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17 Nov 201718:25

Compañeros de viaje

Compañeros de viaje

 

 

Uno de los signos de la superación de la crisis, de la que se  cumple el noveno aniversario, es el de la entrada de capitales en el sector de la moda y el retail, vehiculada a través de fondos de inversión, sociedades de capital, etc. generalmente extranjeras.

 

Las causas son evidentes: España es uno de los países con mayor crecimiento en el área del euro, la financiación es abundante y existen bastantes empresas en el sector que pueden ser demandadoras de esos fondos.

 

¿Qué pueden aportar estos fondos?

La respuesta es variada teniendo en cuenta las diferentes situaciones de las empresas potencialmente interesadas en dichas aportaciones. Sin ser exhaustivos, podríamos establecer unas características de dichas empresas.

 

En primer lugar, empresas de moda que han tenido éxito en su desarrollo pero que están lejos de su potencial debido a la falta de recursos. Hoy en día, la expansión en el retail de moda es tremendamente cara y no exenta de errores, lo que hace esta fase muy incierta. Si añadimos otros factores, como la necesaria  internacionalización o la venta online, esta incertidumbre crece alarmantemente. En este caso, los fondos pueden suministrar los medios que necesitan las empresas para expandirse.

 

 

 

 

Otro caso es el de empresas que han crecido mucho pero su modelo empresarial ha entrado en declive y por tanto es insostenible a medio o largo plazo. Estas empresas necesitan capital pero sobre todo reorientar su modelo ya que el que les ha llevado al éxito ya no sirve. No existen fórmulas que duren toda la vida y más en un sector en el que el cambio es casi permanente y el éxito es saber cambiar con el cambio. En estos casos la aportación externa es básicamente de gestión para dirigir la empresa hacia una senda de crecimiento más sostenible. Uno de los fondos más importantes, Blackstone, se vanagloriaba recientemente de que su aportación básica en sus inversiones era: “gestión, gestión y gestión”.

 

Hay casos más cercanos a las empresas de tipo familiar. Muchas en el sector son obra de un fundador/líder que las ha llevado al éxito pero que no tiene un sucesor, bien por ausencia de  descendientes o los que existen no quieren seguir en el negocio o no tienen capacidades para ello. Una fórmula de viabilidad sería dar participación en el capital de la empresa a sus altos directivos, aunque esta opción choca con el estilo de la mayoría de fundadores/líderes poco propicio a generar equipos conjuntados y colaborativos.

Finalmente, existen los fondos buitre que compran empresas en crisis para “lavarles la cara” y revenderlas con el fin de lograr la máxima plusvalía en el plazo más corto.      

 

¿Hasta cuándo?

Los fondos de capital son compañeros de viaje para lograr elevar el valor de la empresa y generar un retorno suficiente a las aportaciones realizadas. Cuando esto sucede, el fondo se desvincula de la empresa vendiendo su participación. El viaje conjunto ha terminado. El fondo ha generado un beneficio y la empresa está en mejores condiciones de competir en el futuro. Este sería el win to win ideal, aunque ya se sabe que los viajes en estos días son inciertos y más en el sector de la moda.

 

 

NB: Recomiendo la interesante entrevista a Massimiliano Caraffa de The Carlyle Group, en el número 23 de la Revista Modaes.es. 

 

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