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09 Mar 202104:49

Camboya abre negociaciones por un salario digno ante la presión de sindicatos y gigantes de la moda

04 Sep 2015 — 04:57
Modaes
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Camboya pone sobre la mesa la cuestión del salario digno. En un hecho sin precedentes, la patronal textil del país (Gmac, en sus siglas en inglés) accede a reunirse con los trabajadores del sector presionada por los sindicatos y los grandes grupos de la distribución. Este septiembre, está previsto un programa de encuentros entre ambas partes para abordar una subida del salario mínimo.

 

La ronda de contactos no está exenta de tensión. A mediados de agosto, los industriales del país ya anunciaron que no cederían y que no aceptarían una subida salarial. No obstante, un grupo de doce gigantes de la moda, entre los cuales se encuentran H&M, Inditex o Tchibo, llevan ejerciendo presión sobre esta cuestión desde finales del año pasado para que el país acuerde un salario mínimo, que se ajuste a los términos de dignidad, es decir, que permita vivir a una familia de, al menos, dos miembros.

 

A principios de 2015, esta docena de grupos de distribución firmaron un acuerdo conjunto que iba más allá de exigir un acuerdo para un salario mínimo. Por primera vez, las grandes corporaciones internacionales aprobaron un procedimiento para que empresarios locales y trabajadores alcanzaran un acuerdo sobre esta cuestión, el equivalente en Europa a un convenio sectorial. Los trabajadores locales, además, están siendo asesorados y apoyados por los sindicatos globales.

 

“H&M o Inditex tienen realmente capacidad de presión”, explica Isidor Boix, el secretario de Internacional de CCOO. “Apenas se percibe en el precio del producto final un aumento de un tanto por ciento en el salario de los trabajadores del país”, señala Boix. A los operadores internacionales les preocupa que se repitan las escenas del otoño de 2014, cuando el Gobierno desplegó el ejército ante los trabajadores que se manifestaban en un barrio industrial de Phnom Phenh para pedir un aumento salarial.

 

El país, que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales polos de aprovisionamiento para los gigantes de la moda, ha fijado este año por primera vez un salario mínimo. El pasado uno de enero entró en vigor el sueldo mínimo de 128 dólares mensuales, una cifra que se situaba en medio de las demandas de la patronal (110 dólares) y de los trabajadores (140 dólares). Sin embargo, el importe superaba el lindar de la pobreza en el país, que el Gobierno local marcó en 120 dólares.

 

En 2014, Camboya ralentizó el ritmo de crecimiento de sus exportaciones textiles. Las ventas exteriores del sector crecieron sólo a un dígito el año pasado, alcanzando 5.343,2 millones de dólares, un 7,6% más que en el año anterior. Esta subida se sitúa cuatro puntos porcentuales por detrás del alza de 2013 y muy lejos de los ritmos de 2010 y 2011, cuando las exportaciones camboyanas de prendas de vestir se elevaron un 24% y un 34%, respectivamente.

 

La confección es la principal actividad exportadora de este país del sudeste asiático, responsable del 80% del total de sus ventas al exterior. El sector emplea a 300.000 trabajadores, el 90% de los cuales son mujeres.

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