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19 Sep 201908:08

¿Quién es Aeffe, el salvador de Custo Barcelona?

Detrás de este grupo industrial del lujo italiano está uno de los tándems estratégicos en la evolución de la moda en el país: la diseñadora Alberta Ferretti y su hermano, Massimo.

08 Jul 2019 — 04:54
Silvia Riera
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¿Quién es Aeffe, el salvador de Custo Barcelona?

 

 

El made in Italy no se explica sin Aeffe. La compañía no sólo ha sido el pilar de Alberta Ferretti y su segunda marca, Philosophy, también ha estado detrás de Moschino, de Jean Paul Gaultier en su época dorada y, más recientemente, de Emanuel Ungaro y Jeremy Scott. El grupo creció al calor de la explosión del lujo en los noventa, pero a diferencia de los conglomerados franceses, como LVMH o Kering, Aeffe no lo hizo a golpe de adquisiciones sino de gestión de licencias. Ahora, aspira a relanzar una de las marcas españolas con mayor proyección internacional: Custo Barcelona.

 

Detrás de este grupo industrial del lujo italiano está uno de los tándems estratégicos en la evolución de la moda en el país: la diseñadora Alberta Ferretti y su hermano, Massimo. Una fórmula similar a la de otros dúos sobre los que se ha levantado el made in Italy, como los de Miuccia Prada y Patrizio Bertelli, Giorgio Armani y Sergio Galeotti, o Tom Ford y Domenico De Sole.

 

Los orígenes de la empresa se remontan a 1980, aunque su trayectoria parte de unos años atrás, de los inicios a principios de la década de los setenta, cuando la diseñadora Alberta Ferretti debutó con su propia colección ayudada por su hermano Massimo. Una vez constituida como tal, la compañía selló su primer acuerdo de licencia con Franco Moschino, diseñador romano aún por descubrir. 

 

 

 

 

A finales de los ochenta y principios de los noventa, el fenómeno Moschino tomó magnitud global. Aeffe dio finalmente un paso al frente en 1999 y se sumó a la entonces oleada de compras en el lujo. Aquel mismo año, LVMH había comprado Fendi a Prada, los relojes Ebel y Chaumet. Prada, por su parte, se había hecho la empresa británica de calzado Church’s, y la también italiana Mariella Burani había sacado la chequera para comprar Mila Schon.

 

Finales de los noventa y principios de los dos mil fueron años de concentración en el lujo y de expansión de este segmento de mercado. “¿Quién será el siguiente?”, se rumoreaba por el sector, esperando la siguiente operación de compraventa, atento a la escalada de precios, como si de un mercado de fichajes se tratara. 

 

Aeffe, sin embargo, creció en la década de los noventa con su negocio de gestión de licencias. Junto a Alberta Ferretti y de Moschino, la empresa también estuvo detrás de la era dorada e Jean Paul Gaultier, con quien rompió su vínculo en 2013, poco después de que Puig comprara marca a Hermès.

 

 

 

 

Aeffe entró en el siglo XXI con oficinas en Milán y filial en Nueva York y no fue hasta entonces que apuntaló una estrategia de adquisiciones. Tras hacerse con Moschino, la segunda operación que ejecutó fue la compra de Pollini, una histórica del calzado italiano de lujo para mujer. Más adelante, el grupo industrial se hizo con Velmar, una compañía italiana especializada en íntimo y baño de lujo, con su propia marca pero también con producciones para terceros. 

 

Velmar, la sociedad a través de la cual Aeffe ha tomado la licencia de Custo Barcelona, ha sido durante décadas el fabricante de las líneas de íntimo y baño de Anna Molinari, Prada, Gianfranco Ferrè, Byblos o Moschino, entre otras. Con el tiempo, la compañía también ha ido ampliando su abanico hacia las colecciones de prenda exterior y la moda deportiva.

 

En 2007, justo antes de la crisis económica, el grupo dio el salto a bolsa. A raíz de esta operación, Aeffe ganó músculo para acelerar en el exterior y conquistar sobre todo los mercados asiático y americano. 

 

 

 

 

En paralelo, la empresa continuó extendiendo su negocio de gestión de licencias, haciéndose con la de Cédric Charlier y Jeremy Scott. En este último periodo, también ha gestionado las producciones de Narciso Rodríguez y Emanuel Ungaro, aunque no las ha continuado. 

 

Los hermanos Ferretti continúan siendo los accionistas mayoritarios de Aeffe, con un 61,79% del capital, que gestionan a través de la sociedad Fratelli Ferretti Holding. La empresa cuenta en la actualidad con filiales en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Japón.

 

En 2018, Aeffe creció un 10,9%, hasta 346,5 millones de euros. El grueso de su facturación continúa concentrándose en el mercado italiano, donde genera casi la mitad de sus ingresos. Europa (sin contar Italia) y Asia, aportan en torno a un 23% de las ventas. Sin embargo, es en el mercado asiático donde la compañía está creciendo a una mayor velocidad. En 2018, las ventas del grupo en este continente avanzaron un 23,2% frente al incremento del 4,5% en territorio europeo.

 

El beneficio neto de Aeffe se situó el año pasado en 16,7 millones de euros, casi un 5% más que en 2017. La empresa disparó también su resultado bruto de explotación, con un alza del 12,5%, hasta 43,3 millones de euros.

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