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21 Oct 201712:16

En la era de la Post Fashion Circus

Barcelona se ha sacado de la manga una nueva feria de "moda urbana contemporánea", que tendrá lugar entre el próximo 7 y 9 de julio, con periodicidad bianual. Parece ser que la marcha de Bread and Butter ha dejado sin un importante negocio a la ciudad. Se acabó la fiesta: no more hotels, no more restaurants, no more shopping, no more ¿business?. El negocio de Bread and Butter no estaba en la ciudad, pero para Barcelona el negocio sí estaba en Bread and Butter.

La feria alemana, definida con un nombre que nunca entendí (Pan y Mantequilla) lleva el subtítulo de tradeshow for selected brands y un acertado lema: Fun & Profit. La feria catalana se llamará The Brandery, un nombre calcado de un estudio de diseño de la ciudad de San Francisco (www.brandery.com) y llevará el extravagante subtítulo de Post fashion circus. Sabido es que un subtítulo se suele poner para explicar el título, pero en este caso es toda una declaración de intenciones. En cuanto al lema, con Barcelona es suficiente.

Vayamos a pasos. Decir moda urbana contemporánea tratándose de una feria es una pura redundancia. La moda, uno de los fenómenos sociales más importantes, siempre es contemporánea, a menos que no habites en otro tiempo, lo cual, leyendo a Julio Verne, hemos visto que no es posible de momento.

Parece ser que la relación entre moda y hermenéutica a nivel de ferias es imposible, pero yo, que abogo por los conceptos rigurosos, intentaré dar con la interpretación.

¿Se entiende que Bread and Butter era un fashion circus y ahora estamos ya en la era de la post fashion circus? Pues no: Pere Camprubí, director del evento, explicó en la rueda de prensa que el concepto de fashion debía ser superado (así, sin más), y por eso el post fashion; en cuanto al circus, "es un lugar donde hay gente y pasan cosas" (conozco innumerables otros sitios donde ocurre lo mismo).

Seamos serios. Remitiéndonos al Webster Dictionary, ya que somos tan internacionales, fashion es "a prevailing custom, usage, or style", por lo tanto post fashion es un garrafal sinsentido. Y por lo que respecta a circus, dice lo siguiente: "an arena often covered by a tent and used for variety shows usually including feats of physical skill, wild animal acts, and performances by clowns" o bien, en sentido figurado, "a public spectacle".

Así que, de esta manera tan creativa, desde Barcelona y para el planeta hemos inaugurado la era de la post fashion circense. Y los puristas de la hermenéutica que se aguanten, en nombre de la creatividad.

Brandery suena a braderie (del francés, "vente de soldes souvent hors boutique par les commerçants d'une ville"): la organización regala dos noches de hotel por cada cinco metros cuadrados de stand. Y no es de extrañar, si quieren que venga alguien. Para las marcas, las agendas de julio están que echan humo: Bread and Butter del 1 al 3; el nuevo salón de Prêt-à-Porter París, sesión intermedia, del 5 al 7; y The Brandery del 7 al 9. Eso es lo que se dice un posicionamiento adecuado. Que vengan todas a Barcelona a disfrutar de sus playas, porque el negocio ya estará hecho.

No he conocido web con vida más corta: 24 horas, a lo Jack Bauer. La web del evento, convertida en Power Point para la rueda de prensa, exhibía algunas simplezas como que habrá marcas "componente diseñador" en el espacio The Cathedral y "componente diseño" en The Loft. Las primeras con nombre y apellido, y las segundas "con diseñador o sin él", según Camprubí.

Ergo, una marca con nombre y apellido, por ejemplo, Sita Murt, podrá tener stand en dos ubicaciones. A lo mejor el regalo entonces son los Ticket Restaurant. En el formulario de los expositores la cosa tampoco queda demasiado clara, ya que si quieres acceder al primer espacio debes ser una exclusive brand and designer, y, si quieres acceder al segundo, debes ser una marca most daring trends. ¿Y si se le ocurre venir a Gareth Pugh, dónde lo ubicarán? Es lo que tiene conceptuar deprisa y corriendo un evento de estas características. Y los diseñadores de páginas web que cobren y ya está.

Pero… ¿están pensando que The Brandery es la sustituta de Bread and Butter? Pues no se confundan, que mientras ésta es una feria internacional especializada en Street y Urbanwear, la primera será una feria internacional especializada en… ¡todo! No sólo en marcas de Streetwear y Denim, sino también diseñadores, es decir, prêt-à-porter. Vamos, el tres en uno. Y a las ferias internacionales de prêt-à-porter que les den, que ya no hacen ninguna falta.

Y yo me pregunto: ¿qué lógica tiene, en plena crisis del sector, competir con una feria consolidada, cuando a las ferias internacionales cada vez va menos público, y, además, el público final, es decir, los compradores, cada vez se gastan menos dinero en moda? Y hablando de tendencias, ¿nadie se ha informado de las últimas tendencias de consumo? Josep Lluís Bonet, el presidente del consejo de administración de Fira de Barcelona, cree que "en Barcelona hay un importante hueco de mercado". Más bien hay un mercado hueco, diría yo.

Pero claro, Jordi Hereu, alcalde de Barcelona, quiere convertir a The Brandery en "un referente ferial internacional para la moda contemporánea" y para ello patrocinará el evento con "uno o dos millones de euros" del erario público, que para eso los barceloneses pagamos impuestos tan caros. Pero… ¿qué credibilidad tiene Barcelona en el mundo de la moda internacional? ¿Qué credibilidad tiene una declaración política que afirma que el gasto es de "uno o dos millones de euros"? ¿Acaso la diferencia es insustancial?

En la web, que murió a las 24 horas de nacer, se vendía por su "clima mediterráneo, con inviernos suaves y cálidos veranos" y sus "más de cuatro kilómetros de playas". ¿Somos especialistas en fashion business o queremos business turístico? Los profesionales que conocen cómo está el sector y cómo funciona el sistema de la moda saben que crear una feria como la Bread and Butter en este momento está totalmente fuera de contexto.

Hacer creíble Barcelona como ciudad de atractivo internacional para la moda no es una tarea que pueda acometerse sin trazar una estrategia conjunta por parte de las instituciones que la gobiernan, tanto del Ayuntamiento como de la Generalitat (tanto tiempo enfrentados), y, sobre todo, del sector privado implicado, que, ahora mismo, no está pasando su mejor momento. Si históricamente no lo hemos hecho, ahora ya es un poco tarde. The Brandery nace en unas circunstancias muy críticas y con respiración asistida. ¿Asistiremos de nuevo a la crónica de otra muerte anunciada?

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