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15 Dic 201711:11

¿Está el presidente? Que se ponga


Para algunas de las empresas españolas de moda, este septiembre arranca un nuevo curso con importantes cambios en sus modelos de funcionamiento, que afectarán, incluso a sus propios consejos de administración.

 

El Corte Inglés, controlada por los herederos de su fundador, Ramón Areces, acaba de dar luz verde a la entrada en su capital del jeque catarí Al Thani, el primer accionista ajeno al árbol genealógico ligado al grupo durante cuatro generaciones. Por su parte, Tous, perteneciente al matrimonio fundador y a sus cuatro hijas, hará lo propio con el grupo de capital riesgo Partners Group.

 

Ambas operaciones son paradigmáticas de la apertura de un nuevo ciclo en el que los inversores se interesan de forma creciente por las empresas españolas del sector de la moda, pero también del cambio de mentalidad que se experimenta en muchas de ellas. Cada vez más empresas familiares superan sus actitudes conservadoras y buscan nuevos accionistas con los que crecer juntos.

 

Probablemente, junto a estos dos ejemplos puedan encontrarse muchos más. El Ganso, Bimba y Lola o Scalpers son otras compañías del sector que estudian o han estudiado su alianza con nuevos inversores. Y muchos otros que vendrán próximamente.

 

La entrada de capital significa también nuevas caras en el consejo. Inversores con apellido extranjeros, sentados codo con codo con las familias que levantaron los imperios de la moda española. Antes, todo quedaba en casa, y las decisiones de negocio se trasladaban de la sala de juntas a las comidas en familia, que siempre tenía la última palabra.

 

Los nuevos copropietarios no tienen vínculos con la empresa más allá del dinero que han invertido, no tienen participaciones mayoritarias (Tous abrió el 25% de su capital, El Corte Inglés y Desigual, el 10%), pero es suficiente como para mirar al resto de consejeros a los ojos, alzar la voz y tomar partido en el rumbo de la compañía.  

 

Pronto, en estas empresas podría darse una situación como las que teatralizaba Gila. Uno de estos nuevos accionistas llama y pregunta por el presidente: “¿Está el presidente? Que se ponga”, podrá decir, y estará en su derecho.

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