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26 Mar 201909:39

El feminismo, asunto económico

El feminismo, asunto económico

 

 

El 8 de marzo es un día especial para mí. Un 8 de marzo de hace nueve años fue mi primera jornada laboral en las primeras oficinas de Modaes.es, un proyecto empresarial que ha evolucionado hasta ver nacer tres medios más y dar lugar a Cinnamon News. No os negaré que el primer 8 de marzo en las oficinas de Modaes.es casi me arrepentí de haber puesto en marcha una empresa.

 

El 8 de marzo también es especial, por supuesto, porque se celebra el Día Internacional de la Mujer, un día que desde hace algunos años ha ganado importancia en el calendario, gracias a lo cual ya no es un tabú decir que una es feminista (aunque algunos y algunas se encarguen de buscarle tres pies al gato).

 

Por segundo año consecutivo, quiero aprovechar esta fecha para hablar sobre feminismo. Llevo unos cuántos días pensando en qué podía decir nuevo, que no sea repetitivo respecto a lo dicho hace un año. Sinceramente, no sabía qué escribir, hasta que me di cuenta de que la solución la tenía delante de mis narices: el feminismo es (también) una cuestión económica.

 

El feminismo, y en particular el liderazgo de las mujeres del que hablamos en Business Women Empowerment, es un factor clave para la competitividad empresarial. Lo diré de otra manera: la moda, y las empresas en general, no pueden permitirse no contar con el talento de las mujeres con vocación y capacidad de liderazgo que hay en el sector.

 

Primero, porque las mujeres son (somos) capaces de liderar equipos y organizaciones, de generar planes estratégicos y de llevarlos a cabo. Somos un activo de primer orden en las empresas y, en muchísimas ocasiones, hay mujeres más competentes que sus compañeros hombres. ¿Puede una empresa permitirse no tener a los mejores al mando? Si la respuesta es no, no puede dar la espalda al feminismo, a la igualdad de oportunidades y al liderazgo femenino.

 

Además, las empresas y las organizaciones necesitan diversidad. Un consejo de administración o un comité de dirección formado exclusivamente por hombres, y todos de una misma ideología, cultura y franja de edad (una escena largamente repetida históricamente en las empresas), es la mejor manera para que ese consejo o comité no genere debates, ideas innovadoras, preguntas inspiradoras…

 

Estos últimos días hemos tenido la suerte de volver a contar con un grupo de mujeres líderes en el marco del almuerzo anual de Business Women Empowerment. Un pequeño encuentro que sirve para constatar la vigencia del problema de la baja visibilidad de las mujeres en el mundo empresarial, pero también la enorme capacidad de algunas de las mujeres directivas que están en activo en nuestro país.

 

La competencia en la que se basa nuestro sistema económico va aparejado a la meritocracia, que no es otra cosa que el gobierno de los mejores. Los mejores y las mejores. Es lo que las empresas necesitan, sin más.

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