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Líder en información económica del negocio de la moda

20 Sep 202007:13

Frívolo, accesorio y fútil

 

Frívolo, accesorio y fútil. Son tres de los bonitos apelativos que sin compasión se escuchan una y otra vez entre los detractores de la moda. Califican a la cosa de vestirse como algo poco importante, a lo que sólo le prestan atención personas superficiales y probablemente con corazones muy pequeños.

Por no hablar de las malas prácticas de sus empresas que, a diferencia que las de cualquier otro sector, sólo piensan en aprovisionarse barato y vender caro. No les importa qué condiciones de trabajo ofrezcan sus proveedores ni el impacto medioambiental que generan.

Probablemente cualquiera que trabaje vinculado a este sector lo ha percibido alguna vez: la moda es un blanco fácil, un sospechoso habitual en las sobremesas medio-politizadas o las tertulias de barra de bar. Y probablemente esto tenga un punto de injusticia: la industria de la moda contribuye seguramente tanto como cualquier otro sector a perpetuar las injusticias de este mundo.

Además, partiendo de la premisa de que el desarrollo económico de los países pobres es algo bueno en nuestro sistema (una afirmación desde luego discutible y discutida), la moda contribuye probablemente de una forma notable en algunos de los puntos más negros del planeta.

En los últimos días, Modaes.es ha hecho público el acuerdo de la española Inditex y la alemana Tchibo con el sindicato global IndustriAll para promover un memorándum de intenciones con el que presionar a sus proveedores en los principales países productivos a favor de elaborar convenios colectivos en los que hacer constar las mejoras laborales a sus trabajadores. Y este lunes, analizamos la evolución en el últimos año de los salarios en los proveedores de H&M en países del tercer mundo, donde (puestos en relación a la renta media del país) se avanza sin duda en una dirección positiva.

Desde Modaes.es, creemos firmemente en la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente. Sin apriorismos de ninguna clase, aplaudimos las iniciativas que van en esta dirección y condenamos las malas conductas. Y, sobre todo, pedimos la máxima transparencia por parte del sector en sus cadenas de aprovisionamiento, campo en el que desde luego queda muchísimo por hacer.

Ahora bien, STOP a la condena desinformada y papanatas. Para hacer un mundo mejor se necesita información, rigor y menos prejuicios. Y, hablemos claro, la industria de la moda es la primera interesada en el desarrollo económico de más países: así comprarán más camisetas.

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