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25 Nov 202011:16

¿Por qué nos preocupa China?

 

La evolución de la economía china está bajo permanente observación después del lunes negro del pasado agosto en el que el desplome de las bolsas chinas provocó el pánico en todos los mercados mundiales. Este interés es lógico si tenemos en cuenta que China es la segunda economía del mundo, después de los Estados Unidos, y ha sido el puntal del crecimiento del PIB mundial durante la crisis iniciada con la quiebra de Lehman Brothers en setiembre de 2008.

 

La reciente desaceleración de la economía china, que pasará de un aumento del PIB real del 7,3% en 2014 al 6,3% previsto para 2016, responde a una serie de factores aunque el básico es el cambio de modelo económico iniciado por las autoridades del país. Hasta ahora el crecimiento chino se ha basado en las exportaciones industriales y en un gran esfuerzo inversor, tanto industrial como en infraestructuras. Ahora se pretende pasar a un modelo en el que el consumo y los servicios sean los motores del crecimiento y el empleo.

 

En el presente año, la producción  industrial mantiene un crecimiento del 6,2% hasta noviembre y las exportaciones han caído un 3% en el mismo período, mientras que las ventas al consumo crecen por encima del 11% y los servicios mantienen un dinamismo notable.

 

Sin embargo, la transición al nuevo modelo no será ni rápida ni fácil ya que existen amenazas latentes, en especial las derivadas del elevado endeudamiento del país. Al respecto, en poco menos de siete años, la deuda total (pública, empresarial y privada) ha aumentado en más de 100 puntos del PIB, situándose en el 285% del mismo. Por otra parte, la mitad de esta deuda está relacionada directa o indirectamente con los sectores inmobiliarios y de la construcción. Los gobiernos locales también se han endeudado mucho para financiar sus proyectos de infraestructuras.

 

A pesar de estas amenazas, la mayoría de analistas destacan que las autoridades disponen de un importante arsenal de medidas monetarias y fiscales para hacer frente a cualquier imprevisto, baste señalar que las reservas internacionales acumuladas superan el 30% del PIB. Por otra parte, las autoridades están atentas y preparadas para actuar rápidamente frente a situaciones negativas.

 

Manca finezza? 

La situación de China parece muy diferente de los demás países emergentes y todos apuestan (o rezan) para que haya un ajuste suave (soft landing) de la economía evitando así efectos colaterales en otros países, en especial los asiáticos, y en los mercados financieros internacionales. Para ello “el gobierno chino deberá hacer sutiles malabarismos para aplicar reformas y mantener a la vez la demanda y la estabilidad financiera” en palabras del Dr.Changyong Rhee, Director del departamento de Asia y el Pacífico del Fondo Monetario Internacional.

 

Sin embargo, persiste una cierta desconfianza en si las autoridades chinas sabrán hacer estos “sutiles malabarismos” preconizados por el Dr.Rhee ya que su actuación en el  citado “lunes negro”  no fue precisamente un ejemplo de gestión eficiente. Nótese la diferencia con el comportamiento de la Reserva Federal norteamericana en la reciente subida del tipo de interés en Estados Unidos. La medida, inevitable, tarde o temprano, fue gestándose lentamente, sumando consensos y ofreciendo seguridad de que su implantación sería prudente y si fuera necesario se revisaría. La presidenta de la Reserva Federal, Janet  Yellen, acertó en el mensaje que quería trasmitir a los mercados. Todo un ejemplo de finezza, tan necesaria en los temas financieros en un entorno mundial inestable y volátil como el actual. 

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