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17 Dic 201707:23

Capital riesgo: gimnasia para la moda española

 

Especuladores, codiciosos y oportunistas. Las gestoras de fondos de capital riesgo reciben toda clase de apelativos negativos por parte de sus detractores, asqueados de una forma de participación en el sistema capitalista que se basa en la disposición de mucho capital, la compra de participaciones en empresas y la salida de las mismas tras un periodo limitado. Y no se puede negar que este modelo de inversión haya dejado algunos cadáveres en la economía española, y por supuesto también en la moda. No ha sido feliz, por ejemplo, el paso del private equity por compañías como Hazel, Musgo o Coronel Tapiocca o la experiencia de AB Diseño y Moda.

 

Sin embargo, la hoja de servicios del capital riesgo en la moda española tiene en su haber otros casos bien significativos. El más próximo es, sin duda, el de Pepe Jeans, que debe tanto a unos gestores competentes como al apoyo de unos fondos comprometidos gran parte de su formidable trayectoria empresarial en los últimos años.

 

Entonces, ¿es positivo o negativo que el capital riesgo llegue a la moda española? Cualquier respuesta categórica en este sentido será, probablemente, injusta con la realidad de unos u otros casos. Al final del día, los fondos de capital riesgo son empresas que están gestionadas por ejecutivos, por personas, cuyo éxito no deja de estar condicionado tanto a su propia pericia como a las condiciones del entorno económico.

 

Lo que parece claro es que, sin el capital riesgo, muchas aventuras empresariales de la moda española no hubiesen podido ni siquiera existir y que muchas otras compañías tendrían ahora un abanico de opciones más estrecho para su desarrollo. BuyVip, Privalia, Pepe Jeans, Cortefiel, Losan, Dogi o Jota+Ge, por poner algunos ejemplos, son algunas de las que han hecho uso de la baza de los fondos de inversión.

 

En su legítima búsqueda de aumentar el valor de su inversión, los fondos tienen por lo general una clara vocación de eficiencia en las empresas en las que participan. Control del gasto, monitoreo constante, inversión y crecimiento son los mantras que el capital riesgo impone a las empresas en las que participa.

 

Una de las últimas grandes operaciones ha sido la entrada del fondo francés Eurazeo en Desigual, con una participación del 10%. En un año de trayectoria en la compañía catalana, el fondo galo ha hecho mucho más que acto de presencia: Desigual ha creado un potente consejo de administración, ha impuesto nuevas formas de organización a la plantilla y, esta última semana, ha forzado el relevo en su directiva.

 

Sean o no decisiones acertadas (el tiempo como siempre lo dirá) en este caso, el caso de Eurazeo y Desigual evidencia que la presencia (seguro que creciente) del capital riesgo en la moda española trae consigo nuevos retos para los directivos y profesionales del sector. Y si es para obligar a las directivas de las empresas a hacer gimnasia mental para enfrentarse a retos importantes y enfocar en la dirección acertada, ¡bienvenido sea!

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