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21 Nov 201718:36

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Marypaz, tras el efecto Blanco: crecimiento desmesurado y una marca sin alma, las claves de su crisis

Viento en popa y a toda vela, pero en el peor momento. Así se podría definir uno de los principales errores cometidos por Marypaz, que en 2010 inició un proceso...
20 Abr 2016 — 04:46
Custodio Pareja
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Viento en popa y a toda vela, pero en el peor momento. Así se podría definir uno de los principales errores cometidos por Marypaz, que en 2010 inició un proceso de expansión demasiado ambicioso, llevando su cadena al mercado internacional y superando la barrera de las 400 tiendas. Con un pie dentro del concurso de acreedores y una deuda de 30 millones de euros, Marypaz ha crecido con un modelo poco sostenible y en plena crisis económica, según expertos consultados por Modaes.es. Marypaz ha seguido de este modo los pasos de Blanco, otro de los grupos españoles de gran distribución que ha protagonizado una de las mayores crisis del sector de los últimos años.

 

Marypaz se fundó en 1972 de la mano del empresario Ángel Aguaded, pero fue la segunda generación familiar quien se marcó el objetivo de convertir al grupo en un gigante del calzado low cost en España. “Han llevado un modelo pesado de aperturas, tanto en España como en el extranjero, abriendo establecimientos en ubicaciones prime que han acabado cerrando y alcanzando una red de tiendas de cerca de 400 puntos de venta, un negocio poco sostenible”, afirma uno de sus competidores.

 

Mucha competencia, con gigantes del calzado low cost como la alemana Deichmann pisándole los talones en España, unos costes altos de mantenimiento de cada tienda, y un margen cada vez más bajo han alimentado una “espiral negativa” en la que finalmente se ha visto envuelta Marypaz. “Es como el efecto Blanco: comienzan retrasando pagos a proveedores, sueldos y salarios; esto hace que el producto llegue tarde a la tienda; vendes mucho y menos y, por consiguiente, no entra dinero en la empresa”, aseguran expertos del negocio del calzado.

 

 

El declive de este fenómeno puede verse claramente en la evolución de sus cuentas. La compañía, que opera bajo sociedades como Indushoes, entre otras, alcanzó unas ventas de 120 millones de euros en 2011, una facturación que mantuvo estable hasta 2013, cuando elevó su cifra de negocio un 16,6%  y alcanzó los 140 millones de euros.

 

En 2014 comenzó la recesión de Marypaz: el grupo contrajo sus ventas un 13,5% y redujo su red de distribución a 370 establecimientos, frente a los 400 de un año antes. Estas cifras hacen que Marypaz se aleje cada vez más del objetivo que se había marcado para 2018, cuando quería contar con un parque de 800 establecimientos.

 

Otra de las claves que explica el pinchazo del fenómeno Marypaz ha sido la falta de la actualización del producto. “Han invertido mucho en publicidad, pero no en producto”, añaden las mismas fuentes. Marypaz no cuenta con un producto fácilmente reconocible, sino que ofrece calzado básico. “Que sus proveedores sean en su mayoría asiáticos hace que la oferta que hay en sus tiendas se pueda encontrar en muchos otros establecimientos y a un precio similar”, aseguran expertos del sector.

 

 

Tempe, la filial de calzado del grupo Inditex, está en el lado opuesto. “Su modelo de negocio funciona porque trabajan a un ritmo frenético, con un volumen mayor y siguiendo las tendencias que acompañan a todas las cadenas del grupo gallego”, añaden. “Marypaz no ha conseguido fidelizar a su cliente, que le da igual comprar un par de zapatos en Marypaz que en cualquier otra tienda que tenga una oferta similar”, explican.

 

Ante esta situación, Marypaz ha decidido acogerse al preconcurso de acreedores. Este movimiento tiene como objetivo blindarse ante la decisión de algunos acreedores de instarle el concurso necesario. Así, la empresa queda protegida ante esa posibilidad y tiene por delante un plazo de hasta cuatro meses para negociar o, de lo contrario, sería declarada insolvente.

 

Además, este movimiento es una clara apuesta de Marypaz por abandonar esta situación. De ser así y continuar hacia delante, los expertos consultados por Modaes.es aseguran que el grupo debería redimensionar la compañía.

 

“Reducir su tamaño a uno más manejable, repensar su presencia en el mercado internacional y, de querer continuar con la misma estrategia de negocio, empezar a distribuir más marcas en sus zapaterías para seguir la tendencia”, concluyen.

 

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