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Líder en información económica del negocio de la moda

06 Jul 202014:32

¿Eres digital o eres vegetal?

¿Eres digital o eres vegetal?

 

 

Antes de la llegada del Covid-19 a nuestras vidas ya era evidente la necesidad de ser onmicanal y de dejar de trabajar por silos (departamentos), para hacerlo de una manera transversal, colaborativa y con metodologías design thinking centradas en el cliente.

 

En sólo tres meses, en el sector de la moda este virus ha acabado con el famoso legacy, intangible pero real, que no nos dejaba evolucionar hacia nuevos hábitos de trabajo y modelos de relación. Pondré algunos ejemplos.

 

En los departamentos corporativos, como si de un contagio exponencial se tratase, de repente el presentismo dejó de ser un problema para la organización, se generalizó la utilización de herramientas colaborativas y se habilitaron workflows de firma electrónica para trabajar desde casa.

 

 

 

 

No sólo esto, muchos proyectos que estaban en waiting-list en el departamento de informática y muchas herramientas digitales que estaban siendo demandadas por ciertos directivos y cuyas solicitudes estaban “aparcadas en el valle del silencio corporativo”, milagrosamente empezaron a estar disponibles para la organización.

 

En la red de tiendas el efecto todavía ha sido mucho más sorprendente.  Los equipos de tienda se han puesto al servicio del online. ¡Quién lo hubiera dicho hace unos meses! Cuando muchas tiendas entendían como un trabajo adicional non grato atender las entregas en tienda de pedidos de compras realizadas desde la tienda online.

 

¡Quién hubiera imaginado que la organización giraría sus procesos y su estrategia comercial con tanta rapidez! Eso sí, con más acción que concreción y con más ensayo-error que planificación sobre todo en aquellas marcas cuyos procesos no estaban  integrados hacia el cliente. Para mí ha sido un aviso a navegantes. Es la constatación de la necesidad de cuestionar si lo que hacemos está centrado en el cliente.

 

El Covid-19 nos ha demostrado que cuando un suceso externo pone en dificultad el modelo de trabajo, el legacy deja de ser relevante y somos capaces de crear tantos nuevos rituales de trabajo como compromisos sean necesarios para solventar la situación.

 

 

 

 

En los próximos meses, el virus de la incertidumbre económica nos acechará con consecuencias muy profundas. Aprovechemos para pensar lo que hacemos y cómo lo hacemos. No nos entreguemos al recurso fácil del downsize ajustando costes hacia los diferentes escenarios de ventas. No tomemos decisiones en el siglo XXI con estrategias del siglo XIX. Así solo conseguiremos perpetuar la agonía.

 

Si activamos un downsize recortando costes para terminar con un modelo organizativo similar al actual (haciendo lo mismo y con la misma mentalidad) sólo ganaremos tiempo, nada más. Seguiremos en la UVI. Cambiaremos todo para al final no cambiar nada.

 

Seamos valientes y no actuemos como en el siglo XIX. Seamos estratégicos, coherentes con nuestros valores y utilicemos toda la potencia que la digitalización nos ofrece. Antes de activar el recurso táctico de la tijera revisiemos nuestra propuesta de valor y modelo de negocio, factorizando en nuestra empresa lo que la digitalización puede aportarnos en experiencia de cliente, eficiencias operacionales y en nuevas formas de trabajo.

 

¡Hagamos que el virus seamos nosotros mismos! ¡Impulsemos el cambio! Si tenemos visión, convicción, perseverancia y capacidad para ilusionar hacia una nueva realidad organizativa, la actual situación nos dará la oportunidad que necesitamos para derrocar el legacy y los hábitos de liderazgo antiguos y trasnochados.

 

Esta transformación no es un tema de tecnologías, la tecnología es simplemente un facilitador. Esta revolución va de personas (People first).

 

 

 

 

Para hacerlo posible se requiere un equipo directivo comprometido y alineado, que tome decisiones con mentalidad de comité de dirección (desde la empresa y centrados en el cliente, no desde la óptica del rol y el poder que representa como directivo), que actúe con honestidad y voluntad de interrogar el statu quo de aquello que ellos mismos han creado y que ha sido válido hasta la fecha.

 

De no disponer ya de ese perfil y compromiso en la cúpula directiva y en el segundo nivel posiblemente terminemos haciendo un downsize, no un rightsize, que es tremendamente diferente. Este último, no perseguirá reducir la empresa al mínimo organigrama viable, aprovechará el momentum para construir las bases de una organización más ágil, líquida y colaborativa.

 

Tenemos que ser conscientes que el momento que estamos viviendo puede ser el elemento que ponga punto y final a un modelo de negocio y modo de hacer que ya mostraba desgaste y precisaba actualización.

 

Este es el reto. En la moda no queda otra. O eres digital o eres vegetal. Mi obligada pregunta es ¿y tú organización qué es?, ¿y tú?. ¿Eres parte del problema o de la solución?

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