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20 Nov 201708:59

China, cambio de rumbo

China se enfrenta a la transformación de su modelo económico y, aunque esta reestructuración impacta de lleno a su crecimiento, arroja un escenario positivo para el desarrollo del comercio. El Producto Interior Bruto (PIB) de China creció un 6,9% en 2015, la cifra más baja en 25 años, e hizo saltar todas las alarmas en los mercados financieros internacionales ante la amenaza de que ralentizara toda la economía mundial.

 

No obstante, el Gobierno de Pekín sigue insistiendo de que la desaceleración es consecuencia de la transformación estructural de su sistema para modernizar su economía. El país concentra todos sus esfuerzos en crear un modelo de crecimiento económico en base al consumo y los servicios. De hecho, el sector terciario ya generó en 2015 el 50,5% del PIB del país, siendo la primera vez en la historia que este sector representa más de la mitad de su economía.

 

La política económica del país va, por tanto, en esta línea y abona el terreno para el desarrollo de la moda internacional. China continúa siendo un mercado estratégico para los operadores españoles de moda. El consumidor chino ha evolucionado rápidamente y ha sofisticado sus gustos y sus hábitos de consumo, transformando el escenario de unos años atrás.

 

En este sentido, China se abordar ya como un mercado maduro, aunque continúa seducido todavía por las marcas extranjeras. El ecommerce se ha consolidado como uno de los canales preferidos para el consumidor chino y presenta aún un largo recorrido. El auge del comercio online también ha contribuido a reordenar el negocio de retail, a frenar y redefinir las estrategias expansivas de las grandes empresas de distribución y a reconducir el boom de centros comerciales.

 

En los doce últimos meses, el Gobierno del país ha ido dictando una batería de medidas para favorecer y dinamizar aún más el consumo local, como reducir los aranceles a la importación en 800 artículos de gran consumo, impulsar la compra a crédito así como motivar el gasto en zonas rurales.

 

Por otro lado, esta semana se ha celebrado en Hong Kong la semana de la moda, un evento de larga trayectoria dedicado al aprovisionamiento textil. Como la mayoría de las ferias, la Hong Kong Fashion Week es representativa de la transformación de la ex colonia británica de polo para la producción a hub de diseño, donde los grandes interproveedores comercializan ya con colecciones completas con altas dosis de moda.

 

Fuera de la feria, Hong Kong muestra también la transformación que experimenta el mercado del lujo en el país. Causeway Bay, uno de los principales barrios comerciales de la ciudad y una de las calles más caras del mundo para alquilar un local comercial, muestra como el milagro del lujo en China se desvanece para dar paso al fast fashion, con operadores como Uniqlo y Forever 21 en bandera. 

 

Cara y cruz, por tanto, en un país que supera los 1.300 millones de habitantes. Una economía que frena su expansión, pero un Gobierno que mira a largo plazo con la ambición de encontrar el rumbo de la estabilidad. Un rumbo favorable, en cualquier caso, para la moda internacional.

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