

 

 

Divisas en caída libre

La moneda china está a las puertas de registrar su mayor caída mensual en 25 años. La guerra comercial ha sido el detonante de este descenso que ha llevado al yuan a rozar mínimos de once años atrás. El pasado viernes, el valor de esta divisa se situaba en 7,15 unidades por dólar. De persistir la contienda comercial, el yuan continuaría a la baja.

 

También la divisa británica está marcando récords a la baja. Las fluctuaciones de la libra esterlina continúan muy ligadas a la evolución del Brexit. A finales de agosto, con el anuncio del Primer Ministro de cerrar el Parlamento, el valor de la moneda se desplomó. El euro, por su parte, también va a la baja y todo indica que perderá en los próximos días el listón de los 1,10 dólares del que no desciende desde 2017.

 

 

La sostenibilidad o cómo replantear la economía

Naciones Unidas ha abrazado a la activista adolescente Greta Thunberg en su última cumbre en Nueva York, que se celebra estos días. La atención que despierta en la prensa y en las instituciones globales evidencia el cambio de ciclo social, cultura y económico.

 

Un año y medio después de la Cumbre del Clima de París, no hay industria que escape ya a los criterios de la sostenibilidad. La economía deja atrás un periodo de memorias de sostenibilidad y decálogos de buenas prácticas para edificarse sobre nuevos materiales, nuevas estructuras productivas y de distribución, y nuevos modelos de negocio.

 

 

¿Y en España?

Hace más de cuatro meses que España celebró las elecciones al Parlamento y todavía no se ha nombrado presidente. Después de tumbarse la primera votación, las negociaciones entre los dos partidos de izquierda persisten aunque sin alcanzar ningún acuerdo. Si finalmente no hubiera un pacto in extremis entre PSOE y Podemos, se deberían convocar nuevas elecciones para final de año.

 

 

La economía española pierde fuelle, pero sigue en positivo

A pesar de que las dos mayores economías europeas estén a las puertas de una recesión técnica, la economía española continúa presumiendo de cierta solidez. Las últimas previsiones realizadas por el FMI sitúan el crecimiento del PIB español en el 2,3% para 2019 y en el 1,9% para 2020. Los datos se alejan del ritmo marcado en 2017 y 2018, del 3,1% y del 2,6%, pero aún así es la economía que más crece de entre las desarrolladas.

 

 

La población española envejece

Los mayores de 65 años en España superan ya los nueve millones de ciudadanos y representan ya el 19% de la población del país, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por otro lado, los nacimientos caen casi un 30% en el país en la última década. La tendencia al envejecimiento de la población del país es evidente, con la consecuente batería de retos y oportunidades que plantea.

 

El mayor reto en este sentido es la transformación del actual sistema de pensiones que, ante la evolución de la población, será imposible de mantener. Por otro lado, entre los mayores de 65 surge una nueva clase social inexistente en generaciones anteriores, con salud, ingresos y tiempo libre.

 

 

El inmobiliario tropieza y desata las alarmas

El pasado junio cambió la ley hipotecaria después de varios años de retraso y se estrenó con una caída en la constitución de nuevas hipotecas sobre viviendas. El retroceso del pasado junio fue el primero desde 2013, el último del desplome de la burbuja inmobiliaria.

 

Este descenso tiene lugar también en un entorno de tipos bajos que mantiene el euríbor en negativo y las hipotecas baratas. Por otro lado, a pesar de la recuperación del sector inmobiliario en los últimos años, el pasado julio, el paro en la construcción subió por primera vez en diez años.

 

 

Rumbo a la digitalización

Entre las tareas pendientes de la economía española está aún la digitalización. Las empresas españolas continúan adentrándose hacia el nuevo sistema económico e industrial, pero a diferentes velocidades. Las más rezagadas continúan siendo las pymes.

 

En paralelo, el movimiento start up también avanza en el país introduciendo nuevos modelos disruptivos que contribuyen a acelerar la transformación. Entre los retos de esta nueva etapa está la regulación de ciertos modelos, desde las fintech a los nuevos sistemas de reparto o de transporte.

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