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17 Dic 201705:21

Bienvenido Mr. Li

Helena Rosselló

Codehunter China & China Department Manager de Sofoco Media

En los años Cincuenta del pasado siglo España se preparó para entender una nueva dimensión cultural -la estadounidense-, reflejada de manera paródica por Berlanga en la película Bienvenido, Mister Marshall. Hoy, sin embargo, es la dimensión cultural de la China contemporánea, con un perfil de inversor y de consumidor muy específico, la que debe comprenderse, ya que este país se ha convertido en un consumidor e inversor cada vez más potente.

 
Cada día puede encontrarse público chino por las calles de nuestro país, demandando códigos claros para poder acceder a la compra en nuestras tiendas, poco o nada preparadas para este tipo de consumidores. El cada vez más preciado flujo de clientes chinos con poder adquisitivo en las tiendas españolas nos obliga a trabajar para ellos, formándonos en sus costumbres y presentando un mix entre lo local y su cultura.
 
El consumidor chino tiene una actitud diferenciada aún en un mercado globalizado, ostentando una clara dimensión cultural con una identidad resistente. Ante estas circunstancias, toda acción de comunicación debe tener su código adaptado para explicar marcas y productos.
 
Por ejemplo, los chinos tienen una concepción de los espacios privado y público muy diferente a la nuestra, por lo que, en una tienda deben saber “leer” su recorrido; para ellos, el significado de los colores transmite grados de calidad de los productos, por lo que hay que saber ayudarles a apreciar la combinación de colores de los tejidos; sus características físicas hacen que tengan un patronaje diferente del occidental, lo que significa que hay que saber hacerles entender la combinación de prendas y ofrecer arreglos rápidos. Además, el consumidor chino no practica la compra compulsiva, y teniendo un presupuesto estimado de antemano, necesita a un dependiente con calculadora en mano para que la atención al cliente sea más ágil y también para poder calcular cuantas prendas puede comprar.

Considerando que, como decía mi abuelo, que era un gran sabio, “Las circunstancias no las administra uno mismo, sino la complejidad del mundo”, en lo que respecta al tema de la comunicación con el consumidor chino hay que saber tomar decisiones adecuadas desde la empresa/marca para dirigirse a él y conseguir que entre en una tienda y realice una compra.
 
Para facilitar este objetivo hay que desarrollar un trabajo de codehunting China, que ayuda a las empresas a emitir mensajes eficaces y comprender cómo se perciben productos e ideas desde la óptica china. Sin él, el cliente chino no entiende, no compra, no procesa y no repite.
 
Una comunicación eficaz con códigos adaptados, además de facilitar las ventas, lanza al mundo una promoción boca oreja entre más de 1.300 millones de habitantes. El perfil de consumidor chino aterrizado en nuestro país por motivos laborales y de paso a otras ciudades europeas, con un importante poder adquisitivo (por encima de japoneses y coreanos), es cada vez más corriente en nuestras calles.
 
Las circunstancias de mayor necesidad de ventas no las administra la empresa,  vienen dadas por el entorno. La complejidad del mundo no viene impuesta por el capricho del cliente chino, sino por la amplitud del mundo. Para que haya una entente cordiale debemos perfilar los códigos de comunicación para ser visibles en nuestro propio país a los ojos de quien compra, en este caso, el nuevo consumidor chino.
 
Bienvenido, Mister Li.

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