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23 Ene 202217:19

2017, el año en el que la relocalización volvió a pasar de largo

Dientes de sierra. Los altibajos han vuelto a definir la evolución de la industria de la moda en España en 2017 y tampoco este año ha podido verse una consolidación clara del retorno de la actividad productiva del sector en España.

20 Dic 2017 — 04:47
Silvia Riera
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2017, el año en el que la relocalización volvió a pasar de largo

 

 

Del runrún al silencio. De la oleada de la relocalización productiva ha quedado cierta estabilidad industrial sobre la que continúa planeando la incertidumbre. Los indicadores macroeconómicos referentes a la industria textil, de la confección y del calzado han vuelto a arrojar en 2017 evoluciones irregulares, de altibajos muy marcados, en la misma línea que el año anterior.

 

Pese a estar lejos de las crisis vividas por el sector en el pasado, la falta de una clara línea ascendente deja entrever una consolidación débil de la actividad manufacturera en el país. En 2018 se abre una nueva mesa de negociación para un nuevo convenio sectorial, en el que volverán a ponerse sobre la mesa cuestiones estratégicas para la competitividad de la industria española de la moda, como los salarios y la flexibilidad laboral.

 

Hasta octubre, el Índice de Producción Industrial (IPI) del textil ha marcado una evolución de dientes de sierra: con fuertes subidas seguidas de descensos de vértigo. En abril, el indicador cayó un 11,7% y, en agosto, un 10,7%. En mayo, se marcó la mayor alza, del 5,9%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

 

 

 

En la confección, el Ipi registró picos aún más acusados. Mayo fue el primer mes en lo que va de año en que la producción del sector se impulsó al alza, tras seis meses consecutivos en negativo. La caída más acusada fue la de febrero, con una bajada del 11,6%.

 

En verano, el indicador empezó a recuperarse, hasta dispararse en octubre con un ascenso del 20,6%, su mayor alza desde mediados del año pasado. En el cuero y el calzado, por último, también se intercalaron subidas con bajadas, sin establecerse una evolución clara. La caída más acusada se anotó en febrero, con un desplome del 18,8%, y en abril, con una disminución del 16,7%.

 

Facturación

Hasta septiembre, la cifra de negocio de la industria siguió también esta evolución irregular, de fuertes ascensos seguidos de profundos descensos. El Índice de Cifra de Negocio (ICN) del textil, por ejemplo, se disparó en marzo con una subida del 13,7% para desplomarse en abril, con una caída del 9,2%.La confección, en cambio, mantuvo una tendencia más estable en su facturación, sobre todo a partir de mayo, marcando hasta septiembre cinco meses consecutivos de avances.

 

Por el contrario, en la piel y el calzado, la cifra de negocio tuvo altibajos muy acentuados, con caídas del 9,3% en febrero, del 8% en abril, del 11,1% en agosto y del 10,8% en septiembre. Las subidas, por su parte, también fueron acentuadas, con avances del 16,5% en marzo o del 7% en mayo.

 

 

 

 

Precios industriales

Hasta octubre, los precios industriales en el sector se desmarcaron de la dinámica del resto de indicadores macroeconómicos y mostraron una evolución más estable. El textil fue el único subsector con un ritmo más irregular, aunque, a partir de julio, encadenó cinco ascensos consecutivos. No obstante, el inicio del año del Índice de los Precios Industriales (Iprix) en la tejeduría fue claramente bajista con un descenso del 0,4%, avanzó un 0,3% en febrero, cayó un 0,6% en marzo y marcó evoluciones planas en abril y mayo para volver a contraerse en junio un 1%.

 

En la confección, el Iprix tan solo retrocedió en febrero, con una caída del 0,3%. Desde entonces, los precios del subsector han mantenido una línea inflacionista, con ascensos entre el 0,2% y el 0,7%. La industria del cuero y del calzado fue la que más encareció sus precios en 2017, con subidas de hasta el 1,2% en febrero, marzo y julio, y del 1,1%, en abril y agosto. De hecho, la actividad manufacturera del cuero y el calzado se ha encarecido de manera ininterrumpida desde 2009, y llegó incluso a rozar incrementos de precios del 3% en 2011.

 

 

 

 

Empleo

El empleo ha sido el único indicador que se ha mantenido estable a lo largo de todo el año, sosteniendo una clara tendencia alcista. En noviembre, el número medio de afiliados en la industria de la moda se situó en 140.989 personas, tras encadenar ascensos por encima del 1% en la recta final del año. La industria de la confección, por su parte, registró 50.110 trabajadores, y la del cuero y el calzado 44.334 empleados.

 

Durante 2017, las contrataciones en la industria de la moda han registrado subidas, con alzas por encima del 1%, excepto en abril, que avanzó un 0,9%. Los mayores incrementos tuvieron lugar en enero y en marzo, con subidas interanuales del 1,8%.

 

 

 

 

Por subsectores, el textil continuó siendo el que aceleró el ritmo y tiró de la creación de empleo a lo largo del año. Hasta junio, la industria de la tejeduría elevó la contratación a un ritmo superior al 3% para relajar después la carrera. La confección también creó empleo durante todos los meses, aunque a un ritmo más moderado, de en torno al 1%.

 

En otoño, volvió a acelerar el ritmo de contrataciones con alzas del 1,8% y del 1,9%. En el cuero y el calzado, por último, la evolución fue irregular En febrero, abril y noviembre, el subsector destruyó empleo, registrando caídas interanuales del 0,8%, 1,8% y 0,5%, respectivamente. No obstante, en septiembre, lo elevó un 1,8%.

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