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19 Nov 201718:43

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IOU Project, sostenibilidad con sello español que se cuela en Barneys New York

01 Feb 2016 — 04:45
Paula Robledo
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IOU Project lleva la sostenibilidad a algunas de las mayores plazas de la moda. Con una inversión inicial de dos millones de euros apoyada por amigos y familiares, Kavita Parmar y su marido, Iñigo Javier Puente, crearon IOU Project en el año 2011. Además de las ventas online, la marca de ropa cuenta actualmente con puntos de distribución internacionales, como Barneys en Nueva York,  United Arrows en Japón o la boutique Merci en París.

 

Con sede en Madrid, la empresa comercializa más de 35.000 prendas anuales a precios que oscilan entre los 75 euros y 200 euros. Hasta el momento, sus clientes online provienen de 35 países diferentes en todo el mundo, como Chile, Australia o Noruega. La empresa, que no se plantea abrir tiendas propias, centra sus objetivos en conseguir más fuentes de aprovisionamiento textil y aumentar la colección mediante la autofinanciación. “Pensamos a largo plazo, la sostenibilidad es lo opuesto a un corto plazo, no queremos presión, queremos crecer poco a poco pero bien”, ha asegurado la diseñadora a Modaes.es.

 

La producción de sus prendas se realiza en fábricas ubicadas en España (León), Italia y Portugal. No obstante, los tejidos están realizados en el lugar de origen de las fibras. Es decir, los tejidos de lana merina en España o los de madrás en la India, por ejemplo. De ahí que la empresa cuente con una red de hasta 200.000 tejedores tradicionales por todo el mundo. “Trabajamos con denominación de origen, cuidamos nuestra materia prima, la cultura es el lugar de dónde venimos”, ha señalado la directiva.

 

A pesar de no poseer certificados de sostenibilidad, las instalaciones de la marca se pueden visitar en cualquier momento y mantienen una política de información abierta en cuanto a dónde y cómo fabrican. “No creo en los sellos, los controles cuestan mucho dinero, creo que es mejor poder comprobarlo con tus ojos que tener un certificado donde lo ponga escrito”, ha añadido Parmar.

 

“Exigir un sueldo mínimo y comprar una camiseta de tres euros sabiendo las condiciones en las que trabajan allí es contradictorio, no estoy dispuesta a pagar barato sabiendo que alguien está cobrando una miseria a cambio, reclamamos nuestros derechos pero no los del prójimo”, ha sentenciado la empresaria.

 

El proyecto, cuyo nombre significa Te debo una, quiso hacer partícipe a los artesanos dejando constancia de su trabajo con una fotografía junto a la prenda. Parmar, que junto a su marido posee el 80% de la empresa, quiso dar una historia humana a cada prenda. “Todo el mundo hablaba del low cost, yo quería hablar del know cost, es una forma de reeducar, hay que entender el efecto que se hace en la sociedad cada vez que se compra, lo barato acaba mal, el coste ambiental y social es enorme”, ha explicado Parmar.

 

La empresaria ha expresado que nota cada más interés por parte del público hacia este tipo de fabricación, aunque España es un país más complicado. El perfil de sus compradores no depende de la edad, sino de la manera de ser y pensar, y destaca el cliente femenino ante el masculino. En cuanto a la competencia, también ha observado que cada vez hay más empresas comenzando proyectos de este tipo, al mismo tiempo que empresas tradicionales están estudiando sumarse a esta innovación. Este es el caso de Nike, que pidió una consultoría con la directiva para abordar el tema.

 

La empresaria y diseñadora de moda, que ha vivido en lugares como Hong Kong, India o América, llegó a España en 2001, el mismo año que lanzó Raasta, su primera marca de ropa que comenzó vendiéndose a través de la tienda Ekseption. Con el tiempo, la emprendora creó su segunda marca Suzie Wong y llegó a estar presente en 100 puntos de distribución multimarca en España y 70 en el extranjero. En 2009, Parmar dió el paso y abrió su única tienda propia emplazada en la calle Jorge Juan de Madrid con el nombre Story Store y que actualmente es su sede central.

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