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Coronel Tapiocca, la caída de los ‘herederos’ de Banana Republic

29 Sep 2010 — 00:00
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P. Riaño.- La entrada en los juzgados de Coronel Tapiocca ha sido la crónica de una muerte anunciada. Durante los últimos cuatro años, la empresa ha tratado de renegociar su deuda con la banca, pero este era sólo el último paso de una reestructuración profunda iniciada en 2009. La coyuntura económica agravó la situación de un concepto de negocio que no encontraba su encaje en el mercado.

Coronel Tapiocca nació a finales de los años ochenta de la mano de Ricardo Beleta, un decorador barcelonés aficionado a los viajes que no encontraba ropa adecuada para sus escapadas. Beleta inició el proyecto y, poco tiempo más tarde, se unió a él Roberto Alcalde, un ejecutivo procedente de empresas como Gulf Oil Corporation. Con una inversión de sólo 180.000 euros, Coronel Tapiocca echó a andar. Sus primeras tiendas, en la calle Génova de Madrid o en Mariano Cubí de Barcelona, pronto llamaron la atención de los consumidores. No existía ningún establecimiento que ofreciera artículos especializados en viajes, desde textil hasta brújulas o cantimploras. Tal y como explica Luis Lara, director de Retalent, “la idea era original en España, pero no en el mundo”. Los dos emprendedores repitieron el modelo de negocio inicial de Banana Republic, que también estaba especializada en artículos para el viajero hasta que fue adquirida por Gap. La cadena, especializada en un nicho de mercado, inició un rápido crecimiento, que fue impulsado en 1994 por el grupo de capital riesgo 3i, que tomó el 20% de la empresa. De la mano del fondo británico, la compañía se consolidó en España e inició su expansión internacional.

Del nicho a la masa En los años noventa, Coronel Tapiocca alcanzó su pico de crecimiento. Los pantalones desmontables se convirtieron en su producto estrella y las calles se llenaron de ellos. Pero el desarrollo de la cadena provocó una reacción no deseada: su público original, es decir, los viajeros, dejaron de estar interesados en las tiendas. Además, durante los noventa surgió la tan temida competencia con el desarrollo en España del grupo Decathlon. La compañía, que debía servir producto a su extensa red de tiendas, inició un movimiento hacia la moda. Coronel Tapiocca fue sustituyendo parte de sus productos técnicos por artículos textiles, pero sin completar el viraje. El director de Retalent explica que Coronel Tapiocca realizó un movimiento similar al que llevó a cabo Banana Republic. “Gap compró Banana Republic y reorientó la marca hacia la moda, la convirtió en Massimo Dutti –sostiene Lara-; en el mundo de la moda la aventura es un nicho, al fin y al cabo”. Así, durante los últimos años Coronel Tapiocca ha vivido del éxito inicial de su producto, cada vez con menos encaje en el mercado. Hace diez años, en el ejercicio 2000, la cadena alcanzó una facturación de 55 millones de euros; en 2009, esta cifra ha caído hasta 27,5 millones de euros. A pesar del declive del negocio, Coronel Tapiocca volvió a llamar la atención del capital riesgo en 2006. Gala Capital tomó el control de la cadena, que contaba entonces con una red de 172 establecimientos (130 propios y 42 franquicias) en España, Italia, Portugal, Grecia, Francia y Bélgica. Gala Capital introdujo cambios en la cúpula de la cadena y fichó a Fernando Maudo (hoy en Venté Privée) como consejero delegado. Maudo, que relevó a Roberto Alcalde, procedía de Induyco y su reto fue impulsar la facturación de la empresa, que en 2005 se situaba en 33 millones de euros.

Futuro Desde 2006, Coronel Tapiocca ha mantenido su giro hacia la moda, olvidando a su público original. La caída del consumo no ha hecho más que agravar la situación de la empresa, que el lunes solicitó concurso de acreedores voluntario con un pasivo de 54,24 millones de euros, tras negociar durante más de cuatro meses con la banca acreedora. Fuentes del sector señalan que, además de la quita propuesta por Gala Capital (del 40%), uno de los principales escollos en la negociación con la banca ha sido el plan de futuro de la compañía. Coronel Tapiocca puede, como han hecho compañías del sector como Fun&Basics, levantar el concurso y continuar en funcionamiento. Sin embargo, la empresa deberá continuar con el proceso de reducción de costes emprendido al año pasado, lo que le llevará a cerrar la mayoría de su red de tiendas. Así, la cadena puede encontrar su salvación en el mismo segmento de mercado que le vio nacer (la aventura) y volver al nicho, ya que una apuesta por convertirse en cadena de moda requeriría una gran inversión.

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