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16 Dic 201706:28

¿Quién quiere a la moda española?

La caída del consumo está haciendo aflorar las necesidades de liquidez de las firmas de moda. No se trata de un fenómeno nuevo, siempre las han tenido, principalmente aquellas enseñas que compiten en la parte media del mercado, es decir, donde hay más competencia. Ante esta situación, las empresas buscan salidas, como dar entrada en su capital a nuevos socios.

Firmas internacionales como Roberto Cavalli o Christian Lacroix están iniciando procesos de venta y, en mayor o menor medida, consiguen recibir ofertas. En España, en cambio, los interesados no llegan. Y no es porque las marcas españolas no deseen abrir su capital, sea a un fondo de capital riesgo o a una firma de mayor tamaño.

¿Qué le pasa a la moda española? ¿Nadie la quiere? El problema de la mayoría de firmas nacionales tienen el mismo problema: su estructura empresarial. Así, la mayoría de marcas españolas que pasean sus nombres por pasarelas como Cibeles carecen de visión empresarial, por lo que su adquisición sería extremadamente costosa.

El impedimento para cerrar operaciones en España no es, sin embargo, la inversión inicial. Es más, esta cifra resultaría en la mayoría de los casos insignificante y se reduciría prácticamente a la subjetiva valoración de la marca en cuestión. El problema es el desembolso que requeriría la reordenación de las firmas, con fichajes de directivos, creación de estructuras empresariales y planes de crecimiento.

Pero, según coinciden varios analistas, el mayor miedo de los inversores son los propios diseñadores. En España, gran parte de las firmas de moda están íntimamente relacionadas con el diseñador que les da nombre (que suele ser su propietario), de manera que el comprador debería lidiar con el ego del que hasta ahora había sido el dueño.

En Italia, la figura del creador es también importante, pero en el país transalpino el matrimonio entre diseño e industria ha funcionado, de manera que detrás de todo modisto existe un buen gestor empresarial.

Como muestra, un botón. Custo Barcelona ha sido una de las empresas españolas que ha iniciado abiertamente un proceso de venta. A pesar de ser una de las principales firmas de moda nacionales, la compañía no ha logrado encontrar un socio, por lo que, finalmente, parece haber renunciado a sus planes.

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