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20 Nov 201701:16

2015. El año de la recuperación

 

Al fin ha llegado la recuperación del consumo. Esta importante variable económica, representa casi el 60% del PIB, había quedado muy afectada por la crisis económica. Así, entre el máximo alcanzado antes de la crisis (2007) y el punto más bajo de la recesión (2013), el consumo familiar descendió un 11% en términos reales, es decir sin considerar la inflación. Los primeros síntomas de mejora se dieron a mediados de 2014 y se han confirmado plenamente en el año actual, que cerrará con un aumento algo superior al 3%.

 

Esta evolución tiene sus fundamentos en la recuperación del empleo y la mejora subsiguiente de la renta de las familias, además del aumento de la riqueza de las mismas en inversiones financieras y vivienda, a lo que hay que sumar la influencia favorable de los bajos tipos de interés, la caída del precio del petróleo, el estancamiento de los precios y las reducciones fiscales.

 

Respecto al empleo, éste creció un 1,2% en 2014 y acabará el año actual en un 3% lo que representa la creación de más de 500.000 nuevos puestos de trabajo. Aunque los empleos que más han crecido son los de tiempo parcial y los temporales, y los salarios continúan estancados, la mejora del mercado de trabajo ha aportado un impulso a los ingresos familiares que se ha traducido en un mayor consumo.

 

El consumo de vestuario

El consumo de prendas de vestir tiene unas características específicas con respecto a otros productos, ya que la compra de vestuario viene influida, además de los factores económicos antes citados, por el stock de prendas que posee el consumidor. Así en épocas de recesión  el consumidor reduce la compra de prendas nuevas y utiliza más las que tiene en su stock. Por eso cuando ha llegado la recuperación una parte del impulso de la demanda se ha debido a la renovación de dicho stock que se había frenado a causa de la crisis.

 

En el aspecto temporal, el consumo de vestuario es uno de los que antes detecta los cambios en el ánimo del consumidor anticipando así las crisis y las recuperaciones.

 

El impacto negativo de la crisis ha sido especialmente intenso para el consumo de vestuario. Así el Indicador del Comercio de Moda recoge una caída de las  ventas detallistas superior al 25% entre 2007 y 2013, iniciando una recuperación en 2014 (2,2%) que ha ido acelerándose y se estima cerrar 2015 con un aumento entre el 4,5 y el 5%.

 

Perspectivas para el retail 

Todos los organismos económicos pronostican para 2016 una continuación del proceso de recuperación, si bien advierten de una cierta desaceleración del mismo ya palpable en la segunda parte del año actual y que se notará más en el 2016. En relación al consumo de las familias, las previsiones oscilan entre aumentos del 2,5 al 3%.

 

En el caso del vestuario es de esperar el mismo comportamiento, es decir continuidad de la situación favorable pero con algo menos de dinamismo.

 

En el retail de moda es de esperar un incremento de la competencia por la vía de la apertura de nuevas tiendas o por la entrada de nuevas marcas atraídas por un mercado como el español que tiene un potencial importante en Europa, con una demanda añadida por el turismo y por el auge de las nuevas tecnologías. Esta previsión hace recaer nuevamente la problemática del retail en los márgenes comerciales. Estos se han reducido durante la crisis para poder ofrecer un precio atractivo para los compradores que se han acostumbrado a la oferta  low cost y no dudan en cambiar de tienda o de formato para conseguir un precio más favorable. Este comportamiento del consumidor y la mayor competencia pueden ser una limitación importante a la hora de recuperar los márgenes perdidos, por lo que las mayores ventas pueden no tener una traducción directa y rápida en los resultados de las empresas que habrán de esforzarse en lograr una mejor gestión de sus activos y continuar, como siempre, con un estricto control de costes.  

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