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15 Dic 201718:57

Regar a las pymes para que crezcan

Regadera

 

Uno de los puntos críticos, que los analistas destacan de manera permanente en la economía española, es la reducida dimensión de sus empresas, lo que afecta a una menor internacionalización de las mismas y a unas cifras de exportación más bajas que en otros países de la Unión Europea.

 

Este tema también está presente en el sector de la moda. Nuestra estructura empresarial es muy piramidal, como en casi todos los países, con una base amplia de pequeñas empresas a las que siguen las medianas y después una cúpula muy reducida, pero de gran peso  por su potencial económico y su proyección internacional. En este caso, todos los ojos contemplan a Inditex como un ejemplo que deberían seguir las empresas del sector. Sin embargo, el caso de la empresa gallega es excepcional, ya que tiene unas dimensiones mundiales, gigantescas si se tiene en cuenta la realidad del sector de la moda en España. Baste señalar que la facturación de Inditex es nueve veces superior a la de Mango, que ocupa el número dos en el ránking nacional.

 

En España, nuestro punto flaco es el segmento de empresas medianas, mucho menos potente que el de otros países, como  Alemania, con su famoso mittelstand, Francia o Italia, y que ha sido especialmente castigado por los efectos de la crisis. En relación a las empresas pequeñas, un grupo que representa más del 65% del empleo del sector, se hallan dedicadas al mercado nacional, a especialidades o a trabajar para las grandes y medianas. Su proyección exterior es muy baja.

 

La evidencia es clara, cuanto más grande es una empresa más exporta, lo que es cierto, pero quizá se debería formular de otro modo: lo importante es el mercado, hemos de conseguir estar en más mercados y más grandes y la dimensión de las empresas se adaptará a los mismos. En efecto, la dimensión de la empresa es una variable que depende de manera directa del tamaño del mercado al que se suministra. Una empresa dedicada al mercado regional tendrá una dimensión inferior a otra que venda a nivel nacional y ésta será inferior a su vez a una empresa con ventas internacionales. Es el mercado el que, en definitiva, manda.

 

Esta preocupación por la reducida dimensión de las empresas españolas ha sido recogida en el último informe sobre España del Fondo Monetario Internacional (FMI), fechado en junio. El FMI enfoca el tema en dos aspectos: se han de reducir las limitaciones injustificadas (tributarias, sociales, reglamentarias, etc.) que frenan el crecimiento de las empresas. Esta vía es la que normalmente  proponen las diversas administraciones, aunque los resultados no parecen demasiado exitosos. Si las grandes empresas ya se quejan del exceso de burocracia y papeleo, se supone que el problema es aún mayor para las pymes.

 

El otro enfoque del FMI es generar economías de escala tanto en el mercado interior como en el exterior. Para ello propone impulsar una mayor competencia en aquellos sectores todavía regulados para que puedan entrar nuevas empresas y así crecer en el mercado interior.

 

En el campo exterior, apuesta claramente por que el Gobierno haga más para ayudar a las pymes a entrar en los mercados de exportación y mantenerse en ellos. Este planteamiento implica un apoyo decidido a la internacionalización de las empresas como vía que desembocará en un aumento de la dimensión de las mismas a medida que se conquisten mayores cuotas en los mercados internacionales.

 

Naturalmente, el acceder a mercados más grandes exige a todas las empresas un nivel de competitividad adecuado y aquí influyen muchos factores del entorno, como los costes energéticos, la reglamentación laboral o la disponibilidad de financiación, etc. Por ello, todas las políticas que mejoren estos factores son la base para que las empresas puedan lograr dar este salto al exterior que, de una manera u otra, todos consideramos que es la gran tarea que espera al sector de la moda. Ya tenemos a Inditex y a Mango, pero nos faltan muchas más empresas en el exterior.

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