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20 Sep 201722:15

Empresa

Blanco: claves del mayor concurso de la moda en España

05 Jun 2013 — 04:55
Pilar Riaño
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La de Blanco es una historia de tiempo. Y no sólo por su larga trayectoria, ya que comenzó su actividad antes que Inditex o Mango, sino por el momento en que ha tomado las decisiones estratégicas que han conducido a la empresa a la entrada en concurso de acreedores. Un crecimiento desbocado cuando la crisis ya azotaba a España, un salto tardío al extranjero y la búsqueda de socios cuando las deudas ya se habían acumulado son algunas de las razones que, según apuntan diversas fuentes del sector consultadas por Modaes.es, han llevado a la compañía a los juzgados.

 

En 1960, Bernardo Blanco Solana (fallecido el año pasado) puso en marcha en Bilbao su primera tienda. El emprendedor de origen cántabro contaba entonces con poco más de veinte años. El establecimiento, bautizado con su propio apellido, fue creciendo hasta convertirse en una cadena, si bien hasta los años setenta no llegó a Madrid.

 

Blanco, que llegó a interesar a grandes grupos del sector a mediados de la pasada década, ha crecido hasta convertirse en una de las mayores compañías españolas de distribución de moda, con una facturación de alrededor de 300 millones de euros, según los últimos datos aportados por la compañía, que no consolida sus resultados. Ayer se conoció la entrada de la empresa en concurso voluntario de acreedores, tal y como avanzó Modaes.es e hizo público más tarde la compañía a través de un comunicado.

 

Primer momento

 Los primeros embites de la crisis económica parecían no hacer temblar a Blanco. Mientras comenzaban a llegar los primeros concursos de acreedores al sector de la moda en España (con la entrada en los juzgados de compañías como Fun&Basics), Blanco cosechaba, según fuentes del sector, los mejores resultados de su trayectoria. La combinación de diseños y precios bajos cuadraba a la perfección con los deseos de un consumidor con menos renta disponible.

 

Esta fortaleza animó a la compañía, liderada ya por el hijo del fundador, Bernardo Blanco Moreno, a poner en marcha un ambicioso plan de expansión en el mercado español. La cadena de moda incrementó de forma acelerada su red de tiendas en España, con aperturas en calles tan emblemáticas como Paseo de Gracia, en 2009. “No miraban el precio de los locales, sólo su ubicación, que tenía que ser la mejor –señalan fuentes del sector inmobilario-; llegaron a firmar rentas fuera de mercado”.

 

La empresa llegó a contar con una plantilla de más de 3.000 personas en el mundo, con plataformas logísticas en Parla, Seseña y China (con una superficie total de más de 40.000 metros cuadrados).  Blanco, además, tenía también oficinas de compra en China, India y Marruecos.

 

El crecimiento de la empresa no ha ido acompañado por una profesionalización y hoy, Bernardo Blanco Moreno (un “hombre de producto”, según le describen sus competidores) sigue controlando todas las áreas de la compañía, apoyada en su mano derecha, Cristina Maynau. Ayer, ellos fueron los encargados de comunicar a la plantilla la entrada en concurso voluntario.

 

Segundo momento

Blanco, que tras consumir sus fondos propios recurrió a las entidades financieras para desarrollar su plan de crecimiento, se topó con la caída del consumo en 2011. Aquel año (cuando las ventas totales del sector retrocedieron un 2,6%, según datos de Acotex), las ventas de la empresa de Móstoles comenzaron a caer.

 

Según los últimos datos disponibles en el Registro Mercantil, Diagomoda, una de las principales sociedades de la empresa, cerró 2011 con una deuda financiera de 24 millones de euros, mientras la de Avance y Diseño (otra de las principales sociedades del grupo) ascendía a 48 millones de euros, cantidad a la que hay que sumar deudas con proveedores de alrededor de 46 millones de euros.

 

La cadena se encontró entonces con unas ventas menguantes, pero unos elevados costes de alquiler contraidos durante los últimos años. La empresa pensó entonces que su única salida eran los mercados internacionales y comenzó, de nuevo de forma acelerada, un proceso de expansión en el extranjero. Blanco decidió optar por tiendas propias en mercados “tradicionales” como Grecia, Francia o Reino Unido, y por las franquicias en otros países, explican desde el sector inmobiliario.

 

Tras instalarse en Grecia a mediados de 2010, Blanco apostó por Oriente Medio, un mercado en el que la mayoría de cadenas españolas estaban ya presentes. Qatar, Abu-Dhabi, Arabia Saudí o Dubai fueron sólo algunas de las plazas donde llevó su marca entre 2010 y 2011, siempre de la mano de socios locales.

 

La empresa, que contaba también con una tienda en Reino Unido, pisó todavía más el acelerador y probó suerte en Latinoamérica, otro mercado en el que gran distribución española ya tenía presencia. En 2012, la empresa se posicionó en Venezuela, República Domincana y México y llegó a estar presente en quince países de todo el mundo.

 

Pero era demasiado tarde. “La expansión con franquicias fue tardía y, como tenían prisa, tomaron decisiones equivocadas a la hora de elegir algunos socios”, explica un especialista en el desarrollo de marcas de moda en los mercados internacionales. “Las ventas internacionales no conseguían levantar el débil mercado español, donde Blanco contaba con elevados costes derivados de la expansión en plena crisis”, dicen fuentes cercanas a la compañía.

 

Tercer momento

Ante la falta de liquidez, a mediado de 2012 llegó el momento de buscar un socio. Bernardo Blanco Moreno, que tomó las riendas de la empresa tras rechazar las ofertas de compra recibidas en 2005, se abrió a esta posibilidad, aunque no convencido.

 

El grupo encargó a empresas como One to One o Arcano Capital la búsqueda de financiación y las negociaciones llegaron incluso a implicar a Mango, número dos de la distribución de moda en España. Según fuentes del sector, la compañía presidida por Isak Andic estaba dispuesta a hacerse con el control de Blanco, pero no llegaron a un acuerdo por las condiciones impuestas por Blanco Moreno.

 

Y la búsqueda continuó, pero la necesidad de financiación ya era acuciante. De hecho, el grupo ha seguido tanteando a potenciales inversores internacionales tras acogerse al preconcurso el pasado marzo.

 

Ahora, según explican fuentes del sector, la empresa sigue abierta a la posibilidad de encontrar un socio, si bien ha emprendido un proceso de cierre escalonado de todos los puntos de venta abiertos en plena crisis. “El futuro será un Blanco reducido, con pocas tiendas, pero buenas y rentables”, señalan fuentes del sector. “Blanco ha dudado y dudado y ha dado pasos valientes, pero tarde”, agregan.

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