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10 Ago 202004:13

Premios

Premios

 

 

La semana pasada, las redes ardieron (así de inflamables son) con la noticia de que la revista Time incluía a Carles Puigdemont en un artículo sobre los favoritos a ganar el premio Nobel de la Paz. En 2017, se encendieron también con la entrega en falso del Oscar a mejor película a La La Land, cuando el premio era en realidad para Moonlight. A muchos les sigue sorprendiendo aún que Winston Churchill fuera premiado con el Nobel por sus poemas, y no por su acción política.

 

Los premios fascinan e indignan por igual, todavía más en los campos creativos, en las que el criterio de selección se precisa en las bases con ambiguos criterios como “una amplia contribución” al sector en el que operan.

 

En España, el máximo reconocimiento al diseño de moda lo otorga el Ministerio de Cultura, que elige también los premios nacionales de Fotografía y Artes Plásticas. El galardón, dotado con 30.000 euros de dinero público, premia obras realizadas o publicadas en 2017, o bien, en “casos debidamente motivados”, como reconocimiento a una trayectoria profesional.

 

 

 

 

A este último criterio se ha acogido en varias ocasiones el Premio de Diseño de Moda, incluido en el galardón de este año. Miguel Adrover, uno de los diseñadores españoles más reconocidos en su día por la crítica internacional, se llevará a Mallorca los 30.000 euros de premio a su trayectoria, como también los cobró en 2015 Sybilla, hoy a las puertas de los juzgados y que entonces acababa de emprender el relanzamiento de la marca.

 

Adrover, que anunció este año su intención de vender su marca, lleva años desvinculado del sector. En su fallo, el jurado destacó “la vigencia de su discurso en el marco de la moda contemporánea, su compromiso social y la capacidad de reflexión de su trabajo”. 

 

Los premios son muchas veces una imagen de cómo es el sector al que premian, de los Oscar a los TP. Pero los galardones públicos tienen también una responsabilidad, y la posibilidad, no siempre aprovechada, de utilizar el presupuesto de todos para motivar el emprendimiento, la innovación, y premiar a un sector que mira hacia el futuro. 

 

Sin dudar del mérito de Adrover como diseñador, fallar en favor de un profesional que no está en activo da un mensaje equívoco: este premio y su dotación económica deberían servir para reconocer e impulsar a profesionales en activo que luchan por llevar sus diseños a las tiendas y a los armarios de los consumidores. Aunque este sea un premio otorgado por el Ministerio de Cultura.

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