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22 Sep 201706:36

La moda española, en bucle

La moda española, en un bucle

 

 

Los diseñadores exigen apoyo empresarial, los empresarios no creen que invertir en moda española sea un negocio y el negocio, sin la unión de estos dos factores, no existe.  El problema está claro: estos dos actores de la escena económica española, por ahora, no han conseguido hacer buenas migas. ¿Cuál es la solución?

 

Muchos diseñadores españoles han optado por la subvención que, aunque ellos nieguen hasta la saciedad, es un pilar fundamental en su carrera como creadores de moda y como empresarios.

 

Crear una firma de moda y no poder mantenerla es como entrar en un bucle o en un círculo vicioso. Si no hay ayuda, no hay negocio. ¿Acaso las ayudas que ofrece el Estado son un negocio para los diseñadores? ¿Venden lo suficiente como para poder sobrevivir en una escena económica en la que grandes compañías se ven obligadas a cerrar sus puertas?

 

La última en alzar la voz por la moda española ha sido Purificación García, que ha pedido a los empresarios que “apuesten por la moda española”. La creadora gallega explicó ayer en el cuarto encuentro  de La Cultura del Siglo XXI que “es muy difícil encajar el matrimonio entre un industrial y la moda, ya que el diseñador suele tener un ego muy subido y una escasez de humildad”.

 

¿Tiene razón Purificación García? ¿Les hace falta ser más humildes y dejarse llevar por un gestor que les sepa aconsejar? Y, ¿se deben dejar de lado los divinismos cuando se trata de impulsar tu propio negocio?

 

Enrique Loewe, que también estuvo presente en las jornadas, coincidió con Purificación García en muchas de sus opiniones, pero resaltó que “en España no hay empresarios de moda y los diseñadores están mal formados”.

 

Loewe es otro de los diseñadores españoles que están totalmente en contra de que la moda sobreviva gracias a las subvenciones. “La gente debe resolver y competir sin que venga papá Estado para resolverlo todo”.

 

Por otro lado, queda claro que la moda española sí es rentable, sí es internacional y sí sabe vender. El claro ejemplo son empresas como Inditex, Mango, Desigual o compañías recién nacidas como Dolores Promesas, Urbaks o Pretty Ballerinas, que continúan llevando su moda a distintos rincones del mundo y apuestan por aumentar su red de tiendas año tras año.

 

¿Acaso no son moda empresas que nacen con una estructura empresarial sólida? ¿Si no hay un diseñador visible en la marca deja de ser moda? Y, ¿es necesario desfilar encima de una pasarela para que se considere a una firma como una marca de moda?

 

Páginas webs patrocinadas por el ministerio de cultura, tiendas online construidas gracias a subvenciones y desfiles que se pueden llegar a celebrar con la ayuda del Estado. Quizás estas ayudas podrían invertirse en crear una estrategia empresarial, en comenzar a ver al gestor como parte imprescindible en una firma de moda o en lograr crear marca y exportarla a otros países donde la gente sí se pueda permitir un vestido único y exclusivo al precio de una firma como Prada o Chanel, que son empresas con una gran historia y tradición dentro del mundo de la moda, cosa que en España, con la caída del consumo, cada vez es más difícil.

 

La última en unirse al reclamo de subvenciones fue Agatha Ruíz de la Prada, que exigió en una reunión convocada por la Comisión Europea, en Bruselas, que los diseñadores de moda debían tener derecho a las mismas subvenciones que el sector de la agricultura.

 

Acciones como esta son las que hacen que los empresarios no se fijen en la moda española ni en los diseñadores que intentan abrirse camino dentro de un sector tan complicado como el textil. Cuando ellos, algunos de los diseñadores que operan en este país, dejen de ver la moda como un juego, quizás los empresarios y grupos de inversión empiecen a verla como un buen negocio en el que invertir.

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