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29 Nov 202016:53

Blanco, de concurso a concurso: dos años en la etapa de Alhokair

El grupo saudí rescató a la cadena madrileña después de que protagonizara la mayor crisis del sector de la moda en España. Ayer, el grupo regresó a los juzgados para “garantizar su viabilidad”.

18 Nov 2016 — 04:57
C. Pareja / I. P. Gestal
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Blanco, de concurso a concurso: dos años en la etapa de Alhokair

 

 

Blanco vuelve al punto de partida. Dos años después de que el grupo protagonizara la mayor crisis del negocio de la moda en España y fuera rescatada por Alhokair, un caballero blanco llegado de Arabia Saudí, Blanco se ha visto abocada, de nuevo, a los juzgados. Han sido dos años de restructuración y nuevos expedientes de regulación de empleo (EREs) que han terminado llevando a la compañía, de nuevo, a la casilla de inicio.

 

La cadena madrileña fue una de las mayores historias de auge y caída del negocio de la moda en España. El grupo, fundado en 1960 por un jovencísimo Bernardo Blanco Solana, creció como la espuma en la década de los noventa apoyada sobre todo en un producto que supo conectar con unas consumidoras jóvenes que hacían cola frente a las tiendas.

 

En la década de los 2000, el grupo contaba con sólo cincuenta tiendas en España pero ya se había convertido en una cadena de referencia en el mercado español. Blanco emprendió entonces el relevo generacional, con Bernardo Blanco Moreno, hijo del fundador, como nuevo responsable.

 

La compañía esquivó la crisis y redobló su apuesta justo cuando muchas compañías nacionales pasaban por su peor momento. Blanco se embarcó en nuevas líneas, expansión con tiendas y nuevos países, sin preveer que, a la vuelta de la esquina le esperaba el peor año de su trayectoria.

 

 

Primer concurso

Los esfuerzos internacionales no surtieron efecto y las ventas en España comenzaron a debilitarse, lo que llevó al grupo a buscar financiación externa hasta que, en 2013, ahogada financieramente, el grupo vivió su particular annus horribilis. Recortes en los salarios, una drástica reducción de personal y un cierre escalonado de tiendas marcaron un año terrible que concluyó con su entrada en los juzgados.

 

El 4 de junio de 2013, Blanco entró finalmente en concurso de acreedores en el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid, protagonizando así la mayor crisis de la distribución de moda en España. El grupo, que en 2012 había perdido 33,51 millones de euros, entró en los juzgados con un pasivo de 2,07 millones de euros en su matriz, Avance y Diseño, mientras que el activo de la compañía se situaba en 7,9 millones de euros.

 

 

 

 

De Arabia Saudí llegó entonces un caballero blanco llamado a renacer una de las cadenas de mayor éxito de la moda española. El 12 de enero de 2014, el juez aprobó la venta de Blanco a Fawaz A. Alhokair, socio en Oriente Medio de grupos españoles como Mango.

 

La compañía empezó entonces un proceso de reestructuración de la cadena con el objetivo de devolverla a la rentabilidad. Pero lo que debían haber sido dos años de escalada de nuevo a la cima han terminado por convertirse en 24 meses de agonía que han terminado con Blanco de nuevo en los juzgados.

 

El grupo saudí emprendió de nuevo la expansión internacional de Blanco, con el foco puesto en Estados Unidos y Oriente Medio, donde pisó el acelerador con dos decenas de aperturas en sólo un año.

 

 

Bajo la batuta de Alhokair

El primer año de matrimonio culminó con una valoración positiva: 225 tiendas, un 13% más que el año anterior, y un 10% más de plantilla. El plan de Alhokair pasaba entonces por incrementar la red hasta las mil tiendas en cinco años.

 

Para emprender esta nueva etapa, el grupo decidió cortar con las raíces con la salida de Bernardo Blanco, y el traslado de la estructura de la cadena a Dubái “para asegurar la viabilidad de la compañía”, según explicó entonces Alhokair.

 

La compañía saudí diseñó un nuevo plan estratégico que incluía la racionalización de la red de tiendas, el impulso de las franquicias y un tercer ERE, que en esta ocasión afectó a cerca de 150 empleados.

 

 

 

 

Antes de entrar en concurso de acreedores y ser adquirida por AlhokairBlanco llegó a contar con una plantilla de 3.000 empleados y una red de distribución de más de 250 establecimientos. Según fuentes de la empresa, Blanco contaba a finales de julio con una plantilla de 1.300 empleados, de los cuales 140 personas pertenecían a servicios centrales.

 

En el último año, el grupo ha continuado reorganizado el equipo directivo de Blanco, lo que supuso la salida de algunos de los máximos ejecutivos del grupo. En junio del año pasado, la compañía incorporó a Stephen Craig, ex consejero delegado de la británica All Saints, como nuevo consejero delegado, pero prescindió de él apenas diez meses después.

 

Con él, Alhokair despidió también a todo el equipo directivo formado por Craig durante su año al frente de la compañía. Así, además de Craig, Alhokair ha despedido también a Amy Molyneaux, hasta ahora directora creativa de Blanco, y Paul Seston, director de operaciones de la cadena y mano derecha de Craig.

 

El timón de Blanco lo tomaron entonces Simon Marshall, consejero delegado deAlhokairGerry Waters, vicepresidente del grupo; Nuno Ferreira, director financiero de Blanco, y José María Márquez, director de expansión de la cadena madrileña.

 

 

Último capítulo

El último capítulo de la compañía supuso también un nuevo cambio de manos. Tras la venta de Blanco por parte de Alhokair a AC Modus por 83 millones de euros, el nuevo dueño de la cadena madrileña exige a la dirección de la compañía un nuevo ajuste de plantilla para encontrar la rentabilidad y asegurar un futuro a medio plazo.  El pasado septiembre, los dueños de Blanco anunciaron la apertura de negociaciones para volver a reducir la plantilla y presentar el tercer ERE en tres años.

 

Por otro lado, el grupo se vio obligado además a readmitir a Bernardo Blanco, que ganó la demanda interpuesta contra Alhokair por despido improcedente.

En octubre, el nuevo dueño de Blanco anunció que estaba en la búsqueda de una inyección de capital que permitieran reflotar el grupo, pero sus intentos no tuvieron éxito y, ayer, la cadena presentó concurso voluntario de acreedores.

 

“Ante la imposibilidad de seguir manteniendo en estas circunstancias la compañía y en aras de preservar la continuidad empresarial de Global Leiva y la protección de los intereses de todos los afectados, en el día de ayer la sociedad solicitó voluntariamente la declaración de concurso de acreedores”, señaló la empresa en un comunicado.

 

Los planes del grupo pasan ahora por aprovechar la menguada red de tiendas de la cadena para distribuir, junto con Blanco, otras marcas del grupo Alhokair, y asegurar así la continuidad del grupo madrileño.

 

A la espera de que se depositen en el Registro Mercantil las cuentas de la sociedad Global Leiva (con la que opera Blanco) correspondientes en 2015, la cadena española finalizó 2014 con una caída en sus ventas del 36,7%, hasta 107,6 millones de euros. La compañía había llegado a superar los 300 millones de euros en 2012 y se situaba entre los mayores grupos españoles del sector.

 

Según las cuentas de AlhokairBlanco finalizó el ejercicio 2014 con unos números rojos de 32 millones de riyales saudíes (7,9 millones de euros).

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