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20 Nov 201722:01

Responsabilidad en el mensaje comunicacional de la firma de moda

La comunicación tiene una dimensión considerable, transcendental para la marca de moda.   No estoy hablando en términos empresariales; cada acción de comunicación provoca unas respuestas en la masa social a la cual nos dirigimos.
 
Nuestros públicos objetivos son blanco de unos impactos que si no son adecuadamente gestionados nos van a perjudicar de un modo muy claro. La gestión  óptima de la comunicación  atendiendo a nuestro target la denomino responsabilidad.

Sí,  la responsabilidad en cada acción de comunicación es algo que no puede olvidar  ningún gestor de negocio de moda o de cualquier otro sector. Nos lo demanda la sociedad, nuestros stakeholders, accionistas  y la propia ética profesional y personal.
 
Cuando detectamos en una acción de comunicación del tipo que sea (declaraciones públicas de un diseñador, publicidad, eventos, etc), circunstancias desagradables, falsas u ofensivas algo ha fallado en nuestra responsabilidad.
 
Nuestro mensaje no va a calar o gustar a toda la masa social, pero será transparente, conciso y respetuoso. Es importante alcanzar positivamente a nuestro target pero también lo es ganarnos el respeto y admiración del resto de los públicos.

Posiblemente penséis que unas declaraciones personales sólo perjudican a la persona que las realiza, pero no es del todo correcto. Cuando ocupamos un puesto destacado en una firma, y además somos conocidos a nivel mundial, cualquier mensaje transmitido se identifica con el de la organización y la daña. De ahí a la fulminante acción reprobatoria de Dior como consecuencia de las declaraciones de John Galliano. Ha fallado la responsabilidad individual, pero no la de la firma.
 
Cualquier mensaje comunicacional  tiene que ser entendible, transparente, respetuoso y honesto para que se considere responsable. Esto no quiere decir que no se pueda ser innovador en el mensaje. Innovación también implica responsabilidad.
 
Por ejemplo, en la publicidad de moda hemos hallado acusaciones de falta de responsabilidad en distintas ocasiones. Esto ha pasado factura a marcas como Benetton a su imagen y, en consecuencia, a sus ventas.
 
En otras ocasiones se acusa de potenciar una imagen del hombre y de la mujer lejos de la realidad, con modelos que pueden implicar ir contra los principios básicos de la salud; desde luego una falta de planificación de comunicación responsable que han empujado, erróneamente, a considerar a la moda inductora de enfermedades como la bulimia o la anorexia. Un problema mucho más profundo que no han sabido superar algunas firmas de moda.

Cualquier mensaje comunicacional tiene que ser entendible, transparente, respetuoso y honesto para que se considere responsable

La comunicación, realizada de un modo profesional, estudiado y planificado, evita que se puedan dar circunstancias negativas o, al menos, paliarlas. Ante las fluctuaciones del mercado no existen fórmulas infalibles, pero la planificación efectiva de la comunicación es una medida preventiva imprescindible.
 
No es una defensa incondicional de la comunicación, per se, simplemente cualquier acción comunicacional cuesta tiempo y dinero. Para demostrar que es una inversión y no un gasto hay que generar valor, intangible pero cuantificable.
 
Cuando al gestor no le convencen nada más que los resultados y los balances económicos hay que demostrar que un mensaje comunicacional irresponsable genera pérdidas a corto y medio plazo.
 
Y ante situaciones de crisis, también existe respuesta comunicacional efectiva, pero esto es otro tema.
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