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15 Dic 201705:36

¿Lujo es el nuevo arte conceptual?

 

El storytelling de la industria de los bienes de lujo ha derivado a una visión extrema de lo que es la exclusividad y lo crematístico. Si bien podemos entender que el marketing busca establecer una relación emocional entre el bien en cuestión y el consumidor, la deriva del concepto lujo supera las previsiones anteriores.

 

El producto de la industria del lujo por muchos adornos que le pongamos tiene un coste económico elevado, y si hiciéramos un análisis sociológico, podríamos incluso iniciar las bases de un debate sobre lo que se considera oportuno, caro u obsceno. Claro que el concepto lujo es  interpretable y medible bajo diversos parámetros.

 

Lujo viene de la palabra latina  luxus que se puede traducir como vida extravagante, opulencia salida del orden, exceso…. Todo con un sentido bastante negativo. Y claro, el consumidor de lujo no puede o no quiere sentirse como un ser superficial, fútil, banal, despreciativo hacia todos aquellos que no pueden disfrutar de esos bienes. Dependerá también de la conciencia propia de cada uno que puede molestarle ese matiz de la exclusividad o por el contrario darle exactamente igual.

 

Creo que en otras ocasiones he mencionado que el lujo para cada uno es una idea que puede o no tener que ver con un bien tangible. Es decir a todos nos parece que la vida nos da cosas de las que disfrutarlas nos parece una maravilla, un lujo y no para ello es necesario tener millones de euros o dólares en el banco, ponía como ejemplo el disfrutar de la familia, adentrase en la naturaleza, contemplar un cuadro,….

 

Y, entonces, ¿cómo conjura el marketing del lujo toda esa frivolidad que puede percibir tanto su consumidor como el que no lo es?  Asemeja el lujo, a lo cultural, a lo emocional casi en un sentido místico o religioso.

 

Pero es una corriente que no sólo se observa en el lujo, incluso en la cocina de autor  el chef ya no es un cocinero habilidoso…es un orfebre del arte, en definitiva es un artista, casi un genio moderno.

 

Por lo cual la asociación de arte y lujo es una solución muy socorrida, oportuna  pero a veces caemos en la exageración y en una pseudo espiritualización del producto. ¿Es verdadero ese storytelling? Pues la verdad, vendernos la idea nos la venden bien, y el producto se enfoca perfectamente según sea el cliente al que nos acercamos.

 

Yo me puedo creer que un producto es artesanal, que requiere de muchas horas por esa fabricación casi manual, personal y exclusiva. También que el uso de la materia prima más cara, rara y única encarece el producto. (Lo que a veces me hace preguntarme si no nos estamos cargando alguna especie vegetal, animal o mineral por el camino…debo ser yo que soy un desconfiado).

 

Pero cuando hacemos de ese producto arte ahí es cuando la idea llega a espacio extraterrenal. ¡ Ojo¡ a veces con que sea algo innovador, y que se apoya no sólo en técnicas casi milenarias si no en los avances científicos al servicio del hombre y de su satisfacción material también hacemos lujo “fusión”. Es decir, ciencia y letra en un mismo producto.

 

Lujo vende ahora emoción, sentido de inmortalidad y superación social y personal, arte, cultura, ciencia…..y creo que no todo vale para vender, ni para acallar a nuestras conciencias por lo que tienen que cambiar el mensaje o al menos no exagerarlo. Cultura, arte y ciencia iguala a los seres humanos no los diferencia…..Cultura y arte no son un lujo….ni, en mi humilde opinión, viceversa.

 

No soy dogmático por lo que si alguien me refuta y me convence de lo contrario, se lo agradeceré por iluminarme.

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