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21 Sep 201707:15

Comerciante: se ruega creatividad

Navidad y todo el sector de la distribución empieza a hacer cábalas. ¿Hará frío y venderé la ropa de temporada cuando toca? ¿Se venderá más que el año anterior? ¿Será el principio del fin de esta maldita crisis? Preguntas como estas retumban en las mentes de todos aquellos con responsabilidad en los negocios ligados a la distribución, quienes acostumbran a tener una visión mucho más que romántica con respecto a las fiestas navideñas.
 
Por supuesto, la preocupación de los comerciantes no es vana. Las pagas extras, los obsequios de empresa, los regalos familiares y, también, los regalos que nos hacemos para nosotros mismos animan cada año las compras en esta época del año, por lo que resulta clave para los resultados de fabricantes, intermediarios y vendedores. La fiebre consumista es tal que más de uno ha pensado en impulsar unas Navidades 2, en julio o en agosto, para no tener que esperar un año entero a que las ventas se disparen.

Bromas aparte, a principios de diciembre los comerciantes preparan una temporada decisiva para su negocio, con más o menos esperanzas e ilusiones, pero siempre desde la premisa de que se trata de un momento importante. Tanto que a veces se crea una sensación de agobio que no deja pensar con claridad. Hay que tomar decisiones acertadas, porque el riesgo, igual que la oportunidad, también es alto, y la competencia, feroz.
 
Pensar y pensar bien es una práctica que hace bien en todas las profesiones. Las obligaciones son muchas, y el tiempo escaso, pero vale la pena hacer un parón a medio camino y reflexionar sobre lo que se está haciendo. Y, si se quiere conseguir realmente el éxito, hay que dejar un poco de rienda suelta a la creatividad.

Cualquiera que haya estado algunas navidades en Nueva York y haya dado un paseo por la Quinta Avenida y sus tiendas, de lujo, de moda rápida, de zapatos, de electrónica o de artículos deportivos, podrá recordar sin duda alguno de esos fantásticos escaparates.
 
Estados Unidos es una potencia mundial por muchas cosas, pero entre ellas en su habilidad para vender, presentando los productos de la mejor forma posible para atraer el deseo de los consumidores.
 
España no ha destacado en su historia por su faceta comercial, pero nunca es tarde para dar el paso. Las ofertas comerciales se repiten y los modelos se imitan unos a los otros, pero hay espacio para dar una vuelta de tuerca. A menudo a los pioneros se los comen los indios, es cierto, pero dejarse llevar por la inercia de las fórmulas repetidas hasta el aburrimiento también conlleva importantes riesgos.
 
Por mucha crisis que haya, y por muchas incertidumbres que se presenten hacia el futuro, los consumidores siempre aprecian las buenas ofertas, los productos atractivos y bien presentados. La creatividad, esa cosa tan sencilla y tan difícil, puede hacer que algunos marquen la diferencia.

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