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23 Ene 202216:18

2017, el año en que Adolfo Domínguez se encomendó, de nuevo, a la familia

Después de un 2016 convulso, la empresa ha vuelto a una relativa calma con ejecutivos de confianza. Los resultados avalan, de momento, el golpe sobre la mesa del presidente de la compañía.

22 Dic 2017 — 04:55
Pilar Riaño
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2017, el año en que Adolfo Domínguez se encomendó, de nuevo, a la familia

El equipo directivo de Adolfo Domínguez.

 

 

Después de un 2016 de agitación máxima, las aguas han vuelto a una relativa tranquilidad en Adolfo Domínguez. Si la empresa finalizó 2016 con el puesto de consejero delegado vacante y con la vieja guardia de la compañía retomando el poder, en 2017 ha recuperado la tranquilidad recurriendo de nuevo a la familia para gestionar la empresa y con los números encarando la senda positiva. Los resultados acompañan al golpe dado sobre la mesa por el histórico diseñador.

 

Adolfo Domínguez comenzó el año fuerte. Por primera vez en muchos años, la empresa abrió su sede a los medios de comunicación para presentar sus resultados anuales en abril. El diseñador aprovechó la oportunidad para cargar contra el anterior equipo directivo, formado por ejecutivos de larga trayectoria y al que el consejo había encargado la misión de dar la vuelta a la empresa, pero que fue despedido, poco a poco, a lo largo de 2016.

 

“Hubo cuatro años con otra gente en los que tuvimos resultados inesperadísimos”, decía el creativo. “Los anteriores directivos nos llevaron casi al punto de desastre”, se lamentaba, al tiempo que destacaba que “en tiempos de turbulencias hacen falta marineros que conozcan bien el barco”.

 

 

 

 

Adolfo Domínguez hacía así referencia al nuevo comité de dirección, formado por personas de su máxima confianza: Modesto Luquiños, Dora Casal, Elena González, Rosa María Vega, Ana Belén Hermida, Antonio Puente, Vicente Bañobre y José Manuel Martínez.

 

Pero la persona de mayor confianza del creativo (y primer accionista del grupo) estaba aún por llegar. Después de despedir a Estanislao Carpio y de abortar el fichaje de Costas Antimissaris, la compañía anunció en julio el nombramiento de Adriana Domínguez, primogénita del diseñador que da nombre y preside la empresa de moda, como nueva directora general. El creativo ha dado un paso al lado en la gestión y se ha encomendado, ahora, a su hija. “Las empresas maduras necesitamos una transformación”, dijo él mismo.

 

Por el camino, la empresa ha perdido la confianza de sus accionistas. En julio, un tercio de los socios de la compañía gallega evitaron en la junta general dar su apoyo a la gestión del consejo de administración, transformado totalmente en los doce meses anteriores con la salida de históricos como José Luis Nueno (representante de Puig) o José María García Planas. Los accionistas también mostraron su descontento (votando en contra o absteniéndose) con la composición actual del máximo órgano de administración de la compañía.

 

 

 

 

Nueva estrategia

Adriana Domínguez, acompañada por Antonio Puente (ascendido a director de operaciones y número dos de la cúpula), está siendo la encargada de liderar el cambio de estrategia de la compañía, que, tras intentar elevar el segmento en que opera para alejarse del mainstream, se centra ahora en tres ejes: tiendas más pequeñas, posicionamiento más bajo y precios accesibles. Todo ello acompañado por el mantra de la contención de costes con el objetivo de volver a sus orígenes.

 

A la espera de que el tiempo demuestre si los resultados de los últimos trimestres se deben a los movimientos realizados por el nuevo equipo o si son herencia de las acciones del anterior, los números acompañan a la nueva Adolfo Domínguez.

 

 

 

 

La compañía gallega de moda, que en 2017 cumplió veinte años en el parqué, cerró 2016 con pérdidas de 22,89 millones de euros, frente a las ganancias de 7,66 millones de euros registradas el año anterior. Las ventas de la compañía mejoraron un 4,35% respecto al ejercicio precedente, hasta 110,3 millones de euros. La cifra de negocio en tiendas comparables se incrementó un 4,9%, impulsada sobre todo por el crecimiento del segundo semestre, que fue del 10,9%.

 

Pero en el primer semestre del ejercicio 2017 las cifras empezaron a cambiar. Entre marzo y agosto, la empresa elevó sus ventas un 7%, hasta 54,7 millones de euros, siendo la primera vez desde 2012 que la empresa cerraba el primer semestre con ventas al alza. Adolfo Domínguez cerró el primer semestre del ejercicio con unas pérdidas de 4,9 millones de euros, más de la mitad que en el mismo periodo de 2016. 

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