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14 Abr 202122:53

Miguel Adrover, un antisistema en Nueva York

15 Oct 2012 — 04:46
Silvia Riera
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Miguel Adrover es el antisistema de la moda. El diseñador mallorquín, que alcanzó la fama en la década de los noventa en Nueva York, sigue vinculado a la industria, a pesar de ser muy crítico con ella.

 

Desde 2006, colabora con la marca alemana de ropa ecológica Hess Nature, con la que continúa vinculado al sector. Durante casi una década se ha mantenido al margen del negocio de la moda, al que critica duramente por considerarlo insostenible y manipulador.

 

El diseñador tuvo que empezar prácticamente de cero después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.  Las últimas colecciones que el creativo mallorquín presentó en la Gran Manzana estaban inspiradas en la indumentaria árabe, de la que sigue considerándose un acérrimo admirador.

 

Tras el shock del atentado terrorista, los inversores que entonces financiaban su trabajo le retiraron el apoyo. “Nunca imaginé las consecuencias que tuvieron los atentados en la economía”, afirma el diseñador, que desvincula la salida de los inversores de la temática de sus colecciones.

 

Durante esta década, el diseñador ha seguido vinculado a la moda, pero desde un segundo plano. Adrover explica que regresó a Mallorca, donde reabrió una cafetería que tenía su abuelo. También pasó una temporada en Luxoir (Egipto) haciendo de taxista.

 

El pasado julio, Adrover estuvo en Barcelona con motivo de la pasarela 080 Barcelona Fashion, que lo invitó a impartir una clase magistral. Era la primera vez que el diseñador participaba en un evento de moda en la Península Ibérica, a pesar del éxito de crítica que siempre ha tenido en Nueva York, donde ha contado con el apoyo de líderes de opinión como Kathy Horn del New York Times o Suzy Menkes del International Herald Tribune.

 

El diseñador valora la importancia que ha tenido en su carrera contar con el viento a favor de la crítica neoyorquina, pero desmitifica el papel de la pasarela como único escenario para mostrar la creatividad. “Si hay imaginación, se puede hacer cualquier cosa en cualquier lugar. No se necesita presupuesto para montar un desfile. Cuando hay necesidad, hay creatividad”, afirma el creativo. Adrover considera que “es cuando se busca y se intenta hacer, cuando se encuentra lo realmente auténtico”.

 

El creativo llama a cambiar el actual sistema de la moda. “No es sostenible para el planeta comprar y tirar. ¿Qué queremos, un negocio o vivir en armonía en este planeta?”, se pregunta Adrover, quien ve el actual panorama de la moda como “plano”, sin creatividad, sobre todo tras la desaparición de Alexander McQueen y el despido de John Galliano.

 

A pesar de defender a ultranza la creatividad, Adrover es contrario al copyright, porque considera que “todo lo que está ahí fuera, nos pertenece”. “Ojalá todo el mundo me copiara a mí. Significaría que todo el mundo se hace su propia ropa”, señala el diseñador, que asegura que está en la industria de la moda precisamente para transmitir todo lo que él piensa.

 

La última colección de Adrover, que presentó en la edición de febrero de la semana de la moda de Nueva York, vuelve a hacer hincapié en el reciclaje, la mezcla y la superposición. El iseñador construye prendas a partir de lo que un día encontró en su armario, ya sean unas sábanas viejas de Ralph Lauren, una chaqueta de piel que le regaló su amigo Alexander McQueen, camisetas e incluso banderas de Israel, Palestina, Estados Unidos y Cuba, que coloca una encima de otra. No tiene intención de producirlo. La colección se titula Out of my mine y con ella quiere denunciar que la creatividad en la moda ha pasado a un segundo plano.

 

“Con esta colección he querido desconectar, empezar de nuevo”, afirma el creativo. En ella, Adrover se ha negado a utilizar máquina de coser, no ha querido hacer patrones ni tan siquiera ilustraciones. “Esta colección no está pensada para ser vendida. Si le gusta a alguien, podemos ir a su armario y hacer lo mismo con sus prendas”, explica el diseñador.

 

Hijo de campesinos, nació en Clonge, un pequeño pueblo de Mallorca. “Caí en la moda de manera accidental”, explica el diseñador, que sitúa sus inicios en el Londres de finales de los setenta. “Había una energía en la música que se transmitía a través de la ropa, había autenticidad”, recuerda Adrover, quien ve la moda de ahora como un títere de la industria.

 

Para él, la ropa es una herramienta con la que encontrarse a uno mismo y mostrarse a los demás, y le indigna que sea la industria quien lo determine. Adrover considera que “la ropa es nuestro carné de identidad, es lo primero que la gente ve de nosotros y por lo que te clasifica”.

 

El diseñador critica la adoración que existe hoy hacia las marcas que aportan estatus social e invita a las personas a que nos miremos al espejo y nos preguntemos si realmente nos gusta vestir así. “Hay que quitar la máscara a la moda de las grandes multinacionales”, afirma Adrover. “La moda tiene una fuerza tan grande que debemos aprovecharla bien, para buenas causas”, asegura el diseñador mallorquín.

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