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14 Dic 201707:08

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La moda nupcial se divorcia de los diseñadores ‘estrella’

16 Sep 2010 — 00:00
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P. Riaño.- Ni Valentino, ni Karl Lagerfeld ni Agatha Ruiz de la Prada han conseguido captar la atención de las novias. La falta de éxito de estas colecciones y los elevados costes que suponen han provocado que las principales empresas españolas del sector de la moda nupcial, que se encuentran también entre los líderes mundiales, introduzcan cambios en sus estrategias y se alejen, en parte, de los diseñadores estrella.Tal y como ha adelantado Modaes, Rosa Clará es la última de las empresas del sector en sumarse a esta tendencia, al haber decidido dar por concluida su colaboración con Karl Lagerfeld. Lo mismo ha hecho Pronovias con Valentino, que no renovará el contrato con el diseñador italiano, que vence el próximo diciembre.Rosa Clará, la segunda empresa española del sector por volumen de ventas (con 60 millones de euros en 2009, según sus propias cifras), fue pionera en la estrategia de unir su marca a la de nombres consolidados del diseño internacional. A principios de la década actual, la empresa se hizo un hueco en el mercado de las novias de poder adquisitivo medio y medio-alto al asociarse con nombres como Hannibal Laguna o Jesús del Pozo, además del suyo, Rosa Clará.La compañía, con quince años de trayectoria, consiguió posicionar su marca en el mercado, dando respuesta a uno de los mayores deseos de las consumidoras: la exclusividad. Pronovias, con unas ventas de 140,88 millones de euros en 2009, tomó también la estrategia de las licencias y entre 2004 y 2005 llegó a tener hasta seis diseñadores diferentes en sus tiendas, con nombres como Miquel Palacio, Elie by Elie Saab, Valentino o Hungaro.Otras compañías, como Novissima, tomaron también el mismo rumbo y se aliaron con creadores como Agatha Ruiz de la Prada, Devota&Lomba o Juan Duyos. Hoy en día, según han explicado a Modaes fuentes de la empresa, Novissima sólo conserva las licencias de Javier Larraínzar y Elio Berhanyer, “que mantienen una línea comercial”.Cambio de rumbo¿Qué ha sucedido para que las principales empresas de moda nupcial hayan modificado su estrategia? Fuentes del sector señalan que la falta de encaje en el mercado de la mayoría de los diseñadores, las escasas ventas generadas, los elevados royalties de los contratos y las complicaciones derivadas de la gestión de estas colecciones son las principales razones.Diseñadores como Valentino o Lagerfeld imponen a las empresas licenciatarias unos requisitos de calidad elevados para preservar su imagen de marca. Este hecho obliga a las empresas a elevar los precios de venta al público (entre 3.000 euros y 6.000 euros), de manera que sus compradoras potenciales terminan siendo reducidos. En casos como el de Pronovias y Novissima, posicionadas en la parte media del mercado, este factor se acentúa.Por otro lado, la gestión de colecciones de varias firmas es complicada, ya que las empresas se ven obligadas a crear espacios diferenciados dentro de sus tiendas monomarca y diferenciar la distribución de los diseñadores en función de la ubicación de los puntos de venta multimarca.Ante esta situación, Pronovias se ha desprendido durante los últimos años de todas sus licencias. Con la finalización del contrato con Valentino, la compañía presidida por Alberto Palatchi emprenderá una nueva etapa, centrándose en sus propias marcas, entre las que figura la del diseñador Manuel Mota, director creativo de la empresa. Pronovias mantiene la licencia Elie by Elie Saab, aunque el creador acaba de anunciar el lanzamiento de su propia colección de moda nupcial prêt-à-porter.¿Hacia las novias ‘low cost’?En paralelo, las compañías han optado por potenciar sus marcas más baratas. Rosa Clará, por ejemplo, centra gran parte de su crecimiento en la cadena de tiendas Aire, especializada en trajes de novia de menor precio que su marca principal, Rosa Clará, o su segunda línea, Two. Novissima, por su parte, ultima el lanzamiento de una nueva enseña: Noname, con vestidos de hasta mil euros. Fuentes del sector advierten, sin embargo, del riesgo de centrarse en este segmento de mercado y alejarse del público de poder adquisitivo alto. En mercados como Estados Unidos o Reino Unido, los grandes almacenes venden trajes de novia a precios accesibles e incluso compañías como Urban Outfitters han anunciado su intención de entrar en el sector.
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