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14 Abr 202103:32

Sostenibilidad desde la raíz

Sostenibilidad desde la raíz

 

En este primer artículo pretendo acercar bases conceptuales y definir aceleradores de sostenibilidad que no son baladí, muchas veces se obvian en el sector, son validables para todos los actores y ponen en tela de juicio quién capitaliza realmente la sostenibilidad.

 

El ejercicio no es sencillo: la palabra sostenibilidad en la moda suena doblemente atractiva, pero está siendo exhaustamente agotada como si de un baño de tintura perfecto se tratase. Muchas veces sin bases sólidas ni todos los ingredientes para que la reacción de la visión holística se produzca y la coherencia estén presentes y otras veces sesgada por valores y sensibilidades diversas, percepciones individuales o intereses propios en la mezcla de la cocina de colores.

 

¿Necesitamos una definición legislada para poder avanzar o es por el contrario una aspiración en la que siempre se puede mejorar y por lo tanto la definición encorsetaría algo que rompería las costuras a la palabra?

 

Breaking points ambientales y sociales, seguridad de producto y REACH, materias primas, transparencia, trazabilidad y elección de los mejores actores, regeneración de ecosistemas y generación de valor para sociedades resilientes, reparto de riqueza, arquitectura de compliance, economía circular y responsabilidad ampliada de productor, descarbonización e industria 4.0, ecodiseño, estándares de producto y de producción, instalaciones productivas sostenibles, criterios ASG en inversores, logísitica y packaging sostenibles, etc., todo esto son sólo unas puntadas de todo el trabajo que las organizaciones tienen por delante en clave de sostenibilidad. Hay que dejar claro que cada stakeholder (marcas, industriales textiles, administración, legisladores, patronales textiles, inversores, tercer sector, universidades, certificadoras, centros tecnológicos, consumidores, etc.) todos tenemos que avanzar los aspectos que son relevantes para nosotros según nuestro propósito y la naturaleza de nuestras organizaciones, os dejo mi lista de aceleradoras de sostenibilidad, transversales a actores e incluso a muchos sectores y espero que os haga reflexionar:

 

1. Breaking points. El abismo y el colapso. Cambio climático, pérdida de biodiversidad, colapso de ecosistemas, pérdida de servicios ecosistémicos que dejen por ejemplo inservible el agua de un río y todas las sociales derivadas de la sobreexplotación laboral y la falta de desarrollo. Faltan KPI’s objetivos para analizar estos desempeños en materias primas y en todas las unidades de producción. Especialmente en fronteras donde la legislación o la investigación es laxa o inexistente, un básico tenerlos en cuenta para no hacer a los consumidores cómplices de daños irreparables en el medio ambiente. ¿Estará Greenpeace preparando un Detox basado en el Fashion Pact? La legislación de due diligence y la estrategia de sostenibilidad del sector textil de la Unión Europea deberían de impulsar estos puntos y trazar un patrón de la sostenibilidad en el sector textil y mientras tanto el compliance interno, el reporting y las certificaciones están in progress.

 

2. Transparencia, Trazabilidad y elección de los mejores actores. Detrás de cada producto textil existen numerosos actores que intervienen en las materias primas, la preparación de la fibra, hilatura, tejeduría, tintura y acabado de tejido, estampación, confección, acabado de prenda, etc. Existe muy poca discriminación positiva hacia los actores que mejor desempeño tienen en aspectos ambientales y sociales. El consumidor final no sabe ni que existen muchos de ellos cuando su importancia es capital en cuanto a impactos ambientales y sociales. Las certificaciones que venden excelencia muchas veces están por debajo de la legislación europea. Ojalá algún día en una etiqueta encontremos la trazabilidad total y transparencia dando dignidad a todos los que intervienen en la fabricación. Recordaros que la trazabilidad en la fabricación está más que superada por temas de calidad de producto y esta se pierde en el paso entre las marcas y el consumidor final.

 

3. Economía Circular (EC) y Responsabilidad Ampliada de Productor (RAP). La EC es un todo, no sólo materiales, es agua, energía (descarbonización) y cualquier input en procesos está en su alcance. El avance es inevitable en un planeta finito, está muy interiorizado para él ahorro de costes y para economías a la japonesa, la legislación en Europa también aquí se abre paso, una de las urdimbres del sector será la RAP, no debería de funcionar como la de envases, la naturaleza nada tiene que ver y debería de ayudar al sector a ser más circular, para poder escalar soluciones en los diferentes flujos de residuos que se van a poner en marcha. Aquí los industriales textiles de España ya son líderes a nivel europeo siendo capaces de hacer 61.000 toneladas de hilos a partir de regenerados postindustrial (en muchos casos con energía de fuentes renovables). Además, el RAP debería de discernir entre reciclabilidades y ser modulable en el tiempo conforme se desarrollen nuevas tecnologías, aquí choca con el precio. Un ejemplo: un jersey 100% lana tiene precio de mercado específico y puede tener su residuo un valor intrínseco por ser reciclable varias veces, la misma prenda con diferente composición (60% acrílico 30% viscosa y 10% lana) puede tener aspecto similar, confort similar o mayor, será más barata pero, menos reciclable, aquí la modulación tiene que ser importante en el RAP conforme la reciclabilidad y la necesidad de impulsar soluciones escalables de upcycling que puedan generar valor en la sociedad a través de nuevos productos con atributos de economía circular e incluso a través de nueva actividad industrial. 

 

La sostenibilidad claramente hay que verla como un proceso, siendo la meta última la de generar impacto positivo mediante consumo responsable y consciente, empoderando a todos los actores y especialmente al consumidor final, con el fin último de generar valor en la sociedad sin poner en peligro ecosistemas ni valores sociales e inclusive regenerarlos. La definición evolucionará siempre y será un básico hilvanar su desempeño y su democratización. Existe un peligro patente encima de la mesa y es que la sostenibilidad está dejando fuera de juego a actores con un desempeño social y ambiental excelente y para prueba los polígonos industriales textiles de Europa mayoritariamente en Italia, Portugal y España, tejido e hilvanados por pymes atomizadas que están constantemente evolucionando y especializándose en una carrera con desiguales fuerzas motrices.

 

En Europa la fabricación textil está definida por una legislación vanguardista en clave de sostenibilidad (uso, manejo y restricción de químicos, emisiones, vertidos, residuos, ruido, evaluaciones de impacto, captación de agua, revisiones de seguridad de combustión etc.) esa excelencia ambiental y social en fabricación raramente el mercado la valora, los productos sostenibles ya están definidos en Europa a través de la Ecolabel y en los estándares que tiene cada marca o certificadora, que como os decía la mayoría de las veces están por debajo del umbral de la legislación Europea.

 

Otro de los retos es saber quién es más sostenible y esto es complejo debido a la poca comparabilidad entre procesos y materias primas muy diferentes y diversas, existen los ACV pero con aproximaciones erróneas, no hay datos reales y habrá que sensorizar las fábricas para conseguir datos materiales.

 

La sostenibilidad en el sector textil se está tricotando a velocidad de vértigo e intenta coser muchas dicotomías sectoriales, el sector deslocalizado ayuda a industrializar otros países haciendo a veces rotos y descosidos sociales y ambientales, pero hacen que estos países avancen, actores tractores ayudan a mejorar la legislación en terceros países, nunca se escuchó tanto la palabra sostenibilidad y nunca tan poco se produjo en Europa que es donde los estándares de sostenibilidad son más altos, este tipo de dicotomías son las que enfrentamos en el sector y sus derivadas sin duda marcarán la diferencia para poder construir un futuro más sostenible, resiliente y con valor generado distribuido. 

 

¡Seguimos!

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