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18 Nov 201709:42

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De Prato a Belén, los siete ‘hubs’ de la moda rápida

Los nuevos tiempos del fast fashion han vuelto a poner en valor la producción en proximidad. Factores como la rapidez, las series cortas o las actualizaciones exigen a los grupos de moda contar con proveedores en cercanía. Pero, ¿cuáles...
17 Dic 2014 — 04:53
S. Riera
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Los nuevos tiempos del fast fashion han vuelto a poner en valor la producción en proximidad. Factores como la rapidez, las series cortas o las actualizaciones exigen a los grupos de moda contar con proveedores en cercanía. Pero, ¿cuáles son estos enclaves estratégicos? Sabadell (España), Prato (Italia), Tesalónica (Grecia), Ben Arous (Túnez), Alejandría (Egipto), Belén (Palestina) y Amán (Jordania) son algunos de los que cubren la cuenta euromediterránea, junto con Portugal, Turquía y Marruecos.

 

Prato es uno de los mayores distritos industriales del textil que permanece en Europa y la principal área para el aprovisionamiento de las grandes firmas de moda en el continente. La región está muy especializada en la producción de tejido de punto y de prenda de punto y mantiene los diferentes procesos de la cadena de valor.

 

La localidad toscana concentra un total de 6.495 empresas dedicadas a la producción textil y de confección, que generan un volumen de negocio de alrededor de 4.415 millones de euros y emplean 34.746 trabajadores. Las exportaciones del sector en Prato alcanzan los 2.446 millones de euros. El 75% de las ventas al exterior tienen como destino Europa y el 16%, Asia, según el estudio Towards a Mediterranean Textile and Clothing Clusters, elaborado por Tex-Med Clusters Project y que ayer se presentó en la sede de la Confederación de la Industria Textil (Texfor), en Sabadell.

 

El principal valor de Prato es su capacidad para ofrecer un artículo con fuerte dosis de moda con gran rapidez, pero como puntos débiles están sus elevados costes y una estructura empresarial de pymes. La región es además muy dependiente de los operadores de retail.

 

 

 

Por cifra de negocio, el siguiente clúster textil es el de Sabadell. Por su situación geográfica y por su estructura industrial, el estudio toma los datos no sólo de la actividad textil en esta localidad sino en toda Cataluña. El 60% de la actividad industrial de la región se centra en la tejeduría. Del total de la producción textil, la mitad se destina a la moda.

 

En la totalidad de la comunidad autónoma catalana operan 2.572 empresas, que en 2013 facturaron 4.127 millones de euros y emplearon a 39.881 personas. El 70% de las exportaciones tienen como destino la Unión Europea y un 13% la cuenca mediterránea.

 

La actividad textil en Sabadell estuvo durante años muy vinculada a la lana, aunque en los últimos años ha ido en declive a favor del algodón o la seda. Según el estudio, uno de los puntos débiles de la producción en Cataluña es la falta de conexión entre la tejeduría y la confección y la falta de emprendedores en el sector.

 

Otro de los clústers textiles europeos es Tesalónica. La ciudad, situada en el centro de Grecia, es el epicentro de una industria que se expande por la región de Macedonia Central, en la que se concentra la mitad del negocio del sector en el país. El clúster está orientado a la producción para retailers y marcas de moda para el mercado europeo. El producto estrella de la industria textil tesalónica son las prendas de punto.

 

El área de Macedonia Central suma 942 empresas textiles, que en 2012 generaron un volumen de negocio de 1.060 millones de euros y emplearon a 12.523 trabajadores. Las exportaciones del sector en la región se situaron en 860 millones de euros. El 79% de las ventas al exterior tuvieron como destino otros países de la Unión Europea.

 

Ante la fuerte crisis que azota Grecia, el clúster de Tesalónica se está convirtiendo en uno de los hubs para el aprovisionamiento low cost en Europa. Sin embargo, su cercanía con Turquía, uno de los principales proveedores europeos del sector, le impide acelerar en su crecimiento.

 

En el norte de África

En el norte de África, Egipto es uno de los grandes polos productivos del textil, junto con Marruecos y Túnez. La industria del sector es una de las principales actividades económicas del país, junto con el turismo y la logística. El textil egipcio exporta alrededor de 2.300 millones de euros, cuenta con 4.300 empresas y emplea a 400.000 trabajadores.

 

A pesar de su fuerte estructura empresarial, la industria textil en Egipto es muy heterogénea: hay compañías muy competitivas que conviven con muchas otras que cuentan con tecnología obsoleta. Por otro lado, la industria no aprovecha las sinergias con la producción de algodón.

 

Túnez es otro de los polos de la producción en proximidad para Europa. El país tunecino cuenta con dos polos industriales del textil: uno en el área que comprende las ciudades de Ben Arous y Monastir, y otro que engloba Monastir con El Fejja. El primero de ellos está orientado a la moda, mientras que el segundo está muy especializado en textiles técnicos con aplicaciones en otras áreas industriales.

 

En el caso de Ben Arous, el textil suma un total de 807 empresas, que en 2013 facturaron 968,4 millones de euros y emplearon a 75.250 trabajadores. La región exporta la totalidad de su producción. El 94% de las ventas tienen como destino Europa. Las empresas del clúster trabajan para los principales operadores de retail y marcas que distribuyen en el mercado europeo, sin embargo, la industria local continúa sufriendo la competencia de la producción asiática.

 

 

 

En Oriente Medio

Ya en Oriente Medio, en la región palestina, la ciudad de Belén intenta afianzar su industria textil. En relación con el resto de los clústers del área euromediterránea, el de Belén es el de menores dimensiones. La zona cuenta con 127 empresas y 2.700 trabajadores. El sector de la región factura 27,7 millones de euros y exporta 18 millones de euros.

 

La industria de Belén se centra en la tejeduría y en los procesos de la cadena de valor del textil. Sin embargo, las empresas mantienen una tecnología obsoleta, tienen poca capacidad y, por su situación geográfica, la logística es cara. Por otro lado, además de la inestabilidad política de la región, el textil no recibe el apoyo gubernamental que sí destina al turismo o a la inversión inmobiliaria.

 

Por último, Amán, la capital de Jordania, intenta también hacerse un hueco en la producción en proximidad. La industria textil de la ciudad suma 142 empresas, aunque el estudio subraya que hay muchas más que no están inscritas. La principal actividad del sector en el país jordano es la confección de prendas cuyo destino es Estados Unidos y Canadá.

 

La industria del país crece a merced de los tratados comerciales con Estados Unidos. El sector está especializado en confección y en grandes volúmenes. Su principal debilidad es su total dependencia  a los grandes grupos estadounidenses. 

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